Historias de inmigrantes rusos

El hecho de llegar siendo un niño no le impidió extrañar y tener deseos de conocer el país de sus padres y parientes. Junto al Nahuel Huapi se integro con otros rusos y aprendió a bailar y ... Compartiré historias de inmigrantes como yo. Las he escuchado en el metro, en el bus, en clases, en los insólitos empleos que jamás pensé hacer. Serán relatos cortos sobre esfuerzos, incertidumbres y nostalgias. Algunos parecerán cuentos, pero la realidad supera cualquier ficción. - Barcos de Agnelli - Aquí podrán encontrar los listados de pasajeros de inmigrantes de origen italiano, arribados al Puerto de Buenos Aires, en el período comprendido entre 1882-1920. Listados de todos los pasajeros arribados en un mismo barco. - Registros de inmigrantes franceses en Argentina: una colección de más de 35.000 fotos ... Los registros de pasajeros de barcos contienen información acerca del arribo de inmigrantes a Argentina, Brasil y Uruguay. Algunos puertos mantienen aún registros de salidas, otros de entradas y algunos de ambos. Estos son algunos de los mejores sitios donde se pueden consultar dichos barcos y sus viajeros online. En Mis dos abuelas. 100 años de historias, de Nora Ayala, aparece el botero Mihanovich, que llegaría a ser un poderoso empresario. En 1868, dos inmigrantes conversan: '-Eugenio, estuve pensando en una cosa que podemos hacer –dijo Nicolás, el compañero de cuarto-. Los ciudadanos rusos están “impulsando un baby boom en el sur de la Florida“, buscan que sus hijos nacidos en los Estados Unidos de forma automática obtengan la ciudadanía por nacimiento, según revela un nuevo informe.. Por Redacción MiamiDiario. Un informe de Bloomberg narra las historias de un puñado de mujeres rusas que han llegado a los Estados Unidos para dar a luz a sus bebés ... Esta novela cuenta las historias entrelazadas de cuatro familias de inmigrantes chinos en San Francisco. La forma en que se desarrolla es notable, va cambiando de perspectiva y toma tanto la realidad de las madres como la de las hijas. Esto hace que el retrato se nutra de historias muy diversas y crea un contraste único de culturas y generaciones. Tamales rusos: historias de la inmigración rusa en México. Estilo de vida 15 junio 2012 Rusia Hoy ... Cada día, desde hace años, cerca de la estación de Metro Chilpancingo, hijos de inmigrantes rusos trabajan vendiendo en la calle esas empanadas al precio de ocho pesos cada una (poco más de medio dólar). Y van más allá. Los descendientes de los inmigrantes rusos en Uruguay compartieron las historias de sus familias con Sputnik y contaron que el trágico destino de los primeros colonos, las numerosas trabas en su ... 'Historias de inmigración' (Norma), uno de los libros más vendidos de la 29° Feria del Libro, reúne 32 historias de italianos, españoles, rusos judíos, armenios, alemanes, polacos, sirio ...

Un clasico

2017.07.01 23:15 topoeta Un clasico

Tilingos
Por Arturo Jauretche
CONFIRMADO me propuso este tema. Pensé entonces que era la oportunidad para ofrecer una respuesta, entre las muchas que pueden articularse, a un interrogante que plantea José Luis de Imaz en Los que mandan; "¿Por qué, no obstante su peso económico, su rol en la modernización, y haber sido innovadores tecnológicos, los empresarios no pesan en la vida del país?".
O pesan al revés. Este es el caso de ciertos tipos de grupos económicos capitalistas, adscriptos a la política de la Sociedad Rural, ya consolidados dentro del viejo sistema agro-importador, que prefieren un mercado interno pobre en condiciones de monopolio a un mercado en crecimiento en condiciones de competencia, como los que apoyaron la política de contención del progreso en las Juntas Reguladoras de la Década Infame. Sólo que éstos sí saben lo que quieren.
Pero no voy a hablar de economía, sino del tema propuesto; de la forma en que la tilinguería impone sus pautas, y cómo ellas están perturbando el desarrollo de la inteligencia nacional y sus impulsos creadores.
Y ésta es cosa de que debe tomar cuenta también el político militante, si es que no sabe que el comité ha muerto definitivamente. Porque los estados de opinión, entre los cuales tiene importancia fundamental el slogan que surge de la cuestión de los status, pesan mucho más que una recluta que sólo vale para las elecciones internas.
En el Espasa Calpe se lee tilingo: "Argentinismo: Insustancial, ligero, que habla muchas tonterías". Segovia, en su Diccionario de Argentinismo", expresa: "Dícese de la persona simple y ligera que suele hablar muchas tonterías".
Los paisanos, de un tipo así, dicen; "Hombre sin fundamento".
Don Hipólito -desde luego, Yrigoyen es el Hipólito por antonomasia- decía "palangana". Supongo a esta expresión tradicional y fundada en la poca cosa y mucho ruido de la enlosada al caer retumbante.
Usted lo conoce al tilingo. Y si no lo conoce, ahí lo tiene al lado, en esta mesa de un café céntrico donde se han sentado cuatro o cinco tipos con portafolios. Algún día habrá que escribir la historia del hombre del portafolio. Hubo la etapa de la posguerra con los "ingenieri" italianos recién llegados que escondían bajo el cuero -con una sugestión de planos y patentes de invención- el sandwich de milanesa del almuerzo. Ahora es posible que el portafolio contenga la cuarenta y cinco persuasiva, o la concluyente tartamuda portátil.
Pero esos que están en la mesa de al lado sólo llevan allí sueños, proyectos, hipotéticas transacciones. Andan a la búsqueda de enganchar algo, intermediar en alguna operación cualquiera para ganar una comisión, y muchas veces intermediando entre intermediarios. Generalmente se ayudan con el teléfono de un amigo que tiene escritorio y al que han pedido permiso para que les "dejen dicho". Ese teléfono, la mesa del café y el portafolio constituyen su establecimiento comercial.
Mientras llega "el asunto*', hablan de fútbol, de carreras, de política, de economía.
Cuando tocan estos dos temas últimos, nunca faltará quien diga: "Lo que pasa es que los obreros no producen". Ahí está el tilingo. No se le ha ocurrido averiguar qué es lo que él produce y qué producen todos ellos, puntas sueltas, mallas erradas en la enorme red de intermediación que es Buenos Aires.
Que un tipo que no produce diga, en una reunión de tipos que no producen, que no producen los únicos que producen algo, es tilinguería. En esto de producir, tenemos muchos productores rurales por el estilo que creen que la condición de productor la da la propiedad de una estancia, unos breeches y unas botas de polo, que viven en la ciudad -"porque mi señora dice que hay que educar a los chicos"- y dan una vuelta por el campo cada quince días. Productores rurales son los que trabajan y producen en el campo, que pueden ser patrones o peones, pero no los que no intervienen en la producción sino como propietarios, y que son rentistas aunque no arrienden. Estos también son de los que dicen que los "obreros" no producen. Y ya no desde la posición marginal del tipo del portafolio, sino empinándose como "fuerza viva" sobre la que descansa la economía del país.
Inevitablemente, éstos y otros representantes de la tilinguería son los que, ante la menor dificultad, califican al país: "Este país . de m...", colocándose fuera del mistao a los efectos de la adjetivación. Y la verdad es que el país lo único que tiene de eso son ellos: los tilingos.
El racismo es otra forma frecuente de la tilinguería.
La tilinguería racista no es de ahora y tiene la tradición histórica de todo el liberalismo. Su padre más conocido es Sarmiento, y ese racismo está contenido implícitamente en el pueril dilema de "civilización y barbarie". Todo lo respetable es del Norte de Europa, y lo intolerable, español o americano, mayormente si mestizo. De allí la imagen del mundo distribuido por la enseñanza y todos los medios de formación de la inteligencia que han manejado la superestructura cultural del país.
Recuerdo que cuando cayó Frondizi, uno de esos tilingos racistas me dijo, en medio de su euforia: -¡Por fin cayó el italiano! Se quedó un poco perplejo cuando yo le contesté: -¡Sí!, lo volteó Poggi.
Muchos estábamos enfrentados a Frondizi; pero es bueno que no nos confundan con estos otros que al margen de la realidad argentina, tan italiana en el presidente como en el general que lo volteó, sólo se guiaban por los esquemas de su tilinguería.
Ernesto Sábato, con buen humor, pero tal vez respirando por la herida, ha dicho en Sobre héroes y tumbas más o menos lo siguiente: "Más vale descender de un chanchero de Bayona llamado Vignau, que de un profesor de filosofía napolitano". La cita me chocó en mi trasfondo tilingo (fui a la misma escuela y leí la misma literatura) porque tengo una abuela bearnesa también Vignau, tal vez más que por lo de Bayona, por lo de chanchero (vuelvo a recordar que fui a la misma escuela, etcétera).
La verdad que ni el presidente ni el general son italianos. Simplemente son argentinos de esta Argentina real que los liberales apuraron cortando las raíces.
Pero la idea liberal o sarmientina no era ésa. Ella tenía, y tiene, una escala de valores raciales que se identifican por los apellidos cuando son extranjeros. Arriba están los nórdicos -con escandinavos, anglosajones y germánicos-; después siguen los franceses; y después los bearneses y los vascos; más abajo los españoles y los italianos, y al último, muy lejos, los turcos y los judíos. Cuando yo era chiquilín nunca oí nombrar a un inglés -que generalmente era irlandés, pero la diferencia era muy sutil para entonces- sin decir "Don", aunque estuviera "mamao hasta las patas". El francés, a veces, ligaba el Don; y en ocasiones, el vasco. Jamás el español, que era "gallego de...", lo mismo que el italiano "gringo de...". ¡Para qué hablar del turco y del ruso.'
En La condición del extranjero en América, Sarmiento parece revisar sus tesis sobre la inmigración. Pero no nos engañemos: se sintió defraudado por la misma porque vino del Mediodía de Europa. El hubiera querido una inmigración de arquetipos, y los arquetipos son los que estaban en lo alto de su escalera antiamericana y antiespañola.
Afortunadamente fracasó, y eso es lo que nos ha salvado como nación. En algún lugar he recordado las palabras de Hornero Manzi cuando me dijo: -Lo que nos ha salvado es la actitud del italiano y el turco, que en lugar de proponerse como arquetipos, propusieron como tal al gaucho; así, en el ridículo del cocoliche se nacionalizaron en lugar de desnacionalizarnos. Sólo falta imaginar lo que hubiera ocurrido si las pampas y las aldeas se hubieran poblado de los ejemplares arquetipos deseados por ese racismo, con la actitud de obsecuencia de las generaciones liberales para todo lo foráneo.
Ya se ha dicho que esa tilinguería racista viene de lejos.
Pero se acentúa cuando se producen cambios sociales. Entonces, la tilinguería se exacerba en una peyorativa actitud racista. Pasó con el acceso al poder del radicalismo. Los tilingos de entonces cargaron el acento sobre los apellidos italianos de la nueva promoción política suscitada con el ascenso de la clase media: la pequeña burguesía inmigratoria y los doctores de primera napa nacional.
La oposición conservadora adoptó un aire peyorativo que se tradujo en toda una literatura política, que fue del periódico -La Mañana y La Fronda, sucesivamente, fueron sus expresiones más calificadas- hasta el discurso parlamentario. Se jugaba, por ejemplo, con la equívoca significación de algunos apellidos; así, la triple fórmula Coulom-Coulin-Culacciatti, que integraba, con la igual finalidad peyorativa hacia los criollos desconocidos, don Julio del C. Moreno -un personaje riojano- completaba el ridículo en la imagen anal. Hasta cuando el apellido era patricio se lo modificaba para ponerlo a tono: así, padeciendo Yrigoyen de un posible mal de las vías urinarias, el doctor Meabe, su médico de cabecera, se convertía en el doctor Meabene para adecuarlo a la cita siguiente que era la de un correligionario de la 3a Don Plácido Meo.
En realidad, para los que lo escribían no se trataba de otra cosa que de un recurso humorístico. Pero para el tilingo de entonces el fundamento más real, el que más invocaba, el que más jugaba, era ese de los "gringos", Y lo de "gringos" sólo jugaba para los descendientes de inmigrantes provenientes del Mediodía de Europa. No para los otros.
Pasó mucha agua bajo los puentes, y vino otro movimiento multitudinario: el de 1945. Ya los gringos se habían incorporado y su presencia política no lesionaba a la tilinguería, no sé si es porque de las nuevas promociones ascendentes habían salido también promociones de tilingos. Sólo así puede explicarse que un hijo de italianos -Sammartino- haya hablado despectivamente de los "negros" al referirse al "aluvión zoológico", en una caracterización evidentemente racial y peyorativa, cuando aún estaba fresca la tinta que lo había calificado a él también peyorativamente.
Que "el gringuito" de unos pocos años atrás se sienta vieja clase frente a los descendientes de los conquistadores en la confrontación de sus apellidos no revela simplemente que "el gringuito" se ha incorporado a la tilinguería. Lo grave es que se ha frustrado como guarango. Y la guaranguería es la espontaneidad de las nuevas clases, de las promociones que irrumpen con cada ascenso de la sociedad, porque los dos grandes movimientos populares del siglo -el de 1914-16 y el de 1943-45- han sido la expresión de eso: de ascensos masivos.
No corresponde aquí desentrañar las raíces económico-sociales de los dos hechos históricos; ni siquiera la coincidencia con las dos guerras mundiales que nos aislaron de los países arquetipos en una neutralidad intolerable para los tilingos, pero que dio las bases para una consolidación propia.
Usted puede hacer un fácil test. Yo lo he hecho.
Sé que un fulano se ha gastado 15 millones de pesos en un departamento de la Avenida del Libertador. Nos encontramos y le adivino la intención de informarme de su compra, como corresponde al guarango. Pero yo quiero saber si está frustrado como tal y lo madrugo diciéndole antes de que me dé la noticia:
-Estoy muy afligido por un amigo que se ha gastado más de 10 millones en un departamento de la Avenida del Libertador... -¿Y por qué se aflige? -me pregunta inquieto. Le contesto: -Y... porque la Avenida del Libertador no es "bien"... -Pero entonces..., ¿qué es "bien"? -pregunta desesperado. -"Bien" es de la plaza San Martín hasta la Recoleta, de Santa Fe al Bajo. Y dentro de ese radio. "bien", "muy bien", el codo aristocrático de Arroyo, como dice Mallea: Juncal, Guido, Parera. . .
Le veo en la cara al hombre que está desesperado. Y entonces, lo remato: -La Avenida del Libertador es como tener un leopardo de tapicería sobre el respaldo del asiento trasero del coche.
El leopardo lo tiró a la vuelta. Del departamento no sé.
Pienso que lo hecho es una crueldad, pero la investigación "científica" es así... cruel como la vivisección.
Yo quería saber si el hombre era un burgués con toda la barba o un tímido burguesito en camino de terminar en tilingo. El que es verdaderamente burgués sigue adelante, cumple su gusto, se realiza con la arrogancia del vencedor y compra en la Avenida del Libertador, precisamente porque es caro, porque acredita su victoria y la prestigia ante los burgueses. Si quiere barrio, compra; y si quiere apellido y mujer distinguida, compra también. Podría citar casos. Pero no se achica, se disminuye; no se acomoda a los esquemas y limitaciones de los tilingos.
De aquí que mientras en Europa y en Estados Unidos un banquero o un industrial miran a un ganadero como un "juntabosta", aquí el ganadero lo mira por arriba del hombro al empresario. Y el empresario, que quiere ser "bien", se ve obligado a comprar estancia, a tener cabaña -así sea de perros-, porque sólo por la Rural, y tal vez por el Kennel Club, puede lograr ascenso social que apetece.
Lógicamente esta burguesía, desde que imita a la vieja clase, se somete a todas sus normas y, por consecuencia, también en política. Ese sometimiento y esa adhesión a las viejas clases -incongruente económicamente- no sólo se ejerce verticalmente. También horizontalmente, cuando contemplamos la geografía social del país.
Así, los titulares de los intereses vitivinícolas de Cuyo y los tabacaleros, azucareros y fruticultores del Norte, que necesitan un mercado interno de alto poder de compra -es decir, que el Litoral desarrolle una política de alto nivel de vida-, están ligados políticamente a los conservadores del Litoral, gobernados por cabañeros e invernadores cuya tendencia es producir a bajo costo en un mercado de poco poder adquisitivo para cumplir la función asignada en la división internacional del trabajo como abastecedores ultramarinos de las metrópolis.
Esta incongruencia es difícil de explicar, pero no son ajenos a ella el prestigio social del Litoral y la incapacidad burguesa de los del interior en los respectivos grupos patronales. Esta gente de Cuyo y del Norte es muchas veces portadora de apellidos españoles de abolengo arribeño, de mucho mayor cotización histórica que los abajeños del puerto. Pero queriendo asimilarse a la alta clase del puerto se han sometido a las normas políticas e ideológicas de los principales. De "bien" provincianos, quieren ser "bien" en la Capital. ¿Cómo extrañar entonces que los guarangos frustrados del Litoral se hagan tilingos, si la misma tilinguería la padecen muchos aristocráticos descendientes de la Conquista por el Perú?
La tilinguería cotiza una marca de vino, un tabaco, un pomelo, o una palta, muy por debajo de un toro lleno de medallas. Se entra muy bien en la alta sociedad llevando de la rienda al toro, pero es difícil mostrando una botella de vino por lujosa que sea la etiqueta, por más sugestiones de chateau que evoque, tanto en la presentación como en la exquisita calidad del producto.
A un cuarto de siglo de la entrada del país al capitalismo, debemos recordar que el capitalismo naciente en la Argentina fue ajeno en sus hombres al hecho histórico que lo provocaba, produciéndose la paradoja de que le correspondiese a la clase obrera abrir la etapa del desarrollo económico burgués. Más aún: la nueva burguesía sigue aún incapacitada para jugar su papel, y es precisamente porque en la medida que asciende, pierde conciencia de su propia realidad para hacer suya la imagen de importancia que le presenta el tilingo. Se queda en el "medio pelo" y, rechazando el triunfo burgués, se adecúa al remedo, a la imitación de la alta clase con la que cree tomar contacto cuando se acomoda a la imagen de alta sociedad que le brindan los declasados.
Hubo un tiempo en que los venidos a menos económica y socialmente se jactaban de ser un pequeño sector domiciliado en el "Palacio de los Patos" de la calle Ugarteche. Ahora se han multiplicado. desde detrás de la Recoleta hasta San Fernando, a lo largo de las vías del Central Argentino. (Lo designo así porque la nueva nominación ferroviaria es completamente tilinga, aunque la hayan hecho los guarangos, lo que prueba que, en esta materia, todos tenemos tejado de vidrio.)
Landrú ha identificado perfectamente los personajes describiendo en el "gordi" y el "mersa" la oposición tilinguería-guaranguería. El botellero próspero, con su Valiant resplandeciente, es feliz echándole soda al vino de marca, ocupando las mesas de los restaurantes caros, hablando fuerte de lo que dijo-"su señora", mientras "cena".
Está en el camino de constituir una burguesía. Todavía no tiene conciencia de que constituye un sector de la sociedad correspondiente a una etapa de la economía, y no ha alcanzado a comprender la correspondencia de sus intereses personales con los intereses de su grupo. Hijo de sus aptitudes capitalistas -aunque muchas veces también más de la inflación que de su capacidad, o de equívocas actividades comerciales-, está en el camino de constituir una burguesía. Pero en el momento de definirse como burgués y adquirir la psicología correspondiente, nota el contraste de sus gustos y normas con lo que es "bien".
Desde que se ha mudado al barrio Norte, desde Gerli o Quilmes, y la "señora" ha olvidado la batea deslumbrada por la máquina de lavar, ha hecho nuevos contactos que le dan la idea de una meta social que tiene que alcanzar. Comienza él también a añorar la época en que "el servicio daba gusto" y en que el obrero -el "negro"- se mantenía "donde debe estar". Olvida de inmediato que es precisamente ese cambio el padre de su prosperidad y de su posibilidad de acceso a niveles más altos. Más aún. que el mantenimiento de ese cambio y su profundización es su única garantía. Quiere dejar de ser "mersa" y sólo logra ser "gordi". E inmediatamente tiene el complejo político del "gordi", a quien comienza a imitar.
Y comienza a imitar a una imitación, tomando por modelo las malas copias. Porque la tilinguería constituida por las "gordis" no es ni remotamente la alta clase a la que cree aproximarse.
Desde la época en que los declasados se refugiaban en la calle Ugarteche, todo el "Norte" liminar se ha llenado de falsos declasados. Se ha constituido un sector social entero que vive en la convención de que "todo tiempo pasado fue mejor" en aquella "Jauja" retrospectiva -"cuando la tía Leonor tenía Lando"-; de miles de familias que se aterran al recuerdo de un ascendiente que figuró algo en la segunda y la tercera línea de los amanuenses de la oligarquía, Descendientes de militares -un oficio generalmente despreciado por la alta clase-, de secretarios de juzgados, directores de oficinas, bancarios pueblerinos y hasta de conscriptos de Curu-malal, se han construido imaginativamente un pasado señoril que tratan de revivir en una vida forzada que absorbe casi todos sus recursos en gastos de representación.
Revista Confirmado
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2016.06.07 03:16 ShaunaDorothy ¡Por la independencia de Cataluña y el País Vasco! ¡Abajo la Unión Europea! ¡Por los estados unidos socialistas de Europa! (Agosto de 2015)

https://archive.is/hsmRI
En noviembre pasado, 2.3 millones de personas en Cataluña desafiaron al gobierno central de España al votar en un referéndum no oficial sobre la independencia. Más del 80 por ciento de los votantes respondieron sí a ambas preguntas: “¿Quiere que Cataluña sea un estado?” y, en caso afirmativo, “¿quiere que Cataluña sea un estado independiente?”. El voto fue la culminación de años de creciente sentimiento por la independencia en esta región de 7.5 millones de habitantes en el noreste de España. El rabioso chovinismo de la burguesía castellana, junto con la austeridad económica impuesta por la Unión Europea (UE), ha sacado a la superficie las centenarias divisiones entre el gobierno central y las nacionalidades oprimidas más pequeñas de España, como los catalanes.
La participación masiva en la votación del 9 de noviembre fue una respuesta poderosa a la decisión del parlamento español en abril de 2014 de proscribir un referéndum sobre la independencia. Fue también una clara indicación de que el sentimiento nacional en Cataluña se dirige fuertemente hacia la separación de España y no hacia la asimilación. Consecuentemente, la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista) exige: ¡Independencia para Cataluña!
Como marxistas revolucionarios, nuestro llamado por la secesión de Cataluña de España tiene el objetivo de sacar del orden del día la cuestión de la opresión nacional para poner al frente la necesidad de la lucha obrera contra el enemigo de clase capitalista tanto en España como en Cataluña. Los gobernantes capitalistas, sean castellanos o catalanes, utilizan el nacionalismo para oscurecer el hecho de que los trabajadores no comparten un interés común con sus “propios” explotadores y para sembrar divisiones entre los obreros de nacionalidades distintas. Una Cataluña independiente demostraría más claramente a los obreros del lugar que los nacionalistas burgueses y pequeñoburgueses catalanes no son en absoluto combatientes por la liberación de las víctimas de la explotación y la opresión social. La independencia también estremecería el orden capitalista en el resto de España y daría una sacudida a la UE imperialista, lo cual ayudaría a abrir el camino a la lucha de clases.
Rechazamos la afirmación de la burguesía castellana y la monarquía de España de la “indisoluble unidad de la Nación española”, la cual quedó consagrada en la constitución democrático-burguesa adoptada en 1978, tres años después de la muerte del general Francisco Franco, cuya dictadura bonapartista dominó durante casi 40 años. La constitución española explícitamente niega el derecho democrático a la autodeterminación de los catalanes, vascos y gallegos, los cuales constituyen naciones distintas con sus propias lenguas. La LCI siempre ha sostenido el derecho a la autodeterminación de estas naciones oprimidas en España.
Un obstáculo central a la unidad obrera en España en el periodo posterior a Franco ha sido el chovinismo extremo dirigido contra el pueblo vasco. Ha habido una larga lucha por la independencia vasca. Cada gobierno “democrático”, incluyendo los del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), ha continuado la sangrienta campaña de terror de la dictadura de Franco contra el separatismo vasco. Las profundas divisiones entre los obreros de la región vasca y el resto de España se han reflejado en el predominio de sindicatos nacionalistas separados en el País Vasco. Ha sido evidente desde hace algún tiempo que estas divisiones no pueden ser superadas salvo mediante la lucha por la independencia de los vascos. Si bien la LCI ha sostenido desde hace mucho el derecho de los vascos a la secesión, y ha defendido vigorosamente a las víctimas vascas de la represión estatal capitalista, hemos sido negligentes al no llamar por la independencia hasta ahora. ¡Independencia para el País Vasco!
En la actualidad, no parece haber sentimiento masivo por la independencia en la parte del País Vasco en Francia, del otro lado de la frontera norte de España, ni en la Cataluña del Norte, en Francia, donde se habla el catalán. La Ligue trotskyste de France, sección de la LCI, sostiene sin embargo el derecho a la autodeterminación de vascos y catalanes, es decir, su derecho a separarse del estado francés. Esto incluye el derecho a unirse a una Cataluña o a un País Vasco independientes. La LCI también sostiene el derecho de otras regiones de habla catalana en España, como las Islas Baleares, a unirse a una Cataluña independiente. Nuestro llamado por la independencia de Cataluña y el País Vasco es una aplicación de la posición leninista que reconoce el derecho a la autodeterminación de todas las naciones. Como Lenin escribió en La revolución socialista y el derecho de las naciones a la autodeterminación (1916):
“El derecho de las naciones a la autodeterminación implica exclusivamente el derecho a la independencia en el sentido político, el derecho a la libre separación política respecto de la nación opresora. En términos concretos, esta exigencia de la democracia política significa una libertad total de propaganda por la separación y por un referéndum sobre la separación en la nación que se separa”.
Sólo mediante el apoyo a la independencia de Cataluña y el País Vasco podrá el proletariado en España demostrar que se opone al chovinismo nacional de su propia clase gobernante, permitiendo a la clase obrera española ganar la confianza y la solidaridad de clase de los obreros en las naciones oprimidas y eliminar la sospecha y la desconfianza. Al mismo tiempo, los obreros de las naciones oprimidas catalana y vasca deben luchar por la independencia política respecto de sus gobernantes capitalistas, quienes esgrimen el llamado por la “liberación nacional” como una herramienta para engañar y dividir a los obreros a lo largo de líneas nacionales.
Rivalidades burguesas en la España multinacional
La determinación de la burguesía castellana de impedir cualquier posibilidad de independencia para Cataluña y el País Vasco se debe en no poca medida al hecho de que se encuentran entre las regiones más industrializadas y económicamente productivas de España, con grandes concentraciones de capital financiero. Hoy Cataluña (con 16 por ciento de la población total) contribuye con alrededor del 20 por ciento del producto interno bruto de España. El segundo banco más grande de España es el vasco Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA), con grandes inversiones en América Latina. Un coronel retirado del ejército español despotricó en una entrevista de 2012: “¿La independencia de Cataluña? Por encima de mi cadáver y el de muchos”. Dada la sangrienta historia de España, estas amenazas deben tomarse en serio.
Tras el colapso de la burbuja inmobiliaria española en 2008 y la consiguiente crisis financiera, parte de la depresión económica mundial, los gobernantes imperialistas de la UE y la burguesía española han sometido a los trabajadores a despidos masivos y austeridad salvaje, con más de 5.4 millones de personas actualmente desempleadas. Esta situación ha avivado el nacionalismo burgués de todos los bandos.
El partido gobernante al nivel nacional, el Partido Popular (PP), desciende políticamente del franquismo y encarna a la reacción católica monárquica. El PP ha intensificado el sentimiento anticatalán en un intento transparente de desviar la atención de la responsabilidad burguesa por la crisis económica en curso. Durante años, el PP ha bloqueado los intentos de Cataluña de obtener mayor autonomía del gobierno central y se rehusó a renegociar los términos de la distribución de ingresos tributarios entre Madrid y Barcelona (la capital de Cataluña), así como de la parte del presupuesto nacional que se otorga a Cataluña. El PP —mercader de la indigencia y el hambre— ha promovido hipócritamente el estereotipo chovinista de los catalanes como gente avara que carece de “solidaridad” con las regiones más pobres de España.
El vil chovinismo que emana de Madrid ha provocado una fuerte reacción en Cataluña. Un catalizador de este encono fue la decisión tomada en 2010 por el Tribunal Constitucional español para anular numerosos artículos del estatuto de autonomía de Cataluña de 2006, incluyendo la sección que reconocía a Cataluña como una nación. Dicha decisión fue el resultado de la impugnación del PP contra no menos de 128 de los 233 artículos del estatuto. El día después de que el fallo del tribunal se diera a conocer, más de un millón de personas en Cataluña protestaron, con pancartas que decían: “¡Somos una nación!”.
La burguesía catalana, representada por la coalición Convergència i Unió [Convergència y Unió se escindieron en junio] y su cola de verborrea más izquierdista Esquerra Republicana —que juntos dominan el gobierno de la Generalitat catalana—, refleja la hipocresía burguesa castellana. Convenientemente ha culpado al resto de España de la crisis en Cataluña, señalando los términos desfavorables de la política fiscal y la falta de inversión en infraestructura por parte del gobierno central, lo cual lastima sus ganancias. Al mismo tiempo, la Generalitat ha impuesto la austeridad a los obreros y los pobres.
Tras el fin del régimen de Franco, la burguesía catalana consideró que su deber era tratar de ganar gradualmente más autonomía respecto al gobierno central. Los nacionalistas burgueses vascos y catalanes habían obtenido concesiones en distintos momentos mediante su apoyo a los gobiernos del PSOE y del PP cuando estos partidos no ganaban suficientes votos para formar un gobierno nacional por ellos mismos. Sin embargo, con el inicio de la crisis económica, el gobierno del PSOE encabezado por José Luis Rodríguez Zapatero lanzó la campaña de austeridad. Antes también había renegado de algunas de sus promesas a Cataluña. Cuando fue elegido en 2011, el PP logró formar un gobierno sin el apoyo de ninguno de los partidos regionales nacionalistas burgueses, lo cual le permitió dar rienda suelta a su hostilidad a las tendencias descentralizadoras, empujando así a la burguesía catalana cada vez más hacia la independencia.
Otro factor clave en el giro independentista de un sector de la burguesía catalana es el cada vez más débil vínculo de Cataluña con el mercado español; durante años ha vendido más de sus manufacturas en el mercado internacional que en el interno, y una gran parte de estas exportaciones van a países de la UE. El peso relativo de Cataluña en la economía española también declinó como resultado de una política consciente de la burguesía castellana de fortalecer los alrededores de Madrid como centro industrial en los años 60 y 70. Ello disminuyó el dominio económico relativo de Cataluña y el País Vasco y estableció una rivalidad económica más directa entre las distintas burguesías nacionales.
La UE aviva el chovinismo nacional
En tanto que la burguesía catalana está dividida en torno a la cuestión de la independencia, todos los bandos, incluso el de quienes están por la secesión, están comprometidos a sostener la UE imperialista y reaccionaria. La burguesía catalana se ha beneficiado de la UE y, pese a la devastación causada por la austeridad impuesta por ésta, muchos trabajadores en Cataluña que apoyan la independencia están a favor de mantenerse en la UE.
La LCI ha mantenido una oposición principista a la UE imperialista y a su instrumento monetario, el euro, desde el comienzo. La UE es un consorcio inestable de países capitalistas rivales, dominado por las principales potencias imperialistas, sobre todo Alemania. Estas potencias procuran aumentar su competitividad contra sus rivales imperialistas de EE.UU. y Japón; explotan a los obreros por toda Europa y subordinan a los países europeos más débiles como Grecia, Portugal, España e Irlanda, así como a los de Europa Oriental. Mediante el mecanismo de la eurozona, Alemania y otros países acreedores exigen que los países deudores se vuelvan más “competitivos” mediante el recorte de los salarios, las pensiones y el gasto social. Reconociendo que el euro sería un instrumento de los imperialistas de la UE, la LCI se opuso a su introducción. Afirmamos en aquel entonces que el capitalismo se organiza sobre una base nacional y que la moneda común europea no era viable.
Pese a toda la palabrería de la burguesía catalana de alcanzar la “soberanía fiscal” y oponerse a la austeridad impuesta por Madrid, sus votos por mantenerse en la UE significan ceder a Frankfurt y Bruselas el control de las tasas de interés, del gasto y la política monetaria. Y los amos imperialistas de la UE han dejado claro que no ven con buenos ojos los amagos secesionistas que podrían desestabilizar el orden capitalista en Europa. Así, en agosto de 2014, la canciller alemana Angela Merkel quiso hacer notar ostentosamente su apoyo al presidente del gobierno Mariano Rajoy contra cualquier medida hacia la independencia por parte de los catalanes.
Los gobernantes de la UE han avivado el nacionalismo, procurando enfrentar a los obreros de países como Alemania, Gran Bretaña o Francia a los de países más débiles. La negativa de los partidos obreros reformistas y los burócratas sindicales a oponerse a la UE ha estimulado el crecimiento de fuerzas reaccionarias y abiertamente fascistas que canalizan el descontento por la austeridad hacia el odio a los inmigrantes y los musulmanes en particular. El mantener vulnerables a ciertas capas de la clase obrera, con escasos derechos legales, ayuda a los capitalistas a reducir los salarios y condiciones de trabajo de todos. En oposición a estas estratagemas de “divide y vencerás”, los espartaquistas decimos: ¡Plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes! ¡Abajo las deportaciones!
Oponiéndonos a todas las formas del nacionalismo, procuramos sentar las bases programáticas para construir partidos obreros revolucionarios como parte de una IV Internacional trotskista reforjada. Sólo partidos así pueden dirigir a la clase obrera en la toma de los medios de producción y la expropiación de la burguesía internacionalmente mediante una serie de revoluciones socialistas. En lugar de esto, los izquierdistas reformistas promueven la fantasía de construir una “Europa social” bajo el capitalismo. ¡Abajo la UE imperialista! ¡Por los estados unidos socialistas de Europa!
¡Libertad inmediata a todos los nacionalistas vascos!
El movimiento obrero en España y Francia debe oponerse de manera franca a la cruzada siniestra de los estados español y francés contra los nacionalistas pequeñoburgueses de Euskadi Ta Askatasuna (Tierra Vasca y Libertad, ETA) y sus simpatizantes. En cambio, los falsos dirigentes reformistas del PSOE y el Partido Comunista de España (PCE) han pasado años alineando a los obreros detrás de la burguesía castellana y contra los vascos. En la campaña antivasca, Madrid ha prohibido partidos políticos y protestas, clausurado periódicos y acorralado a simpatizantes de la independencia vasca —medidas represivas que han sido usadas a lo largo de la historia española para aplastar también las luchas obreras combativas—.
El 10 de enero, más de 75 mil personas marcharon en las calles de Bilbao para exigir el fin de la práctica del estado español de “dispersión” de los prisioneros nacionalistas vascos a lugares distantes; los manifestantes corearon consignas por la libertad y la “amnistía total” para los militantes vascos. Dos días después, el estado español llevó a cabo redadas en cuatro ciudades, usando acusaciones de lavado de dinero y evasión fiscal para arrestar a 16 personas dedicadas a la defensa legal de activistas vascos. Entre los detenidos estaban doce abogados, muchos de los cuales tenían que comparecer ante los tribunales en Madrid para el inicio de un juicio contra 35 personas acusadas de pertenecer a una organización terrorista.
Como parte de esta transparente cacería de brujas política, la Guardia Civil allanó las oficinas de organizaciones como el sindicato independentista vasco Langile Abertzaleen Batzordeak (Comisiones de Trabajadores y Trabajadoras Patriotas), que representa a decenas de miles de obreros vascos. De allí los policías se llevaron 90 mil euros en billetes y monedas de baja denominación que habían sido recolectados en la manifestación dos días antes. ¡Exigimos el retiro de todos los cargos! ¡Abajo la represión antivasca!
Si bien los marxistas nos oponemos a la perspectiva nacionalista de ETA y a la estrategia pequeñoburguesa de terrorismo individual que solía practicar (hoy día, ETA ha renunciado a la lucha armada), defendemos a ETA contra la represión estatal. Los actos de represalia contra representantes individuales del estado capitalista y la clase gobernante son un sustituto estéril y un obstáculo a la lucha necesaria para remplazar al podrido sistema capitalista entero mediante la movilización del poder social de la clase obrera a través de una revolución socialista. Aunque las acciones que los militantes vascos han llevado a cabo contra el estado capitalista y sus agentes no son un crimen desde el punto de vista de los trabajadores, la lógica reaccionaria del nacionalismo conduce también a actos atroces de terror indiscriminado, como el bombazo criminal que ETA perpetró en un supermercado en un suburbio obrero de Barcelona en 1987. Este tipo de crímenes sólo han servido para empujar a los obreros catalanes y españoles aún más a los brazos de sus propias burguesías chovinistas.
Orígenes y naturaleza del nacionalismo catalán
Por mucho tiempo Cataluña ha tenido un fuerte sentido de identidad regional, con su propio idioma, el catalán, hoy día la lengua de más de diez millones de personas en Cataluña, las Islas Baleares, Cataluña del Norte y Valencia. En su carácter de principado feudal bajo la corona española, Cataluña a menudo entró en conflicto con la monarquía. Fue muy simbólico el que el referéndum del 9 de noviembre haya ocurrido en torno al CCC aniversario de la derrota del principado de Cataluña en la Guerra de Sucesión española en 1714. Cataluña había respaldado el reclamo de los Habsburgo a la corona contra los Borbones, y fue castigada por los vencedores de la Casa de Borbón mediante la supresión de su parlamento y sus libertades tradicionales. (Como resultado de esta guerra, Luis XIV, un Borbón, consolidó el dominio francés en el Rosellón, la parte de Cataluña al norte de los Pirineos.) Conocido como la Diada, el día de la rendición catalana, 11 de septiembre de 1714, se conmemora hoy como el Día Nacional de Cataluña.
El nacimiento del nacionalismo catalán data no de aquella guerra por la sucesión real, sino de la era de la consolidación del capitalismo industrial en el siglo XIX. Una burguesía incipiente apareció por primera vez en España en el siglo XVIII mediante el surgimiento de la manufactura textil. El capitalismo catalán se desarrolló tras el levantamiento de las restricciones al comercio con las colonias españolas en 1780. La burguesía catalana se enriqueció especialmente mediante el saqueo colonial de Cuba, donde la esclavitud no fue abolida sino hasta 1886.
Para fines del siglo XIX, Cataluña y la región vasca se habían convertido en los principales centros industriales de España; la industria vasca se centraba en la metalurgia y la catalana en la manufactura ligera. Conforme la burguesía catalana se unía con el objetivo de presionar al gobierno central para que éste protegiera sus industrias, una élite intelectual catalana se vio a sí misma cada vez más como la voz dirigente de la modernización en España. El movimiento cultural del siglo XIX conocido como la “Renaixença”, que promovía la lengua y las artes catalanas, fue un reflejo de estos sucesos económicos y políticos.
Fuera de los centros industriales catalán y vasco, la mayor parte de España permaneció atrapada en el atraso hasta bien entrado el siglo XX. Desde el siglo XVI la monarquía española de los Habsburgo ayudó a suprimir el desarrollo hacia un estado-nación unificado y alentó las divisiones regionales. Mientras acumulaba oro y plata de las minas latinoamericanas, la corona era hostil al crecimiento del comercio y la manufactura dentro de los territorios de la Península Ibérica. La monarquía decadente y su oscurantista Iglesia Católica medieval dominaban a un enorme campesinado que trabajaba para una clase terrateniente derivada de la vieja nobleza feudal. Como el dirigente bolchevique León Trotsky señaló: “El retraso del desarrollo económico de España ha debilitado inevitablemente las tendencias centralistas inherentes al capitalismo... La pobreza de recursos de la economía nacional y el sentimiento de malestar en todas las partes del país no podían hacer otra cosa que alimentar las tendencias separatistas” (“La Revolución Española y la táctica de los comunistas”, enero de 1931).
Conforme una marea de obreros de diferentes partes de España inundaba las industrias vasca y catalana a finales del siglo XIX y principios del XX, Cataluña se fue convirtiendo en un centro de radicalismo obrero. Por ello, el nacionalismo catalán se caracterizó desde su origen tanto por una tímida lucha por la autonomía regional como por el apoyo a la supresión de las luchas obreras por parte del estado español. Las organizaciones nacionalistas de primera época como la Lliga Regionalista estaban por la represión de la convulsiva ola de luchas que arrasó Cataluña a principios del siglo XX, desde la Huelga General barcelonesa de 1902 y la revuelta antimilitarista y anticlerical conocida como la Semana Trágica de 1909, la Huelga General de 1917, hasta el cierre patronal de Barcelona de 1919-1920. El temor a una revuelta obrera condujo a la burguesía catalana a apoyar el golpe militar de Primo de Rivera de 1923. Su régimen procedió a reprimir el limitado autogobierno catalán, suprimir la lengua catalana, ¡e incluso a prohibir al FC Barcelona [en 1925, cuando los aficionados abuchearon la Marcha Real, el himno español]!
En 1930, tras el inicio de la Gran Depresión, cayó el régimen de Primo de Rivera, ya podrido desde dentro, lo cual dio pie a un periodo de luchas obreras masivas en España. Tras el colapso de la monarquía en 1931, se formó un gobierno capitalista republicano dirigido por una coalición de republicanos burgueses y socialistas. Bajo este régimen se formó la Generalitat, el gobierno regional autónomo de Cataluña, dirigido por la Esquerra Republicana nacionalista burguesa.
Pero el espectro de la revolución obrera impulsó al grueso de la burguesía catalana a apoyar a las fuerzas contrarrevolucionarias de Franco durante la Guerra Civil Española de 1936-1939. La burguesía catalana entendía muy bien que los obreros y campesinos españoles, inspirados por la Revolución Bolchevique de 1917, luchaban no simplemente por una forma más democrática de gobierno, sino por una revolución social para poner fin a la explotación y la opresión. De modo que los capitalistas catalanes pusieron sus intereses de clase por encima de sus aspiraciones nacionales, que de nuevo serían aplastadas bajo la bota de la represión franquista.
Dirigentes reformistas traicionan la lucha obrera
Los nacionalistas catalanes de hoy ponen en un pedestal de héroe y mártir al líder de la Esquerra, Lluís Companys, presidente del gobierno regional cuando cayó a manos de Franco. De hecho, Companys, junto con los estalinistas del PCE, socialistas y anarquistas, participaban en la Generalitat que reprimió a sangre y fuego la insurrección obrera de las Jornadas de Mayo de Barcelona en 1937. Los estalinistas dirigieron la carga contra los obreros, pero fueron los dirigentes anarquistas y del centrista Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM, que antes había tomado parte en el gobierno catalán) quienes desempeñaron un papel clave para persuadir a los obreros de desmantelar las barricadas. Éste fue un suceso crucial en la derrota de la Revolución Española.
La traición a la revolución obrera mostró vívidamente que la política de formar una alianza de frente popular con partidos burgueses como la Esquerra en Cataluña fue absolutamente suicida para la clase obrera. Como escribimos sobre las Jornadas de Mayo de Barcelona en “Trotskismo vs. frentepopulismo en la Guerra Civil Española” (Spartacist [Edición en español] No. 36, noviembre de 2009):
“El poder estaba en manos de los heroicos obreros de Barcelona. Sin embargo, para cuando llegó el fin de semana, los obreros habían sido desarmados y sus barricadas habían sido desmanteladas no como resultado de la derrota militar, sino del sabotaje, la confusión y el derrotismo que sembraron los falsos líderes obreros... La victoria en Barcelona pudo haber conducido a una España obrera y campesina e incendiado Europa en una lucha revolucionaria en vísperas de la Segunda Guerra Mundial. La derrota le abrió el camino a una represión intensa, incluyendo la supresión del POUM y el asesinato o encarcelamiento de sus líderes. Habiendo desarmado de ese modo al proletariado, el frente popular abrió las puertas a las fuerzas de Franco y a un sangriento régimen de reacción derechista”.
Mientras que la clase obrera española pagó con sangre las traiciones frentepopulistas de sus dirigentes, los líderes reformistas nunca abandonaron la política de colaboración de clases. La rápida industrialización de España mediante la inversión extranjera masiva en los años 60 y principios de los 70 aumentó el tamaño y la autoconfianza de la clase obrera, que retó heroicamente al régimen de Franco en sus últimos días. Tras la muerte de Franco en 1975, España explotó en una ola de protestas y huelgas contra la brutal supresión de sindicatos, partidos de izquierda y minorías nacionales por parte del régimen. Sin embargo, los dirigentes del PSOE y el PCE procuraron contener estas luchas y las canalizaron hacia una transición “pacífica” a la democracia burguesa. En 1978, el PSOE y el PCE apoyaron la constitución que reconoció al sucesor escogido por Franco, el [hasta hace poco] rey Juan Carlos, como jefe de estado de la “nación” española. Hoy, los líderes vendidos del PCE tienen la desvergüenza de llamar por un referéndum para deshacerse de la corrupta monarquía española.
La situación hoy día es muy distinta de aquélla del periodo de la Guerra Civil y la insurgencia obrera de mediados y finales de los 70. Los marxistas debemos tener esto en cuenta al abordar la cuestión nacional concretamente. El reconocimiento del derecho a la secesión de una nación dada no significa necesariamente que uno llame por la secesión en un momento particular. Lenin a menudo recurría a la analogía con el reconocimiento del derecho al divorcio, lo cual por supuesto no quiere decir que uno llame por la disolución de todos y cada uno de los matrimonios.
Durante la Guerra Civil, el proletariado catalán y vasco se colocó a la cabeza de su clase en una situación revolucionaria que planteó a quemarropa la posibilidad de sobreponerse a las divisiones nacionales mediante la toma del poder por parte de la clase obrera. No habría tenido sentido llamar por la independencia en aquel momento. Pero durante ya algunos años ha sido evidente que las relaciones entre los obreros vascos y españoles han estado envenenadas. Y en Cataluña hoy día, el descontento dentro del proletariado se manifiesta cada vez más no en dirección a la asimilación —es decir, la consideración de que su destino está unido al del proletariado español—, sino en sentimientos separatistas pronunciados.
Socialdemócratas podridos y populistas burgueses
El PSOE demostró su odio por las nacionalidades oprimidas cuando desató a los escuadrones de la muerte llamados “Grupos Antiterroristas de Liberación”, los GAL, contra el pueblo vasco en los años 80. Hoy, el PSOE se une al PP gobernante en la oposición chovinista a un referéndum catalán. Llama por hacer de España una federación, en la cual Cataluña tendría supuestamente grandes poderes. En realidad, esto sería una modificación mínima del esquema actual de autonomía regional, con el punto fundamental de que Cataluña seguiría bajo el mando del chovinismo castellano. La coalición de Izquierda Unida (IU), dirigida por el PCE, sostiene una posición similar por un estado federado burgués.
El orden político español que resultó de 1978 está desbaratándose. Los partidos que han dominado la arena electoral, el PSOE y el PP, han sufrido bajas importantes en su apoyo, asociadas con su imposición de medidas de austeridad ampliamente odiadas. La presunción de una España unificada ha sido retada en Cataluña y otras partes.
Para llenar esta zanja y renovar la democracia burguesa española ha surgido el partido Podemos, una formación basada en la pequeña burguesía que emanó del movimiento de los Indignados de 2011. Podemos está totalmente comprometido a mantener la UE. Como el movimiento de los Indignados —y su contraparte griega, Syriza—, el populista Podemos dice representar a todo tipo de gente contra las élites política y empresarial, a las que han apodado como “la casta”. El populismo de Podemos está diseñado para oscurecer el entendimiento de que la división social fundamental se da entre las clases y de que sólo el proletariado, mediante la toma del poder y la destrucción del capitalismo en todos los países, puede eliminar la explotación. Como marxistas, nos oponemos a Podemos como una cuestión de principios, en tanto que se trata de una formación burguesa.
Aunque dice defender el “derecho a decidir” de Cataluña, el líder de Podemos, Pablo Iglesias, declaró en una entrevista del 27 de diciembre de 2014 con El Periódico que una “declaración unilateral” de independencia no es posible y que Podemos propone por ello un “proceso constituyente”. Esto equivale a negar el derecho de Cataluña a la autodeterminación, que no significa otra cosa más que el derecho de los catalanes —no de un proceso constituyente español— a decidir por la secesión o no.
Predeciblemente, la popularidad de Podemos ha atraído a su órbita a una manada de oportunistas seudomarxistas. Como abogados desvergonzados de Podemos, el grupo En Lucha [En Lluita], afiliado con el Socialist Workers Party británico, declaró: “Pablo Iglesias no es Lenin, pero es mejor para todos luchar contra el capitalismo en un marco en el que Podemos es fuerte” (“El puzzle de la ruptura con un régimen...”, enlucha.org, 24 de enero). Mientras se ponen a la cola de Podemos, que está en contra de la independencia “unilateral” de Cataluña, En Lucha en Cataluña trabaja con la Candidatura d’Unitat Popular (CUP), cuyo objetivo es un gobierno catalán independiente dirigido por los dos principales partidos burgueses de la región.
La cuestión del idioma
La cuestión de la política lingüística ha sido un detonante para la reacción chovinista castellana en España. Los idiomas minoritarios fueron reprimidos oficialmente por el estado bajo Franco. La constitución de 1978 impuso el castellano como la lengua oficial del estado, la cual todos tienen el deber de conocer. De tomar en serio la histeria chovinista, el español está supuestamente bajo amenaza y los hispanohablantes son víctimas de una terrible discriminación en Cataluña. El que esto es una mentira total lo confirma el hecho de que el 99 por ciento de la población de Cataluña mayor de quince años sabe hablar español (la tasa de alfabetización es de 95 por ciento). En Cataluña, la mayoría tiene facilidad para hablar el catalán; alrededor del 80 por ciento lo habla, y la alfabetización en catalán es del 60 por ciento.
El patrocinio del gobierno de Madrid de una reforma educativa de 2012 que pretende recentralizar el control sobre la educación, alentar la religión y “españolizar” a los alumnos catalanes propició protestas masivas. El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña falló en 2014 que el 25 por ciento del programa de estudios debe enseñarse en castellano si un solo alumno lo pide. Esto equivale a un intento descarado de imponer la enseñanza en español en las escuelas catalanas. Se han impulsado políticas similares en las Islas Baleares.
La ley de 1983 de “normalización” lingüística de la región autónoma dio al catalán un estatus privilegiado en la educación, la administración estatal y los medios de comunicación. A mediados de los 90, Cataluña empezó a proporcionar instrucción primaria y secundaria exclusivamente en catalán, con un par de horas de lengua y literatura españolas a la semana. El estatuto de autonomía de 2006 estipuló “el derecho y el deber de conocer con suficiencia oral y escrita el catalán y el castellano al finalizar la enseñanza obligatoria”. El mismo estatuto afirmó que era el “deber” de los habitantes de Cataluña conocer ambas lenguas oficiales, catalán y castellano.
Una de las principales preocupaciones de la Generalitat catalana era asegurarse de que los hijos de inmigrantes aprendan catalán. Hubo dos grandes oleadas de inmigración a Cataluña en el periodo de la posguerra, primero en los años 50 y 60 de otras áreas de España y, décadas más tarde, de América Latina, Europa Oriental y el Norte de África.
Como marxistas, advertimos contra quienes quieren dividir a la clase obrera con el pretexto de defender una “cultura nacional” particular, lo cual en Cataluña inevitablemente discrimina a otras nacionalidades. Así, hoy día un requisito esencial para obtener empleo en el sector público en Cataluña es hablar catalán. Estamos en contra de la imposición de cualesquiera idiomas oficiales. Exigimos igualdad de derechos lingüísticos para todos. Estamos por un sistema educativo público, secular y étnicamente integrado con plenas disposiciones para la enseñanza en español, catalán y otras lenguas según las necesidades de la población local. Estos derechos se aplican a quienes hablan el árabe o el rumano tanto como a los que tienen el catalán o el español por lengua materna.
¡Forjar un partido leninista!
Lenin enfatizó que “el programa nacional de la democracia obrera es: ningún privilegio en absoluto para una nación o un idioma; solución del problema de la autodeterminación política de las naciones, o sea, de su separación como estados” (“Notas críticas sobre el problema nacional”, 1913). Al adherirse a este programa, los bolcheviques lograron reunir a los trabajadores —rusos, judíos, armenios, azerbaiyanos, ucranianos, etc.— para efectuar el derrocamiento del régimen de los capitalistas y los terratenientes en octubre de 1917.
La cuestión nacional se plantea hoy con gran intensidad en España. La lucha por la independencia de Cataluña y el País Vasco proporciona una prueba ácida de la capacidad de cualquier organización obrera en España para oponerse a su propia burguesía. Los partidos que han traicionado al proletariado en el pasado, como el PSOE y el PCE/IU, de manera nada sorprendente se alinean ahora detrás de los capitalistas españoles para tratar de mantener la “unidad” del estado burgués español, el cual se ha cubierto las manos muchas veces con la sangre de los obreros y las nacionalidades oprimidas.
La terrible crisis económica que asola a los obreros y los pobres en España y otros lugares pide a gritos la revolución obrera y el establecimiento de una federación soviética de repúblicas obreras en la Península Ibérica, parte de los estados unidos socialistas de Europa. El instrumento crucial para realizar esta tarea es un partido leninista-trotskista, que debe construirse en la lucha por reforjar la IV Internacional. Un partido así incorporaría las lecciones, obtenidas a tan alto precio, de la historia de España, especialmente las establecidas por Trotsky y sus camaradas en los años 30 sobre la necesidad de la independencia proletaria respecto a toda fuerza burguesa.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/suplementoAgosto2015/cataluna.html
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2016.06.07 02:34 ShaunaDorothy El FIT argentino: Alquimia reformista y cretinismo parlamentario (Octubre de 2014)

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Espartaco No. 42 Octubre de 2014
En octubre de 2013, el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) obtuvo alrededor de un millón 200 mil votos en las elecciones argentinas, lo cual le ha valido la obtención de varias curules entre diputados y concejales. Este voto masivo es un reflejo del creciente hartazgo de sectores de la clase obrera y de la pequeña burguesía con el populismo kirchnerista. Tan sólo este año, el gobierno de Cristina Fernández ha enfrentado, además de diversas huelgas en empresas individuales, dos huelgas generales.
Los reformistas saben oler las oportunidades; además de eso, conceder que el FIT se presentó formalmente como una opción electoral obrera “socialista” contrapuesta a los partidos burgueses es lo mejor que se puede decir de este amasijo sin principios de morenistas (Izquierda Socialista, IS), morenistas reciclados (Partido de los Trabajadores Socialistas, PTS) y altamiristas (Partido Obrero, PO).
Un bloque podrido
El FIT se formó en 2011 como un acuerdo entre esas tres organizaciones para presentar candidatos en las elecciones y así “quebrar la proscripción electoral” contra la izquierda (“Declaración programática” del FIT, junio de 2011). Así, con tal de obtener unos cuantos diputados, decidieron mostrar una fachada de “unidad” y se presentan como la encarnación de la independencia política del proletariado; al mismo tiempo, cada partido rutinariamente acusa a los demás de cruzar la línea de clases, y a menudo todos tienen razón.
Las pretensiones del PTS a la ortodoxia marxista son una herramienta cínica para posicionarse como el ala “izquierda” de lo que sea, incluyendo del propio FIT. El PTS se quejaba hace ya dos años, por ejemplo, de que el PO “en diversos planteos tácticos tiende a ceder al frentepopulismo”, entre otras cosas al haber llamado a votar por el nacionalista burgués Evo Morales en Bolivia al menos en 2005 “o, más recientemente, a Syriza en Grecia” (Estrategia Internacional No. 28, septiembre de 2012). Para los trotskistas, el llamar a votar por fuerzas ajenas al proletariado significa traicionar los principios del marxismo-leninismo; para el PTS, en cambio, ello apenas “tiende” a capitular. Además, en julio de 2011, cuando Jorge Altamira era ya candidato presidencial del entonces flamante FIT, el caudillo del PO dejó claro que no tenía intención de contraponerse a Cristina Fernández, al declarar: “yo creo que a la gente militante y luchadora del kirchnerismo hay que decirle: ‘Querés defender a Cristina, bueno votala sólo a ella. Para abajo votá al Frente de Izquierda’” (Prensa Obrera No. 1187, 28 de julio de 2011). ¡Ésa es la “lucha” del FIT por la “independencia política de los trabajadores”!
En cuanto al estado obrero deformado cubano, IS es una organización “socialista” gusanoide que está por “la liberación de todos los presos políticos, aun de aquellos que defienden posiciones que consideramos equivocadas, y [por que] pueda[n] formar partidos políticos” (El Socialista No. 170, 14 de julio de 2010, énfasis añadido). Este artículo de IS hace referencia en particular a Guillermo Fariñas, hoy dirigente de la Unión Patriótica de Cuba, una organización gusana que llama por la “libre empresa” y por hacer de Cuba “un país de propietarios y productores libres” —es decir, por la contrarrevolución capitalista—. Los trotskistas genuinos estamos por la defensa de Cuba contra el imperialismo y la contrarrevolución y por una revolución política proletaria para echar a la burocracia castrista e imponer la democracia obrera para las organizaciones que acepten el poder proletario (no la burguesía y sus títeres). En cambio, una de las afinidades programáticas fundamentales de todos estos seudotrotskistas —y no la menos importante— fue su apoyo a la contrarrevolución en Europa Oriental y la URSS, así como el dar hoy por muertos a los estados obreros deformados de China, Corea del Norte, Laos y Vietnam.
Frente unido vs. alquimia reformista
En discusiones con los camaradas mexicanos del PTS, éstos han procurado justificar la formación y el mantenimiento del FIT mediante la afirmación falsa de que se trata de un “frente único” (o frente unido). El frente unido es una táctica que consiste esencialmente en una acción común en torno a demandas específicas, usualmente negativas, que muchas veces se exigen de las autoridades burguesas. La forma característica de un frente unido es una acción concreta: una huelga, una manifestación de masas contra medidas del gobierno (o también acciones defensivas contra los fascistas). El objetivo de esta táctica es escindir a las organizaciones obreras reformistas de masas al exacerbar las diferencias programáticas en el curso de la lucha común, y su naturaleza se resume a menudo en la frase “golpear juntos, marchar separados”.
El FIT no tiene nada que ver con eso; es un bloque político-electoral de duración indefinida cuyo propósito es mostrar una cara unitaria mediante la propaganda y el trabajo parlamentario conjuntos. El PTS mismo deja claro que el FIT no es percibido —ni por sus fuerzas componentes ni por la clase obrera— como un frente unido, sino como el embrión de un partido unificado: “Si tomamos el fenómeno de conjunto la izquierda obrera, socialista y anticapitalista...especialmente cuando actúa en común, es visualizada como una suerte de ‘partido’, aun minoritario, pero actuante y extendido en la vanguardia” (óp. cit.).
¿Hacia un partido “unificado”?
El PTS impulsa el desarrollo del FIT hacia un partido único, para lo cual dice que hay que clarificar “los aspectos políticos, programáticos, estratégicos y teóricos que nos separan de quienes hoy son nuestros aliados en el FIT”. La base política para la formación del frente fue una “Declaración programática” concretada en una lista reformista de 22 demandas, en gran parte económicas. La “Declaración” es un mínimo común denominador concebido para archivar cualquier diferencia. Dos ejemplos bastan para mostrar su carácter fraudulento. Allí se afirma con pompa que “El FIT denuncia el carácter claramente capitalista de todos los gobiernos latinoamericanos”, incluido el de Evo Morales, ¡pero no se dice una palabra del apoyo electoral del PO a ese mismo nacionalista burgués (ni de su declaración de 2011 de no competencia con “Cristina”)! Similarmente, la “declaración” se pronuncia “Contra el bloqueo y cualquier tipo de agresión imperialista contra Cuba y contra la restauración capitalista en la isla”, ¡sin mencionar el llamado de IS por derechos políticos para la gusanada! A eso se reduce la palabrería del PTS sobre una “constante, y a veces dura, lucha política de tendencias” al seno del FIT.
Para los revolucionarios genuinos, la lucha programática es la clave para forjar un partido leninista-trotskista políticamente homogéneo capaz de dirigir a la clase obrera hacia nuevas revoluciones de Octubre. Para los oportunistas, el programa político es un obstáculo a sus apetitos oportunistas, algo que debe ser enterrado tan pronto como sea posible en aras de la “unidad”. De concretarse tal “unidad”, el resultado será un efímero partido seudotrotskista más, tan inestable y sin principios como lo es hoy el FIT.
¡Abajo los puestos ejecutivos del estado capitalista!
El FIT no sólo ha presentado candidatos al parlamento; su fórmula ejecutiva postuló a Jorge Altamira para presidente nacional y a Christian Castillo del PTS para vicepresidente. Los espartaquistas nos oponemos, como una cuestión de principios, a que los marxistas se postulen a puestos ejecutivos del estado burgués; esta posición se basa en nuestro entendimiento de que el estado es el comité ejecutivo de la clase dominante. Asumir un puesto ejecutivo u obtener el control de una legislatura burguesa o un ayuntamiento municipal burgués exige tomar responsabilidad por la administración de la maquinaria del estado capitalista. Como explicamos en Spartacist (Edición en español) No. 36 (noviembre de 2009), el postularse para puestos ejecutivos legitima las concepciones reformistas dominantes respecto al estado. El resto de la izquierda rechaza el entendimiento leninista del estado y no sólo se postula para puestos ejecutivos, sino que una parte integral de su perspectiva consiste en asumirlos.
Aunque predeciblemente Altamira quedó lejos de ganar la presidencia, el éxito electoral de los seudotrotskistas argentinos al nivel parlamentario subraya la importancia inmediata de nuestra posición respecto a los puestos ejecutivos: el FIT bien podría obtener mayoría en algún municipio o algo parecido, y ponerse al frente tanto del aparato represivo estatal local como de las cloacas.
Bolchevismo vs. cretinismo parlamentario
La esencia de la democracia burguesa —de la cual el parlamento es una institución clave— consiste en decidir cada cierto número de años qué miembros de la clase dominante han de oprimir y aplastar a los pobres. La democracia burguesa es la democracia para los ricos, un maquillaje para la dictadura del capital (ver “Por qué rechazamos la consigna por una ‘asamblea constituyente’”, Spartacist [Edición en español] No. 38, diciembre de 2013). Al tiempo que defendemos los derechos democráticos bajo el capitalismo hoy, los espartaquistas luchamos por construir un partido obrero capaz de llevar a cabo la revolución socialista, el único medio para remplazar el parlamentarismo burgués con la democracia obrera soviética. Los soviets —o consejos— de obreros y campesinos son corporaciones de trabajo, legislativas y ejecutivas a la vez, que representan “un nuevo tipo de estado, un tipo nuevo y superior de democracia; una forma de la dictadura del proletariado, el medio de gobernar el estado sin la burguesía y contra la burguesía (Lenin, “Carta a los obreros norteamericanos”, 1918).
En el camino a ese fin, los comunistas podemos participar, como opositores, en los parlamentos y otros cuerpos legislativos como tribunos revolucionarios de la clase obrera. Pero para los bolcheviques el trabajo en el parlamento es una cuestión táctica, un punto de apoyo secundario de la acción revolucionaria para impulsar el desarrollo de la conciencia de la clase obrera. Las “Tesis sobre el Partido Comunista y el parlamentarismo” del II Congreso de la Internacional Comunista (1920) explican que para los comunistas, “el parlamento no puede ser actualmente, en ningún caso, el teatro de una lucha por reformas y por el mejoramiento de la situación de la clase obrera, como sucedió en ciertos momentos en la época anterior. El centro de gravedad de la vida política actual está definitivamente fuera del marco del parlamento”. Al hacer trabajo en cualquier institución legislativa burguesa, “el partido comunista entra en ella no para dedicarse a una acción orgánica sino para sabotear desde dentro la maquinaria gubernamental y el parlamento”, pues el comunismo, en la lucha por la dictadura del proletariado, “se da como misión la abolición del parlamentarismo”. Las Tesis afirman también que “los partidos comunistas deben renunciar al viejo hábito socialdemócrata de hacer elegir exclusivamente a parlamentarios ‘experimentados’ y sobre todo a abogados. En general, los candidatos serán elegidos entre los obreros”.
Éste fue el entendimiento que guió nuestras campañas electorales en EE.UU. en los años 70 y 80. (En 1985 postulamos a Marjorie Stamberg para la alcaldía de Nueva York. Dado nuestro entendimiento de entonces, aquél no fue un acto aprincipista, sino una campaña llevada a cabo de acuerdo con lo que considerábamos una práctica comunista correcta. A la luz de nuestro entendimiento actual, postularse para un puesto ejecutivo está fuera de la cuestión; no es una cuestión de táctica, sino de principio.) Aquellas campañas se centraban en consignas revolucionarias tajantes, como “¡Romper con los demócratas—por un partido obrero para luchar por un gobierno obrero!”; “¡Terminar la Guerra Civil! ¡Liberación de los negros mediante la revolución socialista!”; “¡Somos el partido de la Revolución Rusa!”; “¡Defender las conquistas de la Revolución de Octubre!” o, una de nuestras favoritas, “¡El Ku Klux Klan no marcha en Moscú!”. Eso le pondría los pelos de punta no sólo a cualquier miembro del Partido Demócrata, sino a cualquier morenista.
Siguiendo los lineamientos del II Congreso de la Comintern, exigimos de nuestra candidata en 1978 una renuncia a su puesto parlamentario, firmada y sin fecha, para que el Comité Central de la SL la pudiera invocar en cualquier momento. Reprodujimos esta carta en Workers Vanguard No. 217 (20 de octubre de 1978) como parte de un artículo que explicaba: “No estás votando por un individuo sujeto a una miríada de presiones, sino por un partido que se mantendrá o caerá sobre la base de su programa”.
Dictadura proletaria vs. “república democrática”
Para discutir el trabajo bolchevique en la duma zarista a principios del siglo XX, es necesario clarificar las distintas concepciones de la venidera revolución rusa que tenían tanto los mencheviques como Lenin y Trotsky. Señalando el atraso del país, los mencheviques insistían en que la clase obrera no podía ser sino un apéndice de la burguesía liberal, la cual supuestamente procuraba establecer una república democrática. Por su parte, antes de 1917 Lenin mantenía la perspectiva de la “dictadura democrática del proletariado y el campesinado”; Lenin aceptaba que la lucha por la libertad política y la república democrática en Rusia era una etapa necesaria que no minaría “la dominación de la burguesía” (Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática, 1905). Pero, crucialmente, Lenin no tenía ilusiones sobre el supuesto carácter “progresista” de la burguesía rusa, y descartaba categóricamente que ésta pudiera consumar su propia revolución. Para él, la fórmula de la dictadura revolucionaria democrática retuvo un carácter algebraico. Sus lineamientos para una dictadura revolucionaria conjunta no eran los términos para una época de la paz de clases, sino los planes de batalla para un episodio de la guerra de clases que se extendía a la arena internacional. La destrucción del gendarme Romanov inspiraría a los obreros de Europa a tomar el poder estatal. Entonces apoyarían al proletariado ruso a hacer lo mismo.
Como sabemos, la historia habría de demostrar mediante la Revolución de Octubre que las tareas que Lenin atribuía a la dictadura democrática sólo podría cumplirlas la dictadura del proletariado apoyada en el campesinado —la esencia de la concepción trotskista, la revolución permanente—, mientras que la fórmula de la dictadura democrática sería usada por otros para justificar su apoyo al Gobierno Provisional burgués en 1917. En los países de desarrollo capitalista atrasado (como lo era Rusia entonces, y lo son los países latinoamericanos hoy), las aspiraciones de los trabajadores a los derechos democráticos y nacionales y a la emancipación social sólo pueden realizarse mediante la revolución proletaria y su extensión a los centros del imperialismo mundial.
Con sus célebres “Tesis de abril” de 1917, Lenin abandonó la vieja consigna bolchevique y adoptó, en los hechos, el programa de Trotsky de la revolución permanente.
Los bolcheviques en la duma zarista
En su libro The Bolsheviks in the Tsarist Duma (Los bolcheviques en la duma zarista, 1929), A. Bádaiev, antiguo diputado bolchevique, explica que “los bolcheviques consideraban la campaña electoral para la Duma Estatal [de 1912] como una oportunidad para la agitación y la propaganda amplias y como un medio de organizar a las masas”. En consecuencia con la perspectiva de Lenin de ese entonces, las consignas principales del partido bolchevique en las elecciones a la duma eran: 1) la república democrática, 2) la jornada de ocho horas y 3) la confiscación de los latifundios. Bádaiev explica:
“Estas tres consignas básicas del Partido Bolchevique, posteriormente conocidas como las ‘tres ballenas’, formulaban las reivindicaciones elementales de los obreros y los campesinos rusos. La consigna por una ‘república democrática’ planteaba directamente la cuestión del derrocamiento del zarismo, aunque el zarismo se ocultara tras una duma castrada; esta consigna exponía las ‘ilusiones constitucionales’ y mostraba a la clase obrera que las reformas aprobadas por la Duma Estatal no los ayudarían en lo más mínimo, y que no había posibilidad de mejorar su suerte bajo la forma de gobierno existente...
“El resto del programa mínimo estaba ligado a estas tres reivindicaciones básicas, es decir, los bolcheviques enfatizaban que sólo se podría llevar a cabo una vez que las reivindicaciones básicas del movimiento revolucionario se hubieren realizado”.
Bádaiev recuenta también que la fracción bolchevique en la duma zarista sentía presión de los obreros, que les preguntaban dónde estaban las leyes que presentaban. En una ocasión le preguntó a Lenin qué tipo de leyes debían, pues, proponer. “Lenin respondió con su risa usual”:
“La tarea de un diputado obrero es recordar a las Centurias Negras [pogromistas], día tras día, que la clase obrera es fuerte y poderosa, y que no está lejano el día cuando la revolución habrá de irrumpir y barrer con las Centurias Negras y su gobierno”.
¿Cuál era el programa electoral de los mencheviques? Su programa, dice Bádaiev, “consistía precisamente en esas demandas secundarias que los bolcheviques impulsaban sólo en asociación con las consignas revolucionarias principales. La plataforma menchevique presentaba las tres consignas básicas de los bolcheviques en una forma diluida. En lugar de una ‘república democrática’ exigían la ‘soberanía de los representantes populares’; en lugar de ‘la confiscación de los latifundios’ pedían vagamente una ‘revisión de la legislación agraria’, etc.”.
Mencheviques peronistas
Hoy día, las campañas electorales y el trabajo parlamentario del FIT siguen la huella de los mencheviques paso a paso; procuran conducir a la clase obrera, en los hechos, a actuar como apéndice de la burguesía tras el espejismo de una “república democrática” —definitivamente desmentido por la historia en el curso del año 1917—, al tiempo que mantienen la vieja división entre el programa mínimo, que refleja su práctica reformista, y el programa máximo (a lo más, fraseología vacua para discursos dominicales).
Por supuesto, estos seudotrotskistas juzgan electoralmente contraproducente cualquier referencia al bolchevismo o a la Revolución de Octubre; de hecho, en la medida en que su “Declaración programática” menciona la palabra “revolución” es para ensalzar el mito de la “revolución árabe”, un término aclasista vacío diseñado para ponerse a la cola del nacionalismo árabe y de fuerzas islámicas reaccionarias.
A modo de cobertura “radical”, la propaganda electoral cotidiana del FIT está salpicada de llamados por el “control obrero” —sin ningún vínculo con la necesidad del derrocamiento del capitalismo—. Pero si la seudoizquierda en general hace de esta consigna un fetiche, el FIT y sus componentes la llevan a un nivel simplemente ridículo al exigir el “control obrero” de prácticamente todo: desde la minería y la industria energética hasta los trenes, el subterráneo de Buenos Aires, la administración de la seguridad social, la banca, las obras públicas, las cloacas (¡literalmente!), las licitaciones y contratos del estado, etc. La lógica de todo esto es impulsar el engaño de que la clase obrera controlará la economía entera no mediante la revolución socialista, sino bajo el capitalismo, presumiblemente mediante los buenos servicios del impotente parlamento burgués —un instrumento de opresión de los proletarios por la burguesía que nunca resuelve las cuestiones más importantes dentro de la democracia burguesa: las resuelven la bolsa y los bancos—.
El nacionalismo burgués peronista ha sido históricamente una de las principales ataduras ideológicas para mantener a la clase obrera encadenada a la burguesía. Sin embargo, ausente de la propaganda electoral cotidiana del FIT está cualquier llamado explícito a romper con el peronismo o con su encarnación actual, Cristina Fernández, o cualquier llamado por la construcción de un partido de vanguardia leninista-trotskista —tales consignas son demasiado programáticas, concretas y radicales para estos invertebrados—. En cambio, a la par con su “Declaración programática” el FIT impulsa otra colección ultrarreformista de “reivindicaciones urgentes” (“Manifiesto político-electoral” del FIT, septiembre de 2013) como “impuesto extraordinario a los grandes capitales” —haciendo caso omiso del hecho de que tales impuestos normalmente acaban adjudicándose a los consumidores mediante el simple aumento de precios—.
El reformismo formal del FIT: ¿“Desmantelamiento de las fuerzas represivas” burguesas?
El entendimiento del estado es una cuestión clave que separa al marxismo del reformismo. El estado capitalista consiste, en su núcleo, en destacamentos de hombres armados que mantienen el dominio de la burguesía. El ejército, la policía, los tribunales y las cárceles constituyen los verdaderos pilares del estado burgués. El ABC del marxismo es el entendimiento de que este estado no puede ser reformado para servir a los intereses de la clase obrera y los oprimidos, sino que debe ser destruido mediante la revolución socialista y remplazado por un estado obrero que defienda los intereses del proletariado como nueva clase dominante —ésta es, en esencia, la tarea fundamental de la revolución proletaria—.
Los oportunistas, en cambio, impulsan ilusiones en la reforma democrática del estado capitalista: el FIT llama por “la elección popular de los jueces y fiscales” —¡quizá el honorable Altamira quiera postularse!—. Los jueces, fiscales y demás administradores de la “justicia” burguesa son los encargados directos de esgrimir la represión estatal contra los pobres, los obreros y los oprimidos. El que los carceleros y verdugos de la burguesía sean elegidos “para que rindan cuentas” —como dice conmovedoramente el PO— no cambiará nada la naturaleza del estado ni la brutalidad policiaca. En la mayor parte de EE.UU., por ejemplo, los sheriffs (alguaciles) obtienen su puesto mediante “elección popular”. Por citar un caso, el infame sheriff Joe Arpaio de Maricopa, Arizona, ha sido reelegido seis veces; ¡que los diputados del FIT vayan a contarle a los inmigrantes indocumentados de las bendiciones de la “elección popular” de los represores burgueses!
En diciembre de 2013 hubo un motín policiaco en la Argentina con la demanda de aumento salarial. Ante ello, el FIT publicó un “Comunicado” (13 de diciembre) en el que se pronuncia por el “desmantelamiento de las fuerzas represivas” del estado capitalista —una consigna recurrente del PTS y el PO—, omitiendo clarificar quién o cómo habrá de “desmantelarlas”. De este modo, sugiere que el estado burgués va a “desmantelarse” a sí mismo mediante la legislación o ante la presión extraparlamentaria. Ésta es una ilusión reformista suicida: ninguna clase poseedora en la historia ha cedido jamás su posición dominante sin una lucha a muerte.
El reformismo del FIT en los hechos: Reforzando el aparato represivo burgués
Igual que su “Declaración programática”, el “Comunicado” del FIT sobre el motín policiaco es un fraude. De entrada, salta a la vista que, aunque se refiere a la policía correctamente como una “fuerza de choque presta para enfrentar a los trabajadores”, no hay ninguna denuncia inequívoca del motín policial. Al contrario, el comunicado se desvía del tema para hablar de la inflación, que “pulveriza el salario de los trabajadores”, y así lanzar la exigencia de aumento salarial “para todos los trabajadores sin distinción” (énfasis añadido) —¡el FIT incluye a los policías entre los “trabajadores”!—. El hecho es que tanto el PO como IS consideran que los policías son “trabajadores” uniformados; la demanda del FIT por aumento salarial para los policías viene directamente de un comunicado publicado por el PO con anterioridad (11 de diciembre) y titulado más explícitamente “Ante la crisis política, inflacionaria y policial: Salario mínimo de $8.000 para todos los trabajadores; 82% móvil”. IS es aún más abierta en su defensa de la policía contra el repudio popular:
“Muchos trabajadores y jóvenes se preguntan si es legítimo y correcto apoyar el derecho a que la base policial y sus cuadros medios reclamen salarios contra el gobierno patronal de turno o puedan sindicalizarse. Izquierda Socialista contesta afirmativamente a ambos interrogantes”.
—El Socialista No. 259, 13 de diciembre de 2013
El PTS de hecho “polemizó” contra sus compañeros de bloque, acusándolos pusilánimemente de caer “en una posición sindicalista” (“La izquierda y el motín policial”, 12 de diciembre), ¡y procedió a firmar una declaración con la posición rastrera de sus aliados! La posición del PO, de IS y del FIT sobre la policía no tiene nada que ver con el sindicalismo. Los policías no son “trabajadores” uniformados, sino el puño armado del estado burgués. Apoyar los reclamos de la policía —incluyendo por sindicalizarse— significa apoyar llamados por mayor presupuesto para reprimir a la población trabajadora, por mejores armas, más municiones y todos los medios necesarios para sostener más eficazmente el dominio de la clase capitalista.
¿Y qué hacen los diputados del FIT respecto al estado? Un artículo del PO grotescamente titulado “Quince días que agitaron Mendoza” (22 de mayo) se jacta de la labor de sus parlamentaristas:
“Aprovechamos el debate para presentar un proyecto que crea el cuarto turno en el Poder Judicial y reduce la labor a seis horas —lo cual sí es una contribución a una mayor rapidez y, por sobre todo, transparencia de los procesos judiciales”.
Lejos de promover su patraña reformista de “desmantelar” los cuerpos represivos, ¡el PO se ofrece ante la burguesía como el mejor administrador de su aparato estatal!
Por su parte, el PTS defiende y exige la aplicación de legislación draconiana contra la prostitución y presenta en los hechos al estado burgués como el defensor de las mujeres y las prostitutas —ésa es la lógica del feminismo burgués—. En agosto pasado, su diputada y dirigente de la organización feminista Pan y Rosas presentó un proyecto de “Ley de Adhesión de la Provincia de Mendoza a la Ley Nacional 26.842 sobre Prevención y Sanción de la Trata de Personas”. Entre otras cosas, dicha ley nacional iguala la prostitución con la esclavitud y aplica una condena de cuatro a seis años de prisión al que “promoviere o facilitare la prostitución”, “aunque mediare el consentimiento de la víctima”.
La prostitución forzada, la violación y los ataques sexuales brutales son verdaderos crímenes. Sin embargo, nos oponemos a los intentos del estado —y de los diputados del FIT— de equiparar la “esclavitud sexual” y la “prostitución forzada” con la prostitución misma, así como de retratar cualquier intercambio de dinero por sexo como esclavitud potencial. La prostitución es muy a menudo degradante y explotadora, pero la criminalización simplemente hace que las prostitutas se tengan que refugiar en un medio lumpen en el cual no tienen acceso a servicios médicos y en donde quedan mucho más vulnerables a los crímenes de pandillas y la violencia de los proxenetas. Los marxistas advertimos que toda intervención del estado capitalista incrementa directamente la miseria de todos los involucrados y funciona como un pretexto para incitar a los policías y los tribunales a ir tras los inmigrantes, las mujeres y la sexualidad misma. (Para un análisis más completo de este tema, ver, por ejemplo, “Cruzada de los EE.UU. y la ONU contra el ‘tráfico sexual’”, Spartacist [Edición en español] No. 33, enero de 2005.)
¡Por un partido leninista-trotskista!
El régimen burgués argentino utiliza la retórica “antiimperialista” nacionalista y la nostalgia popular por el gobierno nacional-corporativista del general Juan Domingo Perón (especialmente a finales de los años 40 y principios de los 50) para mantener bajo su control a las masas trabajadoras. La oposición intransigente al nacionalismo burgués peronista, el cual ha llevado una y otra vez al desastre a los obreros y oprimidos argentinos, es crucial para romper estas ataduras. Pero desde el apoyo a las aventuras militares supuestamente “antiimperialistas” en las Malvinas/Falklands (ver Espartaco No. 35, junio de 2012) hasta su apoyo electoral a caudillos populistas como Evo Morales, la oposición al nacionalismo burgués es la última cosa que ofrecen los grupos seudotrotskistas que pueblan la izquierda argentina.
La necesidad candente hoy en día en Argentina es el forjamiento de un partido leninista-trotskista auténtico. Sólo un programa de internacionalismo revolucionario puede ofrecer un camino hacia delante a la clase obrera argentina. Los obreros y las masas oprimidas a través de América Latina deben ser ganados a los principios y el programa del internacionalismo proletario como fue representado por Marx, Engels, Lenin y Trotsky. Ésta es la perspectiva de la LCI: reforjar la IV Internacional, partido mundial de la revolución socialista.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/42/argentino.html
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2016.06.05 20:48 ShaunaDorothy El golpe en Ucrania: Encabezado por fascistas y respaldado por los imperialistas de EE.UU. y la UE - Crimea es rusa (Abril de 2014)

https://archive.is/N7B1d
Suplemento de Espartaco, Abril de 2014 Abril de 2014
El golpe en Ucrania: Encabezado por fascistas y respaldado por los imperialistas de EE.UU. y la UE
Crimea es rusa
El siguiente texto se basa en artículos publicados en Workers Vanguard Nos. 1041 y 1043, periódico de nuestros camaradas de la SL/U.S.
Conforme el caudillo ruso Vladímir Putin desplegaba tropas en Crimea, siguiendo una resolución del parlamento ruso, la maquinaria de propaganda occidental se puso histérica. El secretario de estado estadounidense, John Kerry, declaró que Rusia pagaría “muy caro” su incursión, amenazando con expulsarla del imperialista Grupo de los 8 y con congelar sus propiedades en el extranjero. Sin la menor ironía, Kerry pontificó: “Nadie puede, en el siglo XXI, comportarse como en el siglo XIX e invadir un país con un pretexto totalmente inventado”. Afganistán, Irak, Libia: la lista de países que el imperialismo estadounidense ha amenazado e invadido “en el siglo XXI” sigue y sigue. Y los sucesos de Ucrania ciertamente contaron con la participación de los imperialistas estadounidenses en particular, así como de la Unión Europea (UE).
La movilización militar rusa en Crimea responde directamente al derrocamiento del gobierno en Kiev, la capital ucraniana. El 22 de febrero, el corrupto presidente prorruso Viktor Yanukovich fue derrocado por un golpe de estado derechista encabezado por fascistas y respaldado por Estados Unidos y la UE; posteriormente, Yanukovich huyó a Rusia. Los matones que arrojaban cocteles molotov, que habían estado al frente de las manifestaciones masivas y que por tres meses ocuparon las calles de Kiev tomando instalaciones de gobierno y enfrentando con violencia a la policía, hoy están al mando. Los fascistas del partido Svoboda tienen un viceprimer ministro y varios ministerios del nuevo gobierno. Uno de los fundadores de Svoboda, Andriy Parubiy, ahora encabeza el Consejo de Seguridad Nacional y Defensa, que supervisa las fuerzas armadas. El nuevo viceprimer ministro en asuntos económicos es Oleksandr Sych, de Svoboda, un miembro del parlamento tristemente célebre por sus intentos de prohibir todos los abortos, incluyendo en caso de violación. Si bien Arseniy Yatsenyuk, el favorito de Washington y líder del Partido de la Patria, está ahora a cargo como primer ministro, los matones de la Plaza Maidán siguen dictando la política.
El éxito del golpe de estado nacionalista de derecha alarmó profundamente a la población de habla rusa, en particular de las regiones del oriente y el sureste de Ucrania. Y, en efecto, uno de los primeros actos del nuevo régimen fue abolir una ley de 2012 que permitía el uso oficial del ruso y otros idiomas minoritarios. Esto justificadamente se tomó como un ataque a las minorías no ucranianas, produciendo amplias protestas, incluso en Lviv, donde los fascistas cuentan con una base considerable. De las 27 regiones en las que está dividida Ucrania, trece, principalmente en el oriente, habían adoptado el ruso como su segunda lengua oficial, y dos regiones del occidente adoptaron el rumano, el húngaro y el moldavo. En Crimea —donde el 58.5 por ciento de la población es étnicamente rusa, el 24.4 es ucraniana y el 12.1 es tártara— la nueva ley chovinista de Kiev golpeó particularmente duro, dado que la aplastante mayoría de la población de dos millones de personas de la región usa el ruso como su lengua principal, independientemente de sus antecedentes étnicos.
El ejército ruso, con ayuda de las fuerzas locales de “autodefensa”, estableció su control sobre la República Autónoma de Crimea. Hay en la Península de Crimea numerosos soldados y marinos rusos. Por un acuerdo con los gobiernos ucranianos anteriores, la ciudad de Sebastopol es la base de la flota rusa del Mar Negro. Sobre esta base, el nuevo gobierno prorruso de Crimea convocó a un plebiscito, llevado a cabo el 30 de marzo, para decidir el estatus del territorio: seguir siendo parte de Ucrania, o buscar una independencia de facto y una afiliación más estrecha a Rusia. Casi el 97 por ciento votó a favor de la secesión de Ucrania y por la absorción por Rusia, con cálculos de participación del electorado en 83 por ciento.
Como era de esperarse, el nuevo gobierno ucraniano denunció la intervención de Putin como una apropiación rusa de territorio ucraniano, y los voceros de la burguesía la han comparado con la Guerra Ruso-Georgiana de 2008. La movilización militar de Rusia en Crimea no es equivalente a esa guerra, en la que las fuerzas rusas penetraron en territorio georgiano. En ella, los marxistas adoptamos una línea derrotista, oponiéndonos a ambos ejércitos burgueses. (Georgia estaba respaldada por el imperialismo occidental.)
Fortaleciendo nuestra posición
El pueblo de Crimea tiene todo el derecho a la autodeterminación, incluyendo la independencia o la incorporación a Rusia. En la actual coyuntura, el ejercicio de ese derecho fue posible por el apoyo de las fuerzas rusas. De hecho, fue el nuevo gobierno de Crimea el que solicitó la movilización militar rusa. Al interior de Crimea, la principal oposición a separarse de Ucrania viene de los tártaros, un pueblo turco mayoritariamente musulmán. El 26 de febrero hubo enfrentamientos en Simferópol, capital de Crimea, entre manifestantes prorrusos y tártaros, dejando dos muertos y 30 heridos. La desconfianza de los tártaros ante las autoridades rusas se remonta al periodo de Iosif Stalin, quien en 1944 deportó en masa a los tártaros de Crimea, su patria histórica, al Asia Central y otras partes de la Unión Soviética.
Como explicaron nuestros camaradas estadounidenses en WV No. 1041 (7 de marzo), para los marxistas es principista apoyar la movilización militar rusa en Crimea. Sin embargo, nuestra posición contenía un error significativo que fue señalado por un simpatizante de la Liga Comunista Internacional, Jonah, en una carta del 14 de marzo. El problema —escribió Jonah— es la afirmación en ese artículo de que el apoyo a la movilización militar rusa era principista “siempre y cuando Rusia implemente derechos especiales para la minoría tártara de Crimea, muy oprimida bajo el dominio ucraniano”.
El mismo artículo declaró además que “si las fuerzas rusas utilizaran la toma de Crimea para profundizar la opresión de los tártaros, sería entonces aprincipista apoyar la movilización militar rusa”. Jonah escribió:
“Esa oración y el requisito sobre los ‘derechos especiales para la minoría tártara de Crimea’ parece condicionar la autodeterminación de los crimeos rusos al trato que reciban los crimeos tártaros de parte de Rusia en el momento en que Crimea vote ser parte de Rusia, en caso de que ello ocurra. Si ése es el criterio para la autodeterminación, no veo cómo se pueda apoyar la autodeterminación en ningún lugar (énfasis en el original)”.
Nuestro simpatizante tuvo razón al señalar este problema. La condición que pusimos para apoyar la movilización militar rusa, y por ende al ejercicio de la autodeterminación por parte de la mayoría crimea, fue una concesión a la presión de la propaganda imperialista dirigida contra Rusia y su caudillo burgués, Vladímir Putin. Tras haber apoyado el golpe infestado de fascistas que derrocó al régimen de Yanukovich en Ucrania, los imperialistas estadounidenses y europeos, así como sus mercenarios en los medios, pusieron el grito en el cielo sobre una inexistente “invasión” de Crimea —de hecho, las tropas rusas de la flota del Mar Negro estacionadas en Sebastopol ya estaban allí— y condenaron la “anexión” de Crimea llegando a compararla con la Anschluss de Austria por parte de la Alemania nazi.
Contra lo que normalmente se presenta en los medios occidentales, la movilización militar rusa en Crimea no es la intervención de un “país extranjero”, pese al estatus formal de Crimea como parte de Ucrania. Crimea ha sido rusa desde finales del siglo XVIII, cuando le fue arrebatada al Imperio Otomano. No fue sino hasta 1954 cuando el premier soviético Nikita Jruschov se la cedió a la República Soviética de Ucrania —un estúpido error administrativo que contradijo tanto la historia como la configuración nacional y lingüística de Crimea—. Después, con el colapso de la Unión Soviética, este error cobró significación, pues la suerte de la región quedó sujeta a las enconadas disputas entre los ahora estados burgueses de Rusia y Ucrania. En 1991, los habitantes de Crimea intentaron celebrar un referéndum sobre su independencia, pero las autoridades ucranianas se lo prohibieron indefinidamente.
En Rusia, una tarea crucial para los marxistas es luchar por los derechos de los tártaros musulmanes y de otras minorías étnicas y nacionales. Al apoyar la movilización militar rusa en Crimea, no hemos dado ni un ápice de apoyo político al régimen capitalista y chovinista ruso de Putin. Es el deber de los marxistas oponerse a todo tipo de nacionalismo y chovinismo de grandes potencias. Desde la destrucción contrarrevolucionaria del estado obrero degenerado soviético en 1991-92, hemos enfatizado la necesidad de que los trabajadores se unan en la lucha contra la explotación capitalista y contra toda manifestación de opresión y subyugación nacional, así como contra el fanatismo antijudío. En una declaración que la Liga Comunista Internacional emitió el 3 de abril de 1995, cuando fuimos proscritos en Ucrania como parte de una cacería de brujas anticomunista, enfatizamos que “hoy, en nuestra lucha por que se afirmen y se defiendan los derechos democráticos de los trabajadores de todas las nacionalidades, creemos que se justifica un plebiscito sobre la afiliación nacional en Crimea y en Chechenia” (WV No. 620, 7 de abril de 1995).
¡Por el derecho de todas las naciones a la autodeterminación!
El derecho a la autodeterminación y demás derechos nacionales se aplican a los pueblos de todas las naciones, incluyendo a los de grandes potencias como Rusia. Como marxistas, siempre hemos rechazado la metodología de que los derechos democráticos aplican sólo a ciertos pueblos “progresistas”, y no a los que se consideran “reaccionarios”. Por ejemplo, el estado sionista oprime cruelmente a los palestinos, pero nosotros le reconocemos derechos nacionales tanto a los judíos israelíes como a los palestinos y nos oponemos a la concepción de que hay que arrojar a los judíos al mar. En Irlanda del Norte, la minoría católica esta oprimida por la (apenas) mayoría protestante y por el estado británico. Pero reconocemos que los protestantes constituyen una comunidad aparte y nos oponemos a la reunificación forzosa con un estado católico irlandés. Estamos por una república obrera irlandesa que forme parte de una federación voluntaria de repúblicas obreras de las islas británicas.
Como subrayó el dirigente bolchevique V.I. Lenin, reconocer el derecho a la autodeterminación es un modo de sacar la cuestión nacional del orden del día para favorecer la unidad combativa del proletariado, permitiendo así que los trabajadores de las distintas nacionalidades comprendan quiénes son sus verdaderos enemigos: sus respectivas clases capitalistas. Somos oponentes implacables del nacionalismo ruso, tal como nos oponemos a todas las formas de nacionalismo. Por eso apoyamos al pueblo checheno en sus luchas militares por la independencia contra los brutales opresores burgueses rusos, tanto bajo Boris Yeltsin como bajo Vladímir Putin.
Al intervenir en Crimea, Putin busca defender los intereses de la Rusia capitalista frente a los imperialistas de Occidente, que quieren establecer un estado cliente en su frontera. Al mismo tiempo, en el contexto del aumento de las hostilidades contra la etnia rusa en Ucrania, las maniobras militares de realpolitik de Rusia coinciden con los muy justificados temores nacionales que enfrentan los rusos de Crimea.
¡Los obreros deben barrer a los fascistas de las calles!
Así como nuestra actitud con respecto a la movilización militar rusa en Crimea no implica ni el menor apoyo político al régimen capitalista de Putin, nuestra oposición al golpe de Ucrania tampoco implica ningún apoyo político a Yanukovich y sus secuaces. Lo que hacía falta mientras se preparaba el golpe era afirmar la unidad de clase del proletariado por encima de las divisiones nacionales y étnicas que atormentan al país. Habría estado en el interés del proletariado internacional el que la clase obrera de Ucrania se movilizara para barrer a los fascistas de las calles de Kiev. Hoy, ciertamente está en el interés del proletariado que se formen milicias obreras multiétnicas y no sectarias para aplastar a los fascistas y repeler todas y cada una de las expresiones de violencia comunal.
En nuestro artículo “Ukraine Turmoil: Capitalist Powers in Tug of War” (Descontento en Ucrania: Potencias capitalistas en juego de tira y afloja, WV No. 1038, 24 de enero), señalamos el importante papel que tuvieron los fascistas en las manifestaciones contra el gobierno en Ucrania. Pero, pese a la abundante evidencia de que los neonazis tenían un firme control sobre la oposición que ahora es gobierno, el New York Times y otros voceros de la clase dominante estadounidense siguen sin llamarlos por su verdadero nombre. Los medios occidentales siguen vendiendo la mentira de que el golpe fue resultado de una “revolución pacífica” por la democracia y contra la corrupción.
Svoboda es un partido fascista y antijudío cuyo líder, Oleg Tyagnibok, afirma que una “mafia judeo-moscovita” controla Ucrania. Este partido tiene sus orígenes en los nacionalistas ucranianos que dirigía Stepan Bandera, quienes durante la Segunda Guerra Mundial colaboraron militarmente con los nazis y llevaron a cabo asesinatos masivos de judíos, comunistas, soldados del Ejército Rojo y polacos. Originalmente, el partido se llamaba Partido Social-Nacionalista de Ucrania, en una referencia deliberada al Partido Nazi (Nacional-Socialista) de Alemania. En enero, Svoboda dirigió una marcha de 15 mil personas con antorchas en Kiev y otra en su bastión Lviv, en el occidente de Ucrania, en memoria de su héroe Bandera.
Grupos aún más extremistas, como Sector Derecho, que considera a Svoboda demasiado “liberal” y “conformista” rebasaron a Svoboda en las protestas. Al introducir pandillas paramilitares, inclinaron la balanza en las protestas en Kiev a favor de ataques contra la policía, con el propósito de derrocar al gobierno. Tras el golpe, los partidarios de Sector Derecho en Stryi, una ciudad en la región de Lviv, destruyeron un monumento nacional a los soldados del Ejército Rojo que murieron liberando a Ucrania de la Alemania nazi. (En el último mes, también han sido desmanteladas decenas de estatuas de Lenin.) Aleksandr Muzychko, líder de este grupo en el oeste de Ucrania, juró combatir “la escoria rusa, judía y comunista hasta morir”. Afirmando el control que tiene Sector Derecho sobre la situación, Muzychko declaró que, ahora que el gobierno ha sido derrocado, “habrá orden y disciplina” o “los escuadrones de Sector Derecho fusilarán ahí mismo a los bastardos”.
En la medida en que existe un gobierno en Ucrania desde el golpe, sus leyes están mayormente dictadas por estos grupos neonazis, rusófobos, antijudíos y ultranacionalistas. Además de arrebatarles su estatus semioficial a los idiomas minoritarios, el nuevo régimen también ha ilegalizado en el occidente del país al Partido “Comunista” (PC) de Ucrania, que colaboraba abiertamente con el régimen burgués de Yanukovich y con su Partido de Regiones. El PC, que dice tener 115 mil miembros y más de dos millones de votantes, ha reportado que sus partidarios han sido golpeados y acosados y que la casa de su dirigente fue quemada. Mientras tanto, citando “amenazas constantes respecto a las intenciones de atacar las instituciones judías”, un rabino de Kiev llamó a la población judía a evacuar la ciudad y, de ser posible, el país. De hecho, el 24 de febrero una sinagoga de Zaporozhye, al sureste de Ucrania, fue atacada con bombas incendiarias. En una declaración del 3 de marzo, el Ministerio del Exterior ruso señalaba: “Los aliados de Occidente son ahora neonazis abiertos que atacan iglesias ortodoxas y sinagogas”.
Lo que precipitó la actual crisis en Ucrania fue la decisión de Yanukovich de rechazar una “sociedad” con la UE. Eso hubiera implicado un préstamo del FMI que hubiera sometido a la clase obrera ucraniana a raciones de hambre, como ocurrió en Grecia y otros lugares. La asistente del secretario de estado estadounidense para asuntos euroasiáticos, Victoria Nuland, la representante de la UE para asuntos exteriores, Catherine Ashton, el senador estadounidense John McCain y muchos otros políticos estadounidenses y europeos se apresuraron a la Plaza Maidán en Kiev para alentar a los manifestantes y mostrarles su apoyo. El 17 de diciembre, el presidente ruso Putin ofreció al desesperado Yanukovich un préstamo por 15 mil millones de dólares y una reducción en el precio del gas. Aunque eso no es ni remotamente suficiente para sacar al país de la pobreza, le hubiera dado un respiro a Ucrania, que está a punto de declararse en quiebra. Inmediatamente, el senado estadounidense denunció el préstamo de Putin como “coerción económica rusa”.
En todos los niveles, lo que está ocurriendo en Ucrania es producto de la contrarrevolución capitalista que destruyó al estado obrero burocráticamente degenerado soviético y destrozó las economías y los pueblos de las antiguas repúblicas soviéticas. La economía ucraniana, que estaba integrada a la división económica del trabajo de toda la Unión, recibió un severo golpe. Los estándares de vida se desplomaron en todo lo que había sido la URSS. En Ucrania, los salarios reales llegaban en 2000 cuando mucho a un tercio de lo que habían sido en 1991, y el empleo industrial cayó en un 50 por ciento entre 1991 y 2001.
Como antigua república soviética, Ucrania sigue dependiendo mucho económicamente de Rusia. El grueso de la industria —la producción de acero, metales, vagones de tren y equipamiento nuclear— se localiza en el muy rusificado y ortodoxo oriente del país, y no en el occidente más rural y católico uniato. Estas industrias, cruciales para Rusia, no les sirven a los imperialistas occidentales, que planean liquidarlas.
La población ucraniana, compuesta por 46 millones de personas, está profundamente dividida, con gran parte del occidente propugnando por mayores vínculos con la UE mientras el oriente y el sur voltean hacia Rusia en busca de apoyo. El país también se ha polarizado entre pandillas corruptas de magnates capitalistas que antes se apoyaban mutuamente mientras se atiborraban con el robo de la riqueza industrial que la clase obrera multinacional soviética construyó a lo largo de décadas. Algunos de estos oligarcas, con un apetito de más inversiones europeas, se orientan al Occidente. Mientras tanto, la base de apoyo de Yanukovich está en el oriente de Ucrania y en Crimea, que comercian con Rusia.
La clase obrera ucraniana, que a principios de los años noventa mostró su combatividad en la región oriental e industrial de Donetsk, ha guardado silencio como clase. Sin duda, los obreros no le tienen mucho afecto al capo mafioso Yanukovich. Pero el golpe proimperialista en Ucrania, facilitado por los fascistas, deja a la clase obrera inerme ante una explotación aún más salvaje por parte de los imperialistas.
Rivalidad entre las grandes potencias
Aliarse con ultrarreacionarios y fascistas nunca ha molestado a los “democráticos” imperialistas estadounidenses. De hecho, los seguidores de Bandera son viejos amigos de Washington. Tras la Segunda Guerra Mundial, la inteligencia occidental protegió a las unidades de Bandera para convertirlas en guerrillas en contra de los soviets y un sostén principal de Radio Europa Libre. Hoy, cuando necesitan medidas de austeridad aun más severas para mantener el flujo de las ganancias, la clase gobernante ucraniana y sus padrinos imperialistas pueden encontrar a los fascistas útiles para desviar el descontento social, de los oligarcas y los capitalistas extranjeros, a las minorías como los judíos y los inmigrantes, o bien para aplastar a los militantes obreros e izquierdistas. Cuando Barack Obama acababa de asumir la presidencia, dijo que intentaría “comenzar de nuevo” sus relaciones con Rusia. Sin embargo, hoy la actitud estadounidense hacia Rusia recuerda en cierto modo los días de los hermanos Dulles durante la Guerra Fría de los años cincuenta, con los políticos y los medios estadounidenses denigrando constantemente a Rusia. Pero la hostilidad de los imperialistas estadounidenses hacia Rusia ya no se trata de derrocar las relaciones de propiedad colectivizadas que estableció la Revolución de Octubre de 1917. Por el contrario, es una expresión de la política de “gran potencia”.
Siete décadas de economía planificada convirtieron a la Rusia soviética, de un país mayormente campesino, en uno básicamente urbanizado, con una capacidad militar análoga a la de Estados Unidos, una mano de obra calificada y un numeroso y altamente entrenado personal científico y técnico. Gracias en buena parte a los elevados precios del petróleo y el gas en los últimos años, la economía rusa se ha recuperado de la catástrofe de la “terapia de choque” que vino con la contrarrevolución capitalista. Rusia es el mayor productor mundial de petróleo y gas, y todavía tiene un arsenal nuclear considerable. También tiene un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU y la capacidad de ser una espina en el costado de Estados Unidos, como cuando Obama amenazó con atacar Siria el año pasado.
En su constante campaña por la hegemonía mundial, Estados Unidos ha estado tratando de minar la fuerza de Rusia como potencia regional, continuamente extendiendo la OTAN hacia Europa Oriental e intentando instalar regímenes dóciles mediante una serie de “revoluciones” de diferentes colores en las antiguas repúblicas soviéticas. Estados Unidos también ha instalado bases en toda el Asia Central y toda la periferia de Rusia. Esta extensión militar busca cercar no sólo a la Rusia capitalista, sino también a China, el mayor y más poderoso de los estados obreros burocráticamente deformados que quedan. Rusia, por su parte, ha colaborado en numerosas ocasiones con el imperialismo estadounidense. Por ejemplo, desde 2009 Rusia ha permitido que Estados Unidos cruce su espacio aéreo para trasladar tropas y armamento a Afganistán, cuando hasta entonces sólo había permitido el traslado de suministros “no letales”.
Con pasmosa hipocresía, Estados Unidos y la UE —llevando a remolque a sus voceros mediáticos— condenan a Rusia por su “interferencia” en los asuntos ucranianos. Son en realidad los imperialistas quienes tienen sus sucias manos metidas en toda Ucrania. Cuando, el mes pasado se filtró una conversación telefónica entre Victoria Nuland y Geoffrey Pyatt, embajador estadounidense en Ucrania, todo el énfasis de la prensa estuvo en la frase “Fuck the EU” (que se joda la UE). En cambio se pasó por alto el hecho de que la disputa era respecto a quién debería ocupar el poder tras Yanukovich, con Nuland rechazando de plano el proyecto del antiguo boxeador Vitali Klitschkó, a quien estaba promoviendo el imperialismo alemán (Klitschkó de hecho paga impuestos en Alemania). Como bien describió la llamada telefónica el profesor Stephen Cohen en una entrevista para Democracy Now! del 20 de febrero, “la más alta funcionaria del Departamento de Estado, que supuestamente representa al gobierno de Obama, y el embajador estadounidense en Kiev, para ponerlo en términos llanos, están tramando un golpe de estado contra el presidente electo de Ucrania”.
En el reciente golpe, la UE —encabezada por Alemania, Francia y Polonia— ha hecho el papel de ariete para la austeridad del FMI. La UE es un bloque comercial imperialista dominado por Alemania, y su “oferta” de membresía sólo significa profundizar la pobreza de la clase obrera ucraniana. El préstamo del FMI atado al acuerdo con la UE estipula que Ucrania no podrá aceptar ningún apoyo económico de Rusia. Eso significaría recortar los subsidios de petróleo y gas para los ucranianos, haciendo imposible a muchos de ellos calentar sus hogares en el gélido invierno y exigiría nuevas y más drásticas privatizaciones de los servicios y las industrias públicas. En pocas palabras, aseguraría la privación económica de la clase obrera ucraniana, en el oriente y el occidente.
Irónicamente, Yanukovich, que se había mostrado más que dispuesto a colaborar con la UE, probablemente rechazó el acuerdo de préstamo porque temía no sobrevivir políticamente a las consecuencias sociales del paquete de austeridad que lo acompañaba. Ucrania necesita unos 35 mil millones de dólares sólo para pagar sus deudas durante los próximos dos años. Pero en realidad, no es gran cosa lo que ofrecen los imperialistas de Estados Unidos y la UE.
Socialistas del Departamento de Estado
Mientras los medios burgueses de Occidente trabajan horas extras para presentar las manifestaciones reaccionarias de Kiev como una “lucha por la democracia”, la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) de EE.UU. se suma al coro con su propia variación del mismo tema. Un artículo del socialistworker.org del 24 de febrero reconocía que los fascistas como Sector Derecho estaban “cada vez más en la primera línea de los choques con las fuerzas del gobierno” y señalaba que “no puede subestimarse la amenaza de la extrema derecha en Ucrania”. Sin embargo, continúa el artículo, “sería un error descartar todo el movimiento de protesta debido a su presencia”, describiendo las protestas de Kiev como una “acción desde abajo”. ¡También lo eran los saqueos de las fuerzas de asalto nazis!
La ISO no se detiene ahí y llama por “un esfuerzo de base que incluya organizaciones obreras independientes, sindicatos y una izquierda fortalecida que establezca una atmósfera de solidaridad al interior de Maidán, en la que el mensaje tóxico de odio se marchite y muera” [énfasis nuestro]. Para decirlo claramente, aquí la ISO está llamando a los obreros a unirse y ayudar a un movimiento controlado por fascistas y fuerzas de extrema derecha. Cualquier obrero con la desgracia de encontrarse bajo la influencia de la ISO se hubiera visto a sí mismo participando en un golpe de estado dirigido por fascistas.
Los grupos de izquierda ingenuos, los militantes sindicales y los activistas gays que intentaron unirse a la protesta fueron golpeados y expulsados de la plaza mediante la fuerza de las armas. La ISO está acostumbrada a la compañía de archireaccionarios. Desde su origen en los años cincuenta, la tendencia internacional de la ISO —incluyendo a sus viejos socios del Socialist Workers Party [Partido Obrero Socialista] británico— siempre se ha alineado con el imperialismo “democrático”. Al estallar la Guerra de Corea, abandonó el trotskismo al negarse a defender a la Unión Soviética, China y Corea del Norte, procediendo a apoyar a todas y cada una de las fuerzas que se movilizaran contra el estado obrero soviético en nombre del “antiestalinismo”. Eso incluye el embellecimiento del general Andrey Vlasov, líder de los fascistas rusos que durante la Segunda Guerra Mundial luchó del lado de Hitler.
La Revolución Rusa y la cuestión nacional
El Partido Bolchevique que dirigió la Revolución de Octubre de 1917 defendía firmemente la igualdad de todas las naciones, pueblos e idiomas. Los bolcheviques se oponían a cualquier forma de desigualdad o privilegio nacional. Eso les permitió movilizar a los trabajadores —rusos, judíos, armenios, azerbaiyanos, ucranianos, etc.— para derrocar el dominio de los capitalistas y los terratenientes.
Durante los años que siguieron a la Revolución de Octubre, los bolcheviques defendieron asiduamente los derechos de los diversos pueblos y nacionalidades del país. Por ejemplo, en 1921 se estableció la República Autónoma de Crimea dentro de la Federación Rusa; aproximadamente una quinta parte de su población la constituían tártaros de Crimea. En los primeros años del poder soviético hubo un marcado desarrollo de la cultura nacional de los tártaros de Crimea: los tártaros fundaron centros de investigación, museos, bibliotecas y teatros. Sin embargo, con el triunfo y consolidación de la burocracia estalinista comenzando en 1923-24, el chovinismo granruso comenzó a florecer. Con el paso de los años terminó la enseñanza de la lengua y la literatura tártara y todas las publicaciones en ese idioma fueron prohibidas.
Cuando los nazis invadieron la Unión Soviética en 1941, un sector de los tártaros los recibió como a libertadores. Pero otros muchos tártaros pelearon en el ejército soviético contra Alemania. Después, vengativamente Stalin recurrió al castigo colectivo de la población tártara de Crimea. En 1944, cerca de 180 mil tártaros fueron deportados al Asia Central y otras regiones de la Unión Soviética. Los chechenos y los alemanes del Volga recibieron un tratamiento similar. Casi la mitad de los tártaros murieron en su camino al exilio. No fue sino hasta 1967 cuando las autoridades soviéticas comenzaron la “rehabilitación” de los tártaros. Tomó otras dos décadas para que se les permitiera comenzar a regresar a Crimea, creando una gran animadversión entre la población tártara.
Sin embargo, sería equivocado considerar las relaciones nacionales en el estado obrero degenerado soviético como una mera continuación de la cárcel de los pueblos zarista. Las políticas de la burocracia estalinista tuvieron un impacto contradictorio. La existencia de una economía socializada con planificación central sentó las bases materiales para el desarrollo de las áreas más atrasadas de la URSS, como el Asia Central soviética. Ucrania pasó por una industrialización y un desarrollo sustanciales. El logro del pleno empleo, la atención médica para todos y demás conquistas minaron las formas más virulentas de nacionalismo burgués y antisemitismo, que son alimentados por los malestares de la sociedad capitalista. El Ejército Rojo aplastó a los invasores nazis durante la Segunda Guerra Mundial, liberando a Ucrania de la escoria fascista.
Con la restauración del capitalismo en la antigua Unión Soviética, toda la “vieja porquería” regresó, lo que llevó a una aguda intensificación del comunalismo y a la proliferación de odios nacionales enfrentando entre sí a trabajadores en una lucha fratricida por la supervivencia. Como hemos señalado en el pasado, la ruptura de la Unión Soviética reveló una situación de considerable interpenetración de pueblos y de unidades de producción económica engranadas y heredadas de una economía planificada y burocráticamente centralizada. Ésa es la situación en Ucrania, particularmente en sus regiones orientales.
Sin embargo, el término “pueblos interpenetrados” no aplica a Crimea, a diferencia de lo que habíamos afirmado erróneamente en un artículo anterior (WV No. 1038). Cuando hablamos de pueblos interpenetrados, no nos referimos a cualquier mezcla de nacionalidades y etnias dentro de un estado, que es la norma en el mundo. Nos referimos a situaciones en que dos o más pueblos reclaman el mismo territorio, por ejemplo Israel/Palestina e Irlanda del Norte, y abordamos las implicaciones para los leninistas. En estos casos, como señala la Declaración de Principios internacional de la LCI, “el derecho democrático a la autodeterminación nacional no puede ser logrado por un pueblo sin violar los derechos nacionales del otro. Por eso, estos conflictos no pueden ser resueltos equitativamente dentro de un marco capitalista. La condición previa para una solución democrática es barrer con todas las burguesías de la región” (Spartacist No. 29, agosto de 1998).
El 97 por ciento de la población de Crimea habla ruso, e incluso la minoría étnica ucraniana está muy rusificada. Lo anterior contrasta con el caso del Cáucaso, poblado por muchos pueblos que hablan distintas lenguas. El reciente referéndum en Crimea y su secuela han subrayado que la región está definida centralmente por su historia y conformación rusas. Además, la reabsorción de Crimea por parte de Rusia se llevó a cabo prácticamente sin derramamiento de sangre ni resistencia real alguna. El grueso de las tropas y los oficiales ucranianos en Crimea simplemente se pasaron al bando ruso.
El futuro bajo el capitalismo es sombrío. El creciente empobrecimiento económico podría llevar a un aumento en la hostilidad y las luchas entre los diferentes grupos étnicos, dándole una “solución” sangrienta al problema nacional. Como señalamos al concluir nuestro último artículo sobre Ucrania:
“La tarea principal es forjar partidos leninistas-trotskistas que libren una lucha permanente contra todas las manifestaciones de nacionalismo y chovinismo de gran potencia, como parte de una propaganda paciente pero persistente dirigida a ganar al proletariado al programa de la revolución socialista”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/suplemento-Abril-de-2014/ucrania.html
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2016.06.05 09:21 ShaunaDorothy Moralismo antisexo en la izquierda - Maoístas beatos (Junio de 2013)

https://archive.is/JoSkZ
Espartaco No. 38 Junio de 2013
Moralismo antisexo en la izquierda
Maoístas beatos
(Mujer y Revolución)
El siguiente artículo ha sido traducido de las páginas juveniles, Young Spartacus, de Workers Vanguard No. 1020 (22 de marzo), periódico de nuestros camaradas de la Spartacist League/U.S.
Bob Avakian, dirigente del Revolutionary Communist Party (RCP, Partido Comunista Revolucionario) ha ordenado a sus acólitos que vuelvan a emprender la carga contra Playboy, las tiendas de pornografía, los table dance, Xtube y Cincuenta sombras de Grey, todos ellos declarados anatema. Estos maoístas puritanos, cargados de moralismo reaccionario en nombre de los “valores familiares”, han dado un giro escandaloso con su campaña “End Pornography and Patriarchy: The Enslavement and Degradation of Women” [Poner fin a la pornografía y el patriarcado: La esclavitud y degradación de las mujeres].
Desde 2012, el RCP ha utilizado vilmente el Día Internacional de la Mujer, una celebración proletaria, como plataforma para marchar en Nueva York y otras ciudades, denunciando los espectaculares que “tratan a las mujeres como objetos” y protestando contra las sex shops y los table dance locales. Puede verse a los miembros del RCP, en estrecha competencia con los cristianos evangélicos, repartiendo tarjetitas en las esquinas y las universidades con la orden “DEJA DE VER PORNO” porque “corrompe la humanidad de los que lo ven”. Los evangelizadores del RCP son bien conocidos por instar a los hombres que luchan por los derechos de las mujeres (por ejemplo, en las guardias de las clínicas de aborto o en manifestaciones por el derecho al aborto) a que confiesen sus hábitos anteriores de consumo pornográfico y no vuelvan a pecar.
La esencia de la campaña, dirigida por la portavoz del RCP Sunsara Taylor, está detallada en un “Llamado a la acción” de 2011. En este llamado afirman absurdamente que las imágenes pornográficas son la causa de violaciones, asesinatos y otros crímenes violentos contra las mujeres. Afirman que existe una “cultura de violación y pornografía” que refuerza “la esclavitud y la degradación de las mujeres”.
Siempre al tanto de los últimos acontecimientos, afirman que la cultura estadounidense se ha “pornificado” recientemente, ¡como evidencian el fenómeno nacional del (¡gulp!) “sexting” entre los adolescentes y la popularidad entre las mujeres de las clases de baile de tubo (pole dancing) en los gimnasios! Debajo de esta estupidez condescendiente y su mentalidad puritana y moralizante se encuentra la vieja basura de que “las mujeres son víctimas y es imposible que disfruten del sexo” (o del porno). Para esta policía moral neovictoriana, las “nuevas” transgresiones del porno incluyen el depósito de fluido seminal en el rostro de una dama, la penetración de orificios en un orden que no es del agrado del RCP y otras prácticas sexuales que denuncian en escabroso detalle.
¿Cuán pirado hay que estar para determinar (con gran precisión, faltaba más) cuáles posiciones, órganos, orificios y/o intercambios de fluidos son degradantes y abusivos y cuáles están basados en cambio en “el amor y el respeto mutuos”? Bastante, sin duda. De hecho, lo verdaderamente obsceno de todo esto son las declaraciones de Bob Avakian acerca de qué es “normal” y qué no. Si lo mantuvieran entre ellos, en sus casas de oración mientras su membresía se arrodilla frente al altar embrutecedor de los documentales de más de seis horas con los sermones de Avakian, no sentiríamos necesidad de comentar al respecto. El proselitismo del RCP, sin embargo, le hace el juego directamente a la muy real cacería de brujas antisexo del muy real estado capitalista.
Despotricando contra la pornografía, Avakian trivializa no sólo el aterrador crimen de la violación, sino también la historia racista estadounidense de asesinatos de gente negra a manos del Ku Klux Klan. Refiriéndose a las postales fotográficas de linchamientos que los partidarios del KKK circulaban a principios del siglo XX, Avakian afirma escandalosamente que la pornografía es “el equivalente de las ‘Postales de la horca’. Es un medio para minimizar y degradar a todas las mujeres”. Estas palabras inspiraron a los partidarios de Avakian a producir un póster grotesco que traza un equivalente entre las imágenes de los linchamientos racistas y las fotos pornográficas ¡e incluso una publicidad de Dolce & Gabbana! Esto demuestra una indiferencia despectiva hacia el terror del KKK, y no hace falta ser un marxista para sentirse completamente asqueado.
La reaccionaria campaña antisexo, que argumenta que la opresión de la mujer se debe a los “pensamientos impuros” y no al sistema capitalista de explotación, no podría estar más lejos del objetivo de liberar a las mujeres. ¡Traten de decirles a las mujeres de Arabia Saudita e Irán —donde la pornografía es ilegal— que su opresión se deriva de videos y revistas porno! La pornografía simplemente consta de imágenes y palabras destinadas a entretener. Refleja, y no hace más que reflejar, una parte del comportamiento humano. En esta sociedad capitalista, violenta e irracional, algunos de esos reflejos no son nada agradables. Pero no se puede transformar la sociedad cambiando las imágenes en una pantalla. Sólo la revolución socialista puede sentar la base económica para remplazar la institución de la familia —la principal fuente de opresión de la mujer— y garantizar auténtica libertad para las mujeres.
El RCP capitula al extendido atraso religioso que obliga a los jóvenes a sentir vergüenza, humillación, desprecio contra sí mismos y terror traumatizante como consecuencia de actividades que de otro modo serían consideradas placenteras. Arremedando al Vaticano, durante años el RCP llamó por “relaciones monógamas estables entre hombres y mujeres”. Incluso ahora lamentan el que los hombres “eviten o retrasen el matrimonio” y “busquen en cambio...gratificación sexual sin obligaciones, en encuentros casuales o a través de la pornografía y la prostitución” (“A Declaration: For Women’s Liberation and the Emancipation of All Humanity” [Una declaración: Por la liberación de la mujer y la emancipación de la humanidad entera], Revolution, 8 de marzo de 2009).
El RCP acompaña sus diatribas contra el porno con la consigna “¡Aborto para quien lo solicite y sin disculpas!”. Pero, en los hechos, esta organización hace causa común con aquéllos cuyo máximo deseo es la destrucción de Roe vs. Wade [la resolución judicial que hizo legal el aborto en Estados Unidos]. La campaña antiporno del RCP es notoriamente similar a la promesa de Michele Bachmann (del Tea Party Republicano) en 2011 de otorgar “protección humanitaria a las mujeres y a los frutos inocentes de la intimidad conyugal...contra el tráfico de personas, la esclavitud sexual, la seducción de la promiscuidad y todas las formas de pornografía, prostitución, infanticidio, aborto y otras formas de coerción e inocencia robada... Que Dios nos proteja”.
¡Gobierno fuera de las recámaras!
La sexualidad es personal, no política. Los que politizan la sexualidad son los gobernantes capitalistas, victimizando a aquéllos que se apartan de sus mandatos. Al tiempo que hacen llover muerte sobre los jóvenes afganos y pakistaníes, los gobernantes de EE.UU. están desatados en casa tratando de reglamentar la vida sexual de las personas en nombre de “proteger a los niños”. Por ejemplo: deteniendo adolescentes por distribución de “pornografía infantil” y de “materiales obscenos a menores” cuando coquetean intercambiando imágenes de ellos mismos desnudos; arrestando a los adultos que tienen relaciones con adolescentes; encarcelando a miles de hombres que ven imágenes clasificadas como pornografía infantil o que intercambian mensajes sexuales en los chats con jóvenes (o policías encubiertos haciéndose pasar por tales). El porno no destruye vidas, pero formar parte de un registro de criminales sexuales de por vida seguramente sí. ¡Abajo con las reaccionarias leyes antisexo! ¡Gobierno fuera de las recámaras!
Como dice el dicho en inglés: “La perversión no es más que lo que a ti no te atrae”. No es asunto de nadie más cómo le hace la gente para disfrutar un poco del sexo en esta existencia capitalista por lo demás miserable. Nos oponemos a todos los intentos puritanos de censurar la pornografía. De igual modo, nos oponemos a todas las leyes contra los “crímenes sin víctimas”, como la prostitución, el uso de drogas y las leyes de “edad de consentimiento”. Abogamos por el concepto del consentimiento efectivo, es decir, que mientras todas las partes involucradas estén de acuerdo en participar en algo, nadie más, y mucho menos el estado, tiene derecho a decirles que no pueden hacerlo.
Y, según el RCP, ¿quién va a imponer su campaña de abstinencia antiporno? En su “Llamado a la acción” explican en letras chiquitas que (¡desde luego!) no buscan establecer nuevas leyes para prohibir la pornografía. Pero hablar no cuesta nada. Una organización que no sólo no combate la censura, sino que incluso la promueve, es un peón del estado. Después de protestar contra una tienda de pornografía, el RCP y sus partidarios no pueden regresar al día siguiente a protestar contra su clausura por parte del estado y la reacción religiosa. Ya tomaron lado.
El Presidente Bob la reconoce cuando la ve
¿Dónde está la línea de lo que es demasiado “obsceno” para ser permitido? Como Potter Stewart, el juez de la Suprema Corte de EE.UU. que emitió su opinión sobre la pornografía en un caso de 1964, el Presidente Bob la reconoce cuando la ve. Con respecto a la lencería femenina —en particular las tangas— su reacción fue similar; su prensa las describe como “símbolos horrendos y encarnaciones de la degradación de la mujer” en la misma línea que las burkas. ¡Las burkas! Hace unos años, el RCP organizó una gira de presentaciones con el título “De la burka a la tanga”, donde afirmaban que la burka, un símbolo de opresión e instrumento de la reacción religiosa, era igual a una delgada pieza de ropa interior que muchas mujeres (y de hecho algunos hombres) disfrutan usar.
Estas tonterías le deben mucho al feminismo que, desde hace décadas, viene haciendo causa común con la derecha religiosa en una variedad de campañas para censurar la pornografía. Con sus llamados a “Poner fin al patriarcado”, el RCP despreciablemente le hace el juego a los feministas, promoviendo la noción idealista de que el cambio social se obtiene con persuasión moral y no con la lucha de clases. Contrario a la impresión generalizada, el feminismo no significa la liberación de la mujer. En cambio, traza la línea divisoria de la sociedad entre los géneros y no entre las clases y busca que las mujeres avancen hasta tener una mayor participación en el gobierno y las corporaciones en la cima del represivo sistema capitalista. La ideología burguesa del feminismo es un obstáculo a la verdadera emancipación de las mujeres.
En línea con su deshonrosa herencia maoísta-estalinista, el RCP promueve la familia. En la década de 1970, el RCP, entonces llamado Revolutionary Union (RU), denunciaba la homosexualidad —junto con la pornografía y la promiscuidad— como una enfermedad de la sociedad capitalista y prohibía la entrada de gays y lesbianas a su organización. Los predecesores del RCP escribieron en su declaración de 1974, “Position Paper of the Revolutionary Union on Homosexuality and Gay Liberation” [Declaración de posición de la Revolutionary Union con respecto a la homosexualidad y la liberación gay]: “La liberación gay es antiobrera y contrarrevolucionaria. Sus ataques contra la familia despojarían a los pobres y la clase obrera de la unidad social más viable para su lucha revolucionaria contra el sistema imperialista” (ver “RU on Homosexuals: Malicious Maoist Bigotry” [El RU sobre los homosexuales: Maliciosa intolerancia maoísta], Young Spartacus No. 26, noviembre de 1974). A esto siguieron sus diatribas en la década de 1980 contra el supuesto “estilo de vida autoindulgente” de los hombres homosexuales, entre otras muchas prácticas contra las que objetaban fuertemente, incluidos el sexo casual y la pornografía.
Para principios del siglo XXI, el RCP parece haber descubierto que sería difícil reclutar jóvenes activistas si seguía sonando como el fanático Rick Santorum [precandidato presidencial republicano en 2012]. En consecuencia, el RCP repudió su prohibición contra los homosexuales. Como hicimos notar más tarde en nuestro artículo “RCP: Anti-Gay Moralists Then and Now” [El RCP: Moralistas antigay de ayer y hoy] (WV No. 947, 20 de noviembre de 2009): “El actual entusiasmo del RCP por el matrimonio homosexual parece tener más que ver con su entusiasmo por forzar a la gente a entrar en la institución atrofiante del matrimonio monógamo, que con cualquier tipo de oposición a la opresión de los homosexuales”.
La posición en su Nuevo Borrador de Programa de 2001 puede haber marcado un cambio de línea, pero no un cambio de opinión. Hoy en día no ven “a la orientación homosexual o a la práctica de la homosexualidad en sí como algo que impida la emancipación de la mujer”. Y agregan: “La cultura gay masculina en la sociedad burguesa no se desvía del derecho masculino —y de hecho hay elementos de ésta que lo concentran—”. Palabra de Nuestro Señor Avakian: las relaciones homosexuales entre hombres siguen siendo demostraciones de machismo.
Hoy día, el RCP participa en la forma socialmente aceptada de intolerancia fanática contra los homosexuales: difamar a la North American Man/Boy Love Association (NAMBLA) como “abusadores de niños”. NAMBLA es una organización que llama por la despenalización de las relaciones sexuales consensuales entre hombres adultos y menores de edad (por ejemplo, el romance entre el galán televisivo Brian Kinney y un estudiante de secundaria en la primera temporada de la serie “Queer as Folk”).
La histeria contra la pedofilia es utilizada por el estado para justificar las más grotescas intervenciones en la vida privada de la gente —y especialmente para reglamentar el comportamiento de la juventud—. De manera despreciable, la enorme mayoría de las organizaciones gay y los grupos de izquierda se rehúsan a defender a NAMBLA, dejándola a merced del estado capitalista. En la Spartacist League estamos orgullosos de nuestra historia de defensa de NAMBLA y de oposición a las leyes de “edad de consentimiento” y todas las leyes que limiten la privacidad y la libertad sexual de los individuos que consienten.
Como dice la estrella porno Nina Hartley: “El deseo sexual es, por su naturaleza, desordenado, caótico, transgresivo y rompe barreras”. Hace ya más de 50 años, el doctor Alfred C. Kinsey desacreditó el mito prevaleciente de que las relaciones monógamas heterosexuales eran la norma en la sociedad. Después de entrevistar a casi 18 mil personas, su equipo demostró con un detalle irrefutable que 19 de cada 20 estadounidenses habían roto al menos una ley (adulterio, sodomía, etc.) al tener sexo. Aunque ya no abarcan una serie tan amplia de prácticas, las leyes antisexo de la actualidad siguen teniendo el propósito de restringir la sexualidad de la gente y de castigar cruelmente las transgresiones (ver “En defensa del sexo y la ciencia”, Espartaco No. 24, verano de 2005).
La familia: Principal fuente de opresión de la mujer
El RCP sigue los preceptos del líder chino Mao Zedong, que no sólo impulsaba el dogma nacionalista de construir el “socialismo en un solo país” sino que además promovía a la familia como un instrumento ideológico para apuntalar el dominio de la casta burocrática. La Revolución de 1949 contra el capitalismo transformó vidas y proporcionó oportunidades sin precedentes para las mujeres chinas que, en los tiempos anteriores a la revolución, apenas eran consideradas seres humanos. Sin embargo, permaneció, como lo puso el dirigente bolchevique León Trotsky en La revolución traicionada (1937) al describir a la burocracia soviética, la “filosofía de cura que dispone, además, del puño del gendarme”. Bajo el régimen de Mao, el divorcio era difícil de obtener, el sexo premarital era un crimen, la homosexualidad era vista como una “enfermedad” y se advertía en contra de la masturbación en los manuales de higiene distribuidos masivamente (ver “Maoism and the Family” [El maoísmo y la familia], Women and Revolution No. 7, otoño de 1974).
La ideología maoísta es el legado del estalinismo en la antigua Unión Soviética. La URSS emergió de una revolución obrera victoriosa en 1917 (a diferencia de China, donde un ejército campesino bajo las órdenes de Mao dirigió la revolución). Después de la contrarrevolución política de 1924 que usurpó el poder de manos de la clase obrera, la burocracia estalinista mantuvo y reforzó su dominio de casta parasitaria promoviendo el conservadurismo social y el respeto a la autoridad. Los burócratas desenterraron la vieja ideología burguesa del chovinismo gran ruso y el culto a la familia.
La glorificación estalinista-maoísta de la familia está totalmente contrapuesta a la lucha de V.I. Lenin y los bolcheviques por la liberación de la mujer, y a la historia entera del movimiento marxista. En El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884), Friedrich Engels explica que la familia patrilineal monógama “Se funda en el predominio del hombre; su fin expreso es el de procrear hijos cuya paternidad sea indiscutible”. Bajo el capitalismo, la familia sigue siendo la principal fuente de opresión de la mujer y es crucial para asegurar que la propiedad burguesa sea transmitida de una generación a la siguiente a través de herederos “legítimos”.
Para la clase obrera, la familia nuclear implica procrear y criar a la siguiente generación de esclavos asalariados para la clase dominante, el tedio del trabajo doméstico, el cuidado de los ancianos y los enfermos, al igual que la impartición de la moral y la ideología burguesas necesarias para reforzar la obediencia a la autoridad. Es por eso que cualquier desviación, desde los derechos de los homosexuales hasta el derecho al aborto, es percibida como una amenaza contra la familia.
La opresiva institución de la familia no puede ser simplemente abolida. Es necesario remplazar a la familia como unidad económica y legal, como parte de la transición a una sociedad comunista sin clases. A través de la creación de instituciones alternativas que llevarían a cabo en forma colectiva el trabajo que actualmente hacen las mujeres en el hogar, aspiramos a emancipar a las mujeres del interminable tedio (como niñeras, cocineras, lavanderas, limpiadoras, etc., de tiempo completo) y del aislamiento social, cultural y político que les impone la estructura familiar. Para lograr esto, la clase obrera, con las mujeres como componente crucial, debe destruir el estado burgués y sentar las bases para una economía colectivizada y planificada. ¡Por la liberación de la mujer mediante la revolución socialista!
Tanto los obreros como las obreras sufren diariamente la violencia de la explotación capitalista: pobreza, hambre, enfermedades que no son atendidas, la falta de vivienda y el trabajo alienante. Pero el santurrón RCP quisiera hacernos creer que el principal problema que enfrenta la sociedad actualmente es la oposición entre mujeres “convertidas en objetos” y sus hermanos de clase que supuestamente “corrompen su humanidad” al disfrutar de imágenes que el Presidente Bob y Sunsara Taylor desaprueban.
Durante su (difunta) campaña World Can’t Wait [El mundo no puede esperar], la línea divisoria del RCP era entre el régimen supuestamente “fascista” de Bush y el mundo entero que no podía esperar a sacarlo de la presidencia para poner a los demócratas. Ahora tienen el mundo por el que lucharon: el dominio capitalista ejercido por el otro partido del enemigo de clase. ¿Y cuál es el resultado de los esfuerzos del RCP? Dos millones de personas que se pudren en las prisiones, 1.5 millones de inmigrantes deportados y miles de muertos en los ataques de los drones de Obama.
El denominador común es que el oportunista RCP, carente de cualquier tipo de brújula obrera, busca fuerzas de clase ajenas: por aquí el partido capitalista del enemigo de clase, por allá el ala antisexo de los feministas pequeñoburgueses, en todas partes la masa amorfa que llaman “el pueblo”. El RCP está listo para aceptar a quien sea o lo que sea excepto un eje proletario de clase. Mientras el RCP persiste con sus campañas reformistas y puritanas, la Spartacist League y sus auxiliares juveniles, los Spartacus Youth Clubs, llevan adelante la lucha programática por la liberación de la mujer mediante la revolución socialista.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/38/antisexo.html
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2016.06.03 14:00 ShaunaDorothy ¡Abajo la OTAN! ¡Por unos estados unidos socialistas de Europa! (27 de marzo de 2009)

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Espartaco No. 31 Primavera de 2009
Declaración de la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista)
¡Abajo la OTAN!
¡Por unos estados unidos socialistas de Europa!
Esta introducción ha sido traducida de Workers Vanguard No. 934, 10 de abril de 2009.
La siguiente declaración fue emitida el 27 de marzo por el Comité Ejecutivo Internacional de la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista). La declaración fue distribuida por nuestros camaradas de la Ligue trotskyste de France y el Spartakist-Arbeiterpartei Deutschlands [Partido Obrero Espartaquista de Alemania], secciones de la LCI, en protestas contra la OTAN en Estrasburgo, Francia. Fue también distribuida por la Spartacist League/Britain en la protesta contra el G-20 en Londres los días 1º y 2 de abril. Para proteger a los sanguinarios gobernantes imperialistas de la OTAN contra la justificada indignación, el centro de la ciudad de Estrasburgo fue puesto en estado de sitio armado desde días antes de la cumbre, mientras que en los suburbios, miles de manifestantes anti-OTAN provenientes de toda Europa fueron recibidos con un brutal terror policiaco. El 4 de abril unas 50 personas fueron heridas por los infames policías antimotines CRS de Francia. Los policías franceses siguieron la pauta de los policías londinenses, quie- nes habían reprimido brutalmente a las manifestaciones anteriores contra el G-20. El desenfrenado ataque policiaco en Londres condujo a la muerte de Ian Tomlinson, un hombre de 47 años de edad. Tres testigos dijeron al Guardian de Londres (7 de abril) que Tomlinson fue golpeado con una macana y lanzado al piso por un policía; su cabeza golpeó el pavimento. Más de 300 personas fueron arrestadas durante las protestas contra la OTAN. Al menos seis manifestantes ya han sido sentenciados a entre tres y seis meses de prisión por tribunales de Estrasburgo. Esta represión estatal tiene como blanco a todo el movimiento obrero. ¡Libertad a todos los manifestantes! ¡Abajo todos los cargos! ¡Por protestas obreras contra la represión estatal!
En su reunión de abril en Estrasburgo, Francia, el nuevo presidente estadounidense Barack Obama y los dirigentes de Francia, Alemania y otros países miembros de la OTAN celebrarán el 60 aniversario de esta alianza imperialista. La reunión tomará lugar en el contexto de las brutales, y aún en curso, ocupaciones neocoloniales de Irak y Afganistán, la reciente masacre de palestinos en Gaza y la creciente crisis económica mundial que amenaza el sustento de cientos de millones de personas. Casi 18 años después de la caída de la Unión Soviética, y a pesar de los incesantes mantras burgueses acerca de la superioridad del capitalismo, este sistema profundamente irracional está demostrando por sí mismo una vez más que Karl Marx tenía razón.
La única forma de escapar del callejón sin salida al que el capitalismo ha conducido a la humanidad es la revolución proletaria internacional que le arrebate las fuerzas productivas a una minoría explotadora y organice la sociedad sobre bases racionales. Se requiere del dominio obrero internacional para limpiar el desastre dejado por el imperialismo capitalista en decadencia y para sentar las bases de una sociedad comunista sin clases, en donde la escasez económica, la explotación, la opresión y la guerra sean reliquias de un pasado sumido en las tinieblas. El punto de partida es el entendimiento marxista de que la clase obrera no puede utilizar al estado capitalista para sus propios intereses; en cambio, ese estado debe ser destruido y remplazado por un estado obrero, la dictadura del proletariado.
Se espera que decenas de miles se manifiesten contra la cumbre de aniversario de la OTAN, y el estado burgués está preparándose para responder con la bota militar de la represión policiaca. Pero el objetivo de los organizadores de la protesta —que rechazan los objetivos del comunismo y la estrategia proletaria, revolucionaria e internacionalista necesaria para alcanzarlos— es presionar a los imperialistas para que efectúen pequeños “cambios” y puedan venderles mejor su sistema de explotación a los obreros y los oprimidos. Los socialdemócratas, los liberales “globalifóbicos” y los pacifistas burgueses empujan vetustos discursos sobre las “políticas de paz” y la “cooperación internacional” para engañar a las masas y favorecer los intereses de sus propias burguesías. Los anarquistas que están movilizándose para las manifestaciones —por ejemplo, con la consigna “Smash, we can!” [“¡Aplastémoslo, sí podemos!”]— no tienen nada que ofrecer más que la ilusión de “obligar” al desarme bajo el capitalismo.
El empuje hacia la guerra está inextricablemente enraizado en el sistema capitalista, como lo está el empuje a incrementar las ganancias. El imperialismo es la fase superior del capitalismo, marcado por la dominación del orbe por un pequeño club exclusivo de grandes potencias capitalistas que gobiernan sobre las naciones más débiles y dependientes. Durante el siglo pasado, en dos ocasiones la competencia imperialista por recursos, mercados y esferas de explotación estalló en guerras mundiales cataclísmicas. En 1915, en medio de la primera guerra interimperialista, el destacado dirigente bolchevique V.I. Lenin atacó a quienes difunden ilusiones en el capitalismo al predicar sobre la “paz en general”:
“Nada ciega más a los obreros, les inculca la falsa idea de que la contradicción entre el capitalismo y el socialismo es superficial; nada hay que encubra mejor la esclavitud capitalista. No; debemos utilizar el estado de ánimo favorable a la paz para explicar a las masas que los beneficios que esperan de ella son imposibles sin una serie de revoluciones.”
Guiados por este programa revolucionario, Lenin y los bolcheviques dirigieron la Revolución de Octubre de 1917, que derrocó al capitalismo y sacó a Rusia de la Primera Guerra Mundial.
La alianza bélica de la OTAN fue formada después de la Segunda Guerra Mundial —y de la victoria del Ejército Rojo soviético sobre el III Reich de Hitler— como parte de la campaña de los imperialistas para “echar atrás al comunismo”. Desde la Guerra de Corea en los años 50 hasta el golpe militar de 1980 en Turquía, puesto de avanzada de la OTAN, la cruzada antisoviética dirigida por EE.UU. fue sellada con la sangre de millones de obreros, izquierdistas y miembros de nacionalidades oprimidas. El orden mundial imperialista de hoy en día ha sido moldeado por la destrucción contrarrevolucionaria de la Unión Soviética en 1991-92. Ésta fue una derrota histórica para las masas obreras internacionalmente, especialmente para las poblaciones de la antigua Unión Soviética, Europa Oriental y la ex RDA, que han enfrentado un empobrecimiento masivo. La restauración capitalista vino acompañada de masacres comunalistas y derramamiento fratricida de sangre, y dio impulso a éstos, como pudo verse de manera más reciente con la guerra entre Rusia y Georgia, estado cliente de EE.UU. El colapso de la URSS alentó los apetitos de los imperialistas de pisotear al mundo entero con impunidad. Los catastróficos resultados de la contrarrevolución subrayan la importancia vital que tiene hoy en día la defensa militar incondicional de China, el más poderoso de los estados obreros burocráticamente deformados que aún existen, y los demás países donde ha sido derrocado el yugo capitalista: Cuba, Corea del Norte y Vietnam. Llamamos por la revolución política proletaria para remplazar a las burocracias estalinistas parasitarias con regímenes basados en la democracia obrera y el internacionalismo bolchevique.
Barack Obama: Comandante en jefe del racista imperialismo estadounidense
Hoy en día, es necesario reafirmar el entendimiento elemental de que el presidente del estado capitalista estadounidense es el enemigo de clase de los obreros y los oprimidos del mundo, particularmente del proletariado estadounidense, de los inmigrantes y de la especialmente oprimida población negra. Aunque la decisión de cerrar Guantánamo (en el lapso de un año) y de considerar la liberación de algunos detenidos fue presentada con bombo y platillo, Obama ha endosado la detención indefinida, que trae a la mente las dictaduras de estado policiaco, y, en general, está decidido a continuar la “guerra contra el terrorismo” de Bush. En esto, está completamente de acuerdo con los gobernantes europeos, que simplemente querían darle una ligera fachada “humanitaria” a esta cruzada, que ha sido utilizada por todos los gobiernos imperialistas para fortalecer la represión estatal contra las minorías oprimidas y la clase obrera y para justificar ideológicamente las depredaciones imperialistas. EE.UU., la ONU y la UE han aplicado sanciones contra Irán y continúan amenazándolo por su programa nuclear. No podría quedar más claro que Irán necesita armas nucleares para refrenar un ataque imperialista.
Mientras el imperialismo estadounidense busca una “estrategia de salida” del atolladero en el devastado Irak, Afganistán ha pasado a ser el centro de atención bajo Obama. Allí, una fuerza de ocupación de la OTAN de 68 mil tropas, incluyen- do un contingente no estadounidense de 32 mil, continúa su octavo año de devastación del país. Obama hizo su campaña y asumió la presidencia bajo la promesa de reducir los niveles de tropas estadounidenses en Irak para dedicarse a lo que un sector significativo de la burguesía estadounidense considera objetivos más estratégicos. Ahora mismo, está haciendo precisamente eso con el envío de 17 mil tropas estadounidenses adicionales a Afganistán y con una escalada de los asesinos bombardeos estadounidenses contra aldeas del vecino Pakistán. Durante años, EE.UU. sostuvo un régimen dictatorial tras otro en Islamabad, favoreciendo al mismo tiempo el crecimiento de las fuerzas fundamentalistas islámicas apoyadas por el ejército pakistaní. Ahora este país, inestable y armado nuclearmente, podría comenzar a desmoronarse bajo el impacto de la extensión de la guerra afgana por parte de Obama y la presión estadounidense sobre el ejército pakistaní para que expulse al Talibán y sus aliados de las áreas tribales que hacen frontera con Afganistán.
La escalada militar toma lugar en el contexto del desplome que está sufriendo la base económica del imperialismo estadounidense y que ha adquirido proporciones internacionales. La contradicción entre el avasallador poderío militar del imperialismo estadounidense y su debilitada posición económica es la causa del incremento en la irracionalidad y la agresividad de los gobernantes estadounidenses. Éstos ven la presidencia de Obama como su mejor apuesta para reafirmar su posición dominante en esta situación. Haciendo su parte, la izquierda reformista en EE.UU. adoptó la perspectiva de “cualquiera menos Bush”. Tras la victoria de Obama no cabían en sí, como ejemplificó el Workers World Party [Partido Mundo Obrero] al afirmar efusivamente en su periódico del 20 de noviembre de 2008 que: “Como comunistas y revolucionarios nos sumamos a la alegría de los oprimidos y demás progresistas que se reúnen en celebración desde Harlem hasta Colombia y de Japón hasta Kenia con la elección de Obama.”
En aguda contraposición a este grotesco entusiasmo con el nuevo comandante en jefe del bañado en sangre imperialismo estadounidense, la Spartacist League/U.S., sección de la Liga Comunista Internacional (LCI), se opuso por principio a cualquier tipo de apoyo a Obama y todos los demás políticos burgueses, luchando para que los obreros, los jóvenes y los oprimidos rompan con las ilusiones en el Partido Demócrata capitalista y para forjar el partido obrero revolucionario multirracial que se necesita para barrer con el imperialismo estadounidense. Nuestra sección estadounidense dijo la verdad sobre el significado de la presidencia de Obama al escribir inmediatamente después de las elecciones:
“Desde el punto de vista de la clase obrera internacional y de los oprimidos, no hay nada que celebrar en la victoria de Obama, y sí mucho que temer. El entusiasmo entre grandes sectores de la burguesía, por otra parte, está justificado. Después de casi ocho años de uno de los regímenes más incompetentes y ampliamente despreciados de la historia reciente de EE.UU., ahora tienen en Obama un rostro más racional que darle a su sistema brutal e irracional. Obama también ha inspirado ilusiones en los adornos de la democracia burguesa, el recurso a través del cual los capitalistas disfrazan su dominio con la apariencia de un mandato popular. En el extranjero, Obama proporciona una invaluable cirugía plástica al imperialismo estadounidense, principal enemigo de los trabajadores del mundo.”
—Workers Vanguard No. 925, 21 de noviembre de 2008
Los reformistas europeos apoyan a sus propios gobernantes imperialistas
Por su parte, los reformistas europeos también celebran la victoria de Obama en nombre de la política burguesa del “mal menor”. Su visión del gobierno de Obama, a través del lente de sus propios explotadores capitalistas, es que éste será más razonable y “multilateral” que el de su antecesor. De ese modo, Gregor Gysi, Oskar Lafontaine y Lothar Bisky, dirigentes del partido socialdemócrata Die Linke [La Izquierda] en Alemania enviaron a Obama sus “más sentidas felicitaciones”: “La lucha mundial para eliminar la pobreza, para dar a los conflictos una resolución pacífica, contra la catástrofe ambiental, y actualmente contra la crisis financiera internacional más severa en 80 años requiere de la estrecha cooperación y colaboración de la comunidad de estados sobre la base del dominio del derecho internacional” (5 de noviembre de 2008).
Desde la “extrema izquierda”, se unió al coro Alain Krivine, dirigente de la Ligue communiste révolutionnaire (LCR, Liga Comunista Revolucionaria), la sección francesa del falso trotskista “Secretariado Unificado”, que desde entonces se ha liquidado en su propia creación, el abiertamente socialdemócrata Nuevo Partido Anticapitalista (NPA). Aunque admite que Obama es un “defensor del capitalismo”, Krivine escribió entusiastamente en la edición del 22 de enero de Rouge, periódico de la LCR: “Su popularidad y las esperanzas que ha levantado están al nivel del descrédito, el disgusto incluso, que ha dejado la política de Bush. No escondamos entonces nuestro placer al ver al fin una condena total de la que fue una de las presidencias más reaccionarias de Estados Unidos. Más vale tarde que nunca.”
Como subrayan todos estos tributos al nuevo policía supremo del imperialismo estadounidense, la oposición de los reformistas a ciertas políticas de EE.UU. y la OTAN, como la invasión de Irak en 2003 o el envío de más tropas a Afganistán hoy en día, nada tiene que ver con la oposición al sistema imperialista. En cambio, consideran que políticas como éstas atentan contra los “intereses nacionales” de sus propios países capitalistas, que ellos sienten estarían mejor protegidos a través de un mayor grado de independencia respecto de la OTAN dominada por EE.UU., por ejemplo, a través de un eje capitalista franco-germano-ruso como el que promueve Lafontaine. La exigencia central del NPA francés, al movilizarse para la manifestación de Estrasburgo, es que “Francia debería renunciar a su integración en el comando militar de la OTAN”, mientras que grupos reformistas en Alemania, especialmente el Partido Comunista (DKP), junge Welt y los remanentes estalinistas alrededor de la Plataforma Comunista de Die Linke, hacen campaña para que el imperialismo alemán “abandone la OTAN”.
A finales de 2002, la LCR, la italiana Rifondazione Comunista [Refundación Comunista] y los británicos Socialist Workers Party [Partido Obrero Socialista] y Workers Power [Poder Obrero] se unieron para firmar un llamado “A todos los ciudadanos de Europa y todos sus representantes”: “Quienes muestren solidaridad con el pueblo de Irak no serán escuchados en la Casa Blanca. Pero tenemos la oportunidad de influenciar a los gobiernos europeos —muchos de los cuales se han opuesto a la guerra—. Llamamos a todos los jefes de estado europeos a que se opongan públicamente a esta guerra, tenga o no el respaldo de la ONU, y a que exijan que George Bush abandone sus planes de guerra.” ¡Qué encubrimiento de la burguesía alemana de Auschwitz, de los imperialistas franceses que bañaron en sangre a Argelia, de los ocupantes británicos de Irlanda del Norte y de los carniceros italianos de Etiopía! La única razón por la que los imperialistas europeos sienten actualmente mayores reservas para embarcarse en sus propias aventuras imperialistas en el extranjero es porque su poder militar es enormemente inferior al de EE.UU.
Este rastrero llamado otorgó amnistía a los gobiernos europeos que estaban metidos hasta el cuello en la “guerra contra el terrorismo” y las ocupaciones de Afganistán y los Balcanes. Constituyó una ayuda objetiva para los masivos ataques racistas y antiobreros llevados a cabo en casa por estos mismos gobiernos capitalistas. Ahora que Obama es presidente, los reformistas europeos parecen creer que sus gobernantes “serán escuchados en la Casa Blanca” —si tan sólo se aplica suficiente “presión de las masas”—.
En la antesala de la guerra aérea de 1999 contra Serbia y las invasiones de Afganistán en 2001 e Irak en 2003, en la LCI estuvimos por la defensa militar de esos países contra el ataque imperialista sin dar ningún tipo de apoyo político a los degolladores reaccionarios antimujer del Talibán o a las sangrientas dictaduras capitalistas de Saddam Hussein y Slobodan Milosevic. Nos opusimos al bloqueo hambreador de las Naciones Unidas contra Irak y a otras sanciones imperialistas de la ONU. Subrayamos que cada victoria de los imperialistas en sus aventuras militares alienta más guerras de depredación y que cada retroceso sirve para auxiliar la lucha de los trabajadores y los oprimidos en todo el mundo. Llamamos por el retiro inmediato e incondicional de todas las fuerzas de EE.UU., la OTAN, la UE y la ONU de Irak, Afganistán, Pakistán, el Medio Oriente, Asia Central y los Balcanes. El principal medio para defender a las víctimas de la opresión neocolonial contra el abrumador poderío militar del imperialismo estadounidense y sus aliados de la OTAN es la lucha de clases internacional, especialmente por parte del proletariado multirracial estadounidense y sus hermanos de clase en Europa, Japón y otros lugares.
El socialchovinismo y la postración de los reformistas frente a los gobernantes imperialistas en términos de política exterior encuentran su equivalente “en casa” en su apoyo a la colaboración de clases y el proteccionismo. La crisis económica mundial está haciendo trizas las ilusiones de que puede haber una unidad continua entre los imperialistas, ya sea al interior de Europa o entre Europa y EE.UU. Mientras tanto, los imperialistas de Europa Occidental les han dicho a sus burguesías clientes en Europa Oriental que se vayan al demonio. Y, como siempre, los lugartenientes obreros del capitalismo se mantienen firmes junto a sus “propios” explotadores. En Alemania, el SPD, Die Linke y la burocracia sindical hacen campaña para que la manufacturera automotriz Opel, actualmente propiedad de General Motors, “vuelva a ser alemana”. En Gran Bretaña, las burocracias sindicales de Unite y GMB apoyaron en febrero huelgas de trabajadores de la construcción que exigían “empleos británicos para los trabajadores británicos”, una consigna largamente asociada con los fascistas (que participaron en mítines de huelguistas) y recientemente usada por el primer ministro laborista Gordon Brown. De forma escandalosa, la sección británica del seudotrotskista Comité por una Internacional Obrera, bajo la dirección de Peter Taaffe, justificó y ayudó a dirigir estas huelgas reaccionarias.
El movimiento obrero tiene un interés vital en defender a los obreros extranjeros, luchar por plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes y movilizarse contra el terror racista y los ataques contra los derechos democráticos. La lógica del reformismo es inherentemente nacionalista; divide a la clase obrera sobre líneas nacionales, étnicas y raciales en una riña por las pocas migajas que los capitalistas están dispuestos a arrojarles a sus esclavos asalariados. Para romper con este juego en donde sólo se pierde se necesita un programa de lucha de clases internacional contra el enemigo capitalista común. Como escribió en 1934 León Trotsky, codirigente junto con V.I. Lenin de la Revolución de Octubre:
“Sólo el partido que ya en época de paz luchó irreconciliablemente contra el estado nacional puede no atarse a éste durante la guerra, puede seguir el mapa de la lucha de clases y no el de las batallas bélicas. La vanguardia proletaria únicamente se volverá invulnerable a toda suerte de patriotismo nacional si comprende plenamente el rol objetivamente reaccionario del estado imperialista. Esto significa que sólo se puede romper con la ideología y la política de la ‘defensa nacional’ desde la perspectiva de la revolución proletaria internacional.”
—“La guerra y la Cuarta Internacional”
En este espíritu luchamos por que la clase obrera entienda la necesidad de echar abajo la racista “Fortaleza Europa” y la Unión Europea capitalista a través de la revolución obrera. La UE es una alianza reaccionaria y antiobrera centrada en las principales potencias imperialistas europeas, que buscan mejorar su posición competitiva contra sus rivales estadounidense y japonés. ¡Por unos estados unidos socialistas de Europa y una economía socialista planificada internacional!
¡Por nuevas revoluciones de Octubre alrededor del mundo!
En los años 80, Afganistán estaba también al centro de la campaña bélica de los imperialistas de la OTAN. A finales de 1979, el Ejército Rojo soviético intervino en Afganistán después de repetidas solicitudes del régimen nacionalista modernizante del PDPA, que trató de introducir reformas sociales mínimas y enfrentó una yihad (guerra santa) respaldada por EE.UU. y dirigida por terratenientes reaccionarios, jefes tribales y mullahs. Los imperialistas estadounidenses tomaron la intervención soviética como pretexto para una renovada cruzada antisoviética, y entrenaron y financiaron masivamente a los reaccionarios muyajedín —principalmente a través de la acción del ejército pakistaní y su Inter-Services Intelligence (inteligencia pakistaní)— para matar a soldados soviéticos. El Talibán y Al Qaeda son monstruos de Frankenstein que se han vuelto contra sus antiguos amos imperialistas.
La intervención soviética fue progresista sin ambigüedades, lo cual subraya el entendimiento trotskista de que, a pesar de su degeneración bajo una casta burocrática estalinista, la Unión Soviética seguía siendo un estado obrero que encarnaba las conquistas históricas de la Revolución de Octubre, centralmente la economía planificada y la propiedad colectivizada. Éstas eran conquistas enormes, no en poca medida para las mujeres y los pueblos históricamente musulmanes del Asia Central soviética. Durante la intervención soviética, voluntarias afganas en las milicias lucharon armas en mano contra los degolladores muyajedín respaldados por la CIA por el derecho básico de no usar la burka y de no ser vendidas como ganado. La tendencia espartaquista internacional, ahora la LCI, dijo “¡Viva el Ejército Rojo en Afganistán!” y llamó por la extensión de las conquistas sociales de Octubre a todos los pueblos afganos.
Del otro lado, a los muyajedín y los imperialistas se unió el grueso de la izquierda reformista internacional, que se sumó a sus amos exigiendo a gritos el retiro de las fuerzas soviéticas. Nosotros, los trotskistas de la LCI, fuimos únicos en luchar invariablemente contra la contrarrevolución, desde Berlín Oriental hasta Moscú, procurando movilizar sobre estas bases a las masas obreras para barrer con la entreguista burocracia estalinista y establecer el dominio de los consejos obreros. En esto, nos guiaba el mismo programa revolucionario internacionalista con el que luchamos hoy día para forjar partidos obreros revolucionarios que constituyan secciones de una IV Internacional reforjada, partido mundial de la revolución socialista. El camino de la revolución proletaria internacional es la única alternativa a la destrucción de la humanidad por parte del imperialismo. ¡Abajo el imperialismo! ¡Por nuevas revoluciones de Octubre en todo el mundo!
—Comité Ejecutivo Internacional de la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista)
27 de marzo de 2009
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2016.06.03 02:55 ShaunaDorothy ¡Por unos estados unidos socialistas de Europa! ¡Abajo la OTAN! (27 de marzo de 2009)

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27 de marzo de 2009
¡Por unos estados unidos socialistas de Europa!
¡Abajo la OTAN!
Declaración de la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista)
En su reunión de abril en Estrasburgo, Francia, el nuevo presidente estadounidense Barack Obama y los dirigentes de Francia, Alemania y otros países miembros de la OTAN celebrarán el 60 aniversario de esta alianza imperialista. La reunión tomará lugar en el contexto de las brutales, y aún en curso, ocupaciones neocoloniales de Irak y Afganistán, la reciente masacre de palestinos en Gaza y la creciente crisis económica mundial que amenaza el sustento de cientos de millones de personas. Casi 18 años después de la caída de la Unión Soviética, y a pesar de los incesantes mantras burgueses acerca de la superioridad del capitalismo, este sistema profundamente irracional está demostrando por sí mismo una vez más que Karl Marx tenía razón.
La única forma de escapar del callejón sin salida al que el capitalismo ha conducido a la humanidad es la revolución proletaria internacional que le arrebate las fuerzas productivas a una minoría explotadora y organice la sociedad sobre bases racionales. Se requiere del dominio obrero internacional para limpiar el desastre dejado por el imperialismo capitalista en decadencia y para sentar las bases de una sociedad comunista sin clases, en donde la escasez económica, la explotación, la opresión y la guerra sean reliquias de un pasado sumido en las tinieblas. El punto de partida es el entendimiento marxista de que la clase obrera no puede utilizar al estado capitalista para sus propios intereses; en cambio, ese estado debe ser destruido y remplazado por un estado obrero, la dictadura del proletariado.
Se espera que decenas de miles se manifiesten contra la cumbre de aniversario de la OTAN, y el estado burgués está preparándose para responder con la bota militar de la represión policiaca. Pero el objetivo de los organizadores de la protesta —que rechazan los objetivos del comunismo y la estrategia proletaria, revolucionaria e internacionalista necesaria para alcanzarlos— es presionar a los imperialistas para que efectúen pequeños “cambios” y puedan venderles mejor su sistema de explotación a los obreros y los oprimidos. Los socialdemócratas, los liberales “globalifóbicos” y los pacifistas burgueses empujan vetustos discursos sobre las “políticas de paz” y la “cooperación internacional” para engañar a las masas y favorecer los intereses de sus propias burguesías. Los anarquistas que están movilizándose para las manifestaciones —por ejemplo, con la consigna “Smash, we can!” [“¡Aplastémoslo, sí podemos!”]— no tienen nada que ofrecer más que la ilusión de “obligar” al desarme bajo el capitalismo.
El empuje hacia la guerra está inextricablemente enraizado en el sistema capitalista, como lo está el empuje a incrementar las ganancias. El imperialismo es la fase superior del capitalismo, marcado por la dominación del orbe por un pequeño club exclusivo de grandes potencias capitalistas que gobiernan sobre las naciones más débiles y dependientes. Durante el siglo pasado, en dos ocasiones la competencia imperialista por recursos, mercados y esferas de explotación estalló en guerras mundiales cataclísmicas. En 1915, en medio de la primera guerra interimperialista, el destacado dirigente bolchevique V.I. Lenin atacó a quienes difunden ilusiones en el capitalismo al predicar sobre la “paz en general”:
“Nada ciega más a los obreros, les inculca la falsa idea de que la contradicción entre el capitalismo y el socialismo es superficial; nada hay que encubra mejor la esclavitud capitalista. No; debemos utilizar el estado de ánimo favorable a la paz para explicar a las masas que los beneficios que esperan de ella son imposibles sin una serie de revoluciones.”
Guiados por este programa revolucionario, Lenin y los bolcheviques dirigieron la Revolución de Octubre de 1917, que derrocó al capitalismo y sacó a Rusia de la Primera Guerra Mundial.
La alianza bélica de la OTAN fue formada después de la Segunda Guerra Mundial —y de la victoria del Ejército Rojo soviético sobre el III Reich de Hitler— como parte de la campaña de los imperialistas para “echar atrás al comunismo”. Desde la Guerra de Corea en los años 50 hasta el golpe militar de 1980 en Turquía, puesto de avanzada de la OTAN, la cruzada antisoviética dirigida por EE.UU. fue sellada con la sangre de millones de obreros, izquierdistas y miembros de nacionalidades oprimidas. El orden mundial imperialista de hoy en día ha sido moldeado por la destrucción contrarrevolucionaria de la Unión Soviética en 1991-92. Ésta fue una derrota histórica para las masas obreras internacionalmente, especialmente para las poblaciones de la antigua Unión Soviética, Europa Oriental y la ex RDA, que han enfrentado un empobrecimiento masivo. La restauración capitalista vino acompañada de masacres comunalistas y derramamiento fratricida de sangre, y dio impulso a éstos, como pudo verse de manera más reciente con la guerra entre Rusia y Georgia, estado cliente de EE.UU. El colapso de la URSS alentó los apetitos de los imperialistas de pisotear al mundo entero con impunidad. Los catastróficos resultados de la contrarrevolución subrayan la importancia vital que tiene hoy en día la defensa militar incondicional de China, el más poderoso de los estados obreros burocráticamente deformados que aún existen, y los demás países donde ha sido derrocado el yugo capitalista: Cuba, Corea del Norte y Vietnam. Llamamos por la revolución política proletaria para remplazar a las burocracias estalinistas parasitarias con regímenes basados en la democracia obrera y el internacionalismo bolchevique.
Barack Obama: Comandante en jefe del racista imperialismo estadounidense
Hoy en día, es necesario reafirmar el entendimiento elemental de que el presidente del estado capitalista estadounidense es el enemigo de clase de los obreros y los oprimidos del mundo, particularmente del proletariado estadounidense, de los inmigrantes y de la especialmente oprimida población negra. Aunque la decisión de cerrar Guantánamo (en el lapso de un año) y de considerar la liberación de algunos detenidos fue presentada con bombo y platillo, Obama ha endosado la detención indefinida, que trae a la mente las dictaduras de estado policiaco, y, en general, está decido a continuar la “guerra contra el terrorismo” de Bush. En esto, está completamente de acuerdo con los gobernantes europeos, que simplemente querían darle una ligera fachada “humanitaria” a esta cruzada, que ha sido utilizada por todos los gobiernos imperialistas para fortalecer la represión estatal contra las minorías oprimidas y la clase obrera y para justificar ideológicamente las depredaciones imperialistas. EE.UU., la ONU y la UE han aplicado sanciones contra Irán y continúan amenazándolo por su programa nuclear. No podría quedar más claro que Irán necesita armas nucleares para refrenar un ataque imperialista.
Mientras el imperialismo estadounidense busca una “estrategia de salida” del atolladero en el devastado Irak, Afganistán ha pasado a ser el centro de atención bajo Obama. Allí, una fuerza de ocupación de la OTAN de 68 mil tropas, incluyendo un contingente no estadounidense de 32 mil, continúa su octavo año de devastación del país. Obama hizo su campaña y asumió la presidencia bajo la promesa de reducir los niveles de tropas estadounidenses en Irak para dedicarse a lo que un sector significativo de la burguesía estadounidense considera objetivos más estratégicos. Ahora mismo, está haciendo precisamente eso con el envío de 17 mil tropas estadounidenses adicionales a Afganistán y con una escalada de los asesinos bombardeos estadounidenses contra aldeas del vecino Pakistán. Durante años, EE.UU. sostuvo un régimen dictatorial tras otro en Islamabad, favoreciendo al mismo tiempo el crecimiento de las fuerzas fundamentalistas islámicas apoyadas por el ejército pakistaní. Ahora este país, inestable y armado nuclearmente, podría comenzar a desmoronarse bajo el impacto de la extensión de la guerra afgana por parte de Obama y la presión estadounidense sobre el ejército pakistaní para que expulse al Talibán y sus aliados de las áreas tribales que hacen frontera con Afganistán.
La escalada militar toma lugar en el contexto del desplome que está sufriendo la base económica del imperialismo estadounidense y que ha adquirido proporciones internacionales. La contradicción entre el avasallador poderío militar del imperialismo estadounidense y su debilitada posición económica es la causa del incremento en la irracionalidad y la agresividad de los gobernantes estadounidenses. Éstos ven la presidencia de Obama como su mejor apuesta para reafirmar su posición dominante en esta situación. Haciendo su parte, la izquierda reformista en EE.UU. adoptó la perspectiva de “cualquiera menos Bush”. Tras la victoria de Obama no cabían en sí, como ejemplificó el Workers World Party [Partido Mundo Obrero] al afirmar efusivamente en su periódico del 20 de noviembre de 2008 que: “Como comunistas y revolucionarios nos sumamos a la alegría de los oprimidos y demás progresistas que se reúnen en celebración desde Harlem hasta Colombia y de Japón hasta Kenia con la elección de Obama.”
En aguda contraposición a este grotesco entusiasmo con el nuevo comandante en jefe del bañado en sangre imperialismo estadounidense, la Spartacist League/U.S., sección de la Liga Comunista Internacional (LCI), se opuso por principio a cualquier tipo de apoyo a Obama y todos los demás políticos burgueses, luchando para que los obreros, los jóvenes y los oprimidos rompan con las ilusiones en el Partido Demócrata capitalista y para forjar el partido obrero revolucionario multirracial que se necesita para barrer con el imperialismo estadounidense. Nuestra sección estadounidense dijo la verdad sobre el significado de la presidencia de Obama al escribir inmediatamente después de las elecciones:
“Desde el punto de vista de la clase obrera internacional y de los oprimidos, no hay nada que celebrar en la victoria de Obama, y sí mucho que temer. El entusiasmo entre grandes sectores de la burguesía, por otra parte, está justificado. Después de casi ocho años de uno de los regímenes más incompetentes y ampliamente despreciados de la historia reciente de EE.UU., ahora tienen en Obama un rostro más racional que darle a su sistema brutal e irracional. Obama también ha inspirado ilusiones en los adornos de la democracia burguesa, el recurso a través del cual los capitalistas disfrazan su dominio con la apariencia de un mandato popular. En el extranjero, Obama proporciona una invaluable cirugía plástica al imperialismo estadounidense, principal enemigo de los trabajadores del mundo.”
—Workers Vanguard No. 925, 21 de noviembre de 2008
Los reformistas europeos apoyan a sus propios gobernantes imperialistas
Por su parte, los reformistas europeos también celebran la victoria de Obama en nombre de la política burguesa del “mal menor”. Su visión del gobierno de Obama, a través del lente de sus propios explotadores capitalistas, es que éste será más razonable y “multilateral” que el de su antecesor. De ese modo, Gregor Gysi, Oskar Lafontaine y Lothar Bisky, dirigentes del partido socialdemócrata Die Linke [partido La Izquierda] en Alemania enviaron a Obama sus “más sentidas felicitaciones”: “La lucha mundial para eliminar la pobreza, para dar a los conflictos una resolución pacífica, contra la catástrofe ambiental, y actualmente contra la crisis financiera internacional más severa en 80 años requiere de la estrecha cooperación y colaboración de la comunidad de estados sobre la base del dominio del derecho internacional” (5 de noviembre de 2008).
Desde la “extrema izquierda”, se unió al coro Alain Krivine, dirigente de la Ligue communiste révolutionnaire (LCR, Liga Comunista Revolucionaria), la sección francesa del falso trotskista “Secretariado Unificado”, que desde entonces se ha liquidado en su propia creación, el abiertamente socialdemócrata Nuevo Partido Anticapitalista (NPA). Aunque admite que Obama es un “defensor del capitalismo”, Krivine escribió entusiastamente en la edición del 22 de enero de Rouge, periódico de la LCR: “Su popularidad y las esperanzas que ha levantado están al nivel del descrédito, el disgusto incluso, que ha dejado la política de Bush. No escondamos entonces nuestro placer al ver al fin una condena total de la que fue una de las presidencias más reaccionarias de los Estados Unidos. Más vale tarde que nunca.”
Como subrayan todos estos tributos al nuevo policía supremo del imperialismo estadounidense, la oposición de los reformistas a ciertas políticas de EE.UU. y la OTAN, como la invasión de Irak en 2003 o el envío de más tropas a Afganistán hoy en día, nada tiene que ver con la oposición al sistema imperialista. En cambio, consideran que políticas como éstas atentan contra los “intereses nacionales” de sus propios países capitalistas, que ellos sienten estarían mejor protegidos a través de un mayor grado de independencia respecto de la OTAN dominada por EE.UU., por ejemplo, a través de un eje capitalista franco-germano-ruso como el que promueve Lafontaine. La exigencia central del NPA francés, al movilizarse para la manifestación de Estrasburgo, es que “Francia debería renunciar a su integración en el comando militar de la OTAN”, mientras que grupos reformistas en Alemania, especialmente el Partido Comunista (DKP), junge Welt y los remanentes estalinistas alrededor de la Plataforma Comunista de Die Linke, hacen campaña para que el imperialismo alemán “abandone la OTAN”.
A finales del 2002, la LCR, la italiana Rifondazione Comunista [Refundación Comunista] y los británicos Socialist Workers Party [Partido Obrero Socialista] y Workers Power [Poder Obrero], se unieron para firmar un llamado “A todos los ciudadanos de Europa y todos sus representantes”: “Quienes muestren solidaridad con el pueblo de Irak no serán escuchados en la Casa Blanca. Pero tenemos la oportunidad de influenciar a los gobiernos europeos —muchos de los cuales se han opuesto a la guerra—. Llamamos a todos los jefes de estado europeos a que se opongan públicamente a esta guerra, tenga o no el respaldo de la ONU, y a que exijan que George Bush abandone sus planes de guerra.” ¡Qué encubrimiento de la burguesía alemana de Auschwitz, de los imperialistas franceses que bañaron en sangre a Argelia, de los ocupantes británicos de Irlanda del Norte y de los carniceros italianos de Etiopía! La única razón por la que los imperialistas europeos sienten actualmente mayores reservas para embarcarse en sus propias aventuras imperialistas en el extranjero es porque su poder militar es enormemente inferior al de EE.UU.
Este rastrero llamado otorgó amnistía a los gobiernos europeos que estaban metidos hasta el cuello en la “guerra contra el terrorismo” y las ocupaciones de Afganistán y los Balcanes. Constituyó una ayuda objetiva para los masivos ataques racistas y antiobreros llevados a cabo en casa por estos mismos gobiernos capitalistas. Ahora que Obama es presidente, los reformistas europeos parecen creer que sus gobernantes “serán escuchados en la Casa Blanca” —si tan sólo se aplica suficiente “presión de las masas”—.
En la antesala de la guerra aérea de 1999 contra Serbia y las invasiones de Afganistán en 2001 e Irak en 2003, en la LCI estuvimos por la defensa militar de esos países contra el ataque imperialista sin dar ningún tipo de apoyo político a los degolladores reaccionarios antimujer del Talibán o a las sangrientas dictaduras capitalistas de Saddam Hussein y Slobodan Milosevic. Nos opusimos al bloqueo hambreador de las Naciones Unidas contra Irak y a otras sanciones imperialistas de la ONU. Subrayamos que cada victoria de los imperialistas en sus aventuras militares alienta más guerras de depredación y que cada retroceso sirve para auxiliar la lucha de los trabajadores y los oprimidos en todo el mundo. Llamamos por el retiro inmediato e incondicional de todas las fuerzas de EE.UU., la OTAN, la UE y la ONU de Irak, Afganistán, Pakistán, el Medio Oriente, Asia Central y los Balcanes. El principal medio para defender a las víctimas de la opresión neocolonial contra el abrumador poderío militar del imperialismo estadounidense y sus aliados de la OTAN es la lucha de clases internacional, especialmente por parte del proletariado multirracial estadounidense y sus hermanos de clase en Europa, Japón y otros lugares.
El socialchovinismo y la postración de los reformistas frente a los gobernantes imperialistas en términos de política exterior encuentran su equivalente “en casa” en su apoyo a la colaboración de clases y el proteccionismo. La crisis económica mundial está haciendo trizas las ilusiones de que puede haber una unidad continua entre los imperialistas, ya sea al interior de Europa o entre Europa y EE.UU. Mientras tanto, los imperialistas de Europa Occidental les han dicho a sus burguesías clientes en Europa Oriental que se vayan al demonio. Y, como siempre, los lugartenientes obreros del capitalismo se mantienen firmes junto a sus “propios” explotadores. En Alemania, el SPD, Die Linke y la burocracia sindical hacen campaña para que la manufacturera automotriz Opel, actualmente propiedad de General Motors, “vuelva a ser alemana”. En Gran Bretaña, las burocracias sindicales de Unite y GMB apoyaron en febrero huelgas de trabajadores de la construcción que exigían “empleos británicos para los trabajadores británicos”, una consigna largamente asociada con los fascistas (que participaron en mítines de huelguistas) y recientemente usada por el primer ministro laborista Gordon Brown. De forma escandalosa, la sección británica del seudotrotskista Comité por una Internacional Obrera, bajo la dirección de Peter Taaffe, justificó y ayudó a dirigirestas huelgas reaccionarias.
El movimiento obrero tiene un interés vital en defender a los obreros extranjeros, luchar por plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes y movilizarse contra el terror racista y los ataques contra los derechos democráticos. La lógica del reformismo es inherentemente nacionalista; divide a la clase obrera sobre líneas nacionales, étnicas y raciales en una riña por las pocas migajas que los capitalistas están dispuestos a arrojarles a sus esclavos asalariados. Para romper con este juego en donde sólo se pierde se necesita un programa de lucha de clases internacional contra el enemigo capitalista común. Como escribió en 1934 León Trotsky, codirigente junto con V.I. Lenin de la Revolución de Octubre:
“Sólo el partido que ya en época de paz luchó irreconciliablemente contra el estado nacional puede no atarse a éste durante la guerra, puede seguir el mapa de la lucha de clases y no el de las batallas bélicas. La vanguardia proletaria únicamente se volverá invulnerable a toda suerte de patriotismo nacional si comprende plenamente el rol objetivamente reaccionario del estado imperialista. Esto significa que sólo se puede romper con la ideología y la política de la ‘defensa nacional’ desde la perspectiva de la revolución proletaria internacional.”
—“La guerra y la Cuarta Internacional”
En este espíritu luchamos por que la clase obrera entienda la necesidad de echar abajo la racista “Fortaleza Europa” y la Unión Europea capitalista a través de la revolución obrera. La UE es una alianza reaccionaria y antiobrera centrada en las principales potencias imperialistas europeas, que buscan mejorar su posición competitiva contra sus rivales estadounidense y japonés. ¡Por unos estados unidos socialistas de Europa y una economía socialista planificada internacional!
¡Por nuevas revoluciones de Octubre alrededor del mundo!
En los años 80, Afganistán estaba también al centro de la campaña bélica de los imperialistas de la OTAN. A finales de 1979, el Ejército Rojo soviético intervino en Afganistán después de repetidas solicitudes del régimen nacionalista modernizante del PDPA, que trató de introducir reformas sociales mínimas y enfrentó una yihad (guerra santa) respaldada por EE.UU. y dirigida por terratenientes reaccionarios, jefes tribales y mullahs. Los imperialistas estadounidenses tomaron la intervención soviética como pretexto para una renovada cruzada antisoviética, y entrenaron y financiaron masivamente a los reaccionarios muyajedín —principalmente a través de la acción del ejército pakistaní y su Inter-Services Intelligence (inteligencia pakistaní)— para matar a soldados soviéticos. El Talibán y Al Qaeda son monstruos de Frankenstein que se han vuelto contra sus antiguos amos imperialistas.
La intervención soviética fue progresista sin ambigüedades, lo cual subraya el entendimiento trotskista de que, a pesar de su degeneración bajo una casta burocrática estalinista, la Unión Soviética seguía siendo un estado obrero que encarnaba las conquistas históricas de la Revolución de Octubre, centralmente la economía planificada y la propiedad colectivizada. Éstas eran conquistas enormes, no en poca medida para las mujeres y los pueblos históricamente musulmanes del Asia Central soviética. Durante la intervención soviética, voluntarias afganas en las milicias lucharon armas en mano contra los degolladores muyajedín respaldados por la CIA por el derecho básico de no usar la burka y de no ser vendidas como ganado. La tendencia espartaquista internacional, ahora la LCI, dijo “¡Viva el Ejército Rojo en Afganistán!” y llamó por la extensión de las conquistas sociales de Octubre a todos los pueblos afganos.
Del otro lado, a los muyajedín y los imperialistas se unió el grueso de la izquierda reformista internacional, que se sumó a sus amos exigiendo a gritos el retiro de las fuerzas soviéticas. Nosotros, los trotskistas de la LCI, fuimos únicos en luchar invariablemente contra la contrarrevolución, desde Berlín Oriental hasta Moscú, procurando movilizar sobre estas bases a las masas obreras para barrer con la entreguista burocracia estalinista y establecer el dominio de los consejos obreros. En esto, nos guiaba el mismo programa revolucionario internacionalista con el que luchamos hoy día para forjar partidos obreros revolucionarios que constituyan secciones de una IV Internacional reforjada, partido mundial de la revolución socialista. El camino de la revolución proletaria internacional es la única alternativa a la destrucción de la humanidad por parte del imperialismo. ¡Abajo el imperialismo! ¡Por nuevas revoluciones de Octubre en todo el mundo!
—Comité Ejecutivo Internacional de la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista) 27 de marzo de 2009
http://www.icl-fi.org/espanol/leaflets/otan.html
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2016.05.24 13:11 ShaunaDorothy Contra el "tortillazo" de Calderón y los consorcios maiceros: ¡Abajo el TLC! ¡Expropiar a los magnates del maíz! ¡Por movilizaciones obreras contra el hambre y la represión! (2 - 2) (Primavera de 2007)

https://archive.is/nUykZ
La revolución permanente y la defensa de la industria energética nacionalizada
México presenta un desarrollo desigual y combinado del capitalismo, en donde las técnicas más modernas de producción industrial conviven con el atraso ancestral del campo. La burguesía de los países subyugados por el imperialismo es incapaz siquiera de llevar a cabo tareas democrático-burguesas, tales como la emancipación nacional, la revolución agraria y la democracia política, históricamente asociadas con las revoluciones burguesas como la francesa de 1789. El revolucionario ruso León Trotsky describió la debilidad de esta clase:
“…la presión del imperialismo extranjero altera y distorsiona tanto la estructura económica y política de esos países que la burguesía nacional (aun en los países políticamente independientes de Sudamérica) no alcanza más que parcialmente el nivel de clase dominante. La presión del imperialismo en los países atrasados no cambia, es verdad, su carácter social básico, ya que opresor y oprimido no representan más que diferentes grados de desarrollo de una misma sociedad burguesa… La burguesía de los países coloniales y semicoloniales es una clase semioprimida, semidominante...”
—“Simultáneamente clase dominante y oprimida” (1937)
Los espartaquistas nos basamos en la perspectiva de la revolución permanente desarrollada por Trotsky y vindicada en la práctica por la Revolución Rusa de 1917. El cumplimiento cabal de las tareas democrático-burguesas sólo es posible, en nuestra época, bajo el dominio del proletariado. Pero, una vez en el poder, la clase obrera no podrá reducirse a la consecución de estas tareas, sino que pasaría inmediatamente a las tareas socialistas, colectivistas, de la revolución. De esta forma adquiere la revolución su carácter permanente. Así, las sentidas demandas democrático-burguesas de la población se convierten en una fuerza motriz de la revolución socialista.
Nos oponemos al TLC y defendemos la industria energética nacionalizada —especial pero no únicamente el petróleo— como medidas elementales de autodefensa de un país semicolonial contra los imperialistas. Las nacionalizaciones del sector energético fueron una conquista crucial para este país. Como grandes capas de la población se dan perfecta cuenta, la privatización del petróleo significaría incluso una mayor subyugación por parte de los imperialistas, en particular los estadounidenses.
Hasta marzo de 1938, la industria petrolera en México era propiedad de los imperialistas británicos, estadounidenses y holandeses. Tras la expropiación cardenista, los magnates petroleros —especialmente los británicos, que contaban con el respaldo de “Su Majestad”— impusieron un boicot al crudo mexicano y de hecho instigaron la rebelión derechista del general Cedillo contra Cárdenas. Trotsky apeló al internacionalismo proletario para movilizar a los obreros británicos en defensa de la expropiación mexicana contra sus propios gobernantes imperialistas. Como escribió Trotsky:
“La expropiación del petróleo no es ni comunismo ni socialismo: es una medida profundamente progresiva de autodefensa nacional…
“Sin abandonar su propia fisonomía, toda organización obrera del mundo entero, y ante todo de Gran Bretaña, tiene la obligación de atacar implacablemente a los bandidos imperialistas, su diplomacia, su prensa y sus lacayos fascistas. La causa de México, como la de España, como la de China, es la causa de toda la clase obrera del mundo. La lucha planteada alrededor del petróleo mexicano es una de las escaramuzas de vanguardia de los combates futuros entre oprimidos y opresores.”
—“México y el imperialismo británico” (1938)
Hoy son los imperialistas estadounidenses quienes revolotean como aves de rapiña en torno a PEMEX. Una de las razones principales de la reciente visita de Bush a México era insistir en la apertura al “capital privado para expandir la producción de PEMEX” (La Jornada, 11 de marzo). Los obreros estadounidenses tienen el deber internacionalista de defender la industria petrolera nacionalizada mexicana contra los rapaces designios de Bush y su parvada imperialista.
¡Por un gobierno obrero y campesino!
El campesinado es una capa heterogénea de la pequeña burguesía que no puede desempeñar un papel político independiente como clase. Su actividad productiva es individual y se basa en la propiedad privada de una porción de tierra, y por tanto los campesinos compiten económicamente entre sí. El campesinado no cuenta con el interés objetivo de clase, ni con la cohesión ni con el poder social que tiene la clase obrera para derrocar a la burguesía e instaurar su propio gobierno. Especialmente a raíz de la entrada en vigor del TLC, el campo mexicano ha sido en gran medida devastado, con grandes masas de campesinos echados de sus tierras ante la incapacidad de competir con los grandes agribusinesses estadounidenses y mexicanos. Los campesinos pobres y las grandes masas urbanas depauperadas son el principal aliado potencial del proletariado en la revolución socialista.
La clase obrera industrial debe ponerse al frente de los demás sectores oprimidos de la sociedad y luchar, junto con comités de proletarios agrícolas y campesinos, por subsidios en forma de maquinaria, tractores, sistemas de riego, créditos agrícolas, así como granos de calidad. Empleos bien remunerados, educación bilingüe y de calidad a todos los niveles, un sistema de obras públicas para proporcionar servicios básicos y médicos en las regiones indígenas más atrasadas del campo deben ser demandas básicas del movimiento obrero.
La consigna por la llamada “soberanía alimentaria”, planteada especialmente por la UNT y una miríada de organizaciones campesinas, resuena por todos lados. Esta demanda tiene un carácter defensivo, pues se plantea en el contexto de la devastación del campo por el TLC y la creciente subyugación a los imperialistas. Sin embargo, nosotros no la levantamos. Según la Unión Nacional de Organizaciones Regionales Campesinas Autónomas (UNORCA), la soberanía alimentaria significa “la libre determinación de los pueblos para definir sus políticas agrícolas y silvícolas; luchando por sacar a la agricultura y la alimentación de la Organización Mundial del Comercio, así como de cualquier tratado comercial internacional que vulnere nuestra soberanía.” En el centro de sus demandas está “promover el desarrollo rural integral y sustentable con la implementación de nuevas Políticas Públicas, programas, instrumentos y reformas institucionales que fomenten y protejan la capacidad de producir, industrializar, distribuir y comercializar los productos estratégicos para la alimentación de los mexicanos, con base en los pequeños productores campesinos, como condición de la soberanía alimentaria.” Así, detrás de la demanda por “soberanía alimentaria” está un marco reaccionario y utópico de regresar a la agricultura campesina a pequeña escala dentro de los marcos del capitalismo nacional.
En contraposición a los nacional-populistas, los marxistas entendemos que el hambre sólo puede ser eliminada en el contexto de una división internacional del trabajo en una economía socialista planificada, lo cual requiere el derrocamiento global del capitalismo. Perpetuar la existencia de un campesinado miserable y cultural y técnicamente atrasado es reaccionario. Los marxistas luchamos por la modernización del campo. Un gobierno obrero y campesino —la dictadura del proletariado apoyada por el campesinado pobre, en la que juntos dirigirán los destinos del país a través de los soviets o consejos— se esforzaría por cumplir estas metas expropiando todos los modernos agribusinesses del norte y el Bajío, transformándolos en granjas estatales. Al mismo tiempo, procuraría convencer, mediante el ejemplo, a los campesinos pobres del sur y el centro de las ventajas de la gran explotación colectiva tecnificada sobre las pequeñas parcelas familiares. El destino de los campesinos pobres, es decir, su desaparición en medio de la opresión y la miseria capitalistas o su transformación en una clase de proletarios agrícolas en un campo modernizado, depende del triunfo de la revolución proletaria y su extensión internacional.
¡Por el internacionalismo proletario!
México, aun tras la revolución proletaria, no puede alcanzar solo los niveles de vida de un país del primer mundo. La modernización del campo, por ejemplo, requeriría un nivel científico y tecnológico mucho más alto del que México posee. La supervivencia inmediata misma de un México obrero dependerá de la ayuda de nuestros hermanos de clase estadounidenses. Al mismo tiempo, una revolución socialista en México resonaría por toda América y galvanizaría al poderoso proletariado multirracial estadounidense. Trotsky explicó en sus “Tesis fundamentales” de La revolución permanente (1931):
“El triunfo de la revolución socialista es inconcebible dentro de las fronteras nacionales de un país. Una de las causas fundamentales de la crisis de la sociedad burguesa consiste en que las fuerzas productivas creadas por ella no pueden conciliarse ya con los límites del estado nacional. De aquí se originan las guerras imperialistas, de una parte, y la utopía burguesa de los Estados Unidos de Europa [hoy día, el bloque imperialista de la Unión Europea], de otra. La revolución socialista empieza en la palestra nacional, se desarrolla en la internacional y llega a su término y remate en la mundial. Por lo tanto, la revolución socialista se convierte en permanente en un sentido nuevo y más amplio de la palabra: en el sentido de que sólo se consuma con la victoria definitiva de la nueva sociedad en todo el planeta.”
Muchos ven incorrectamente a EE.UU. como una masa reaccionaria e imperialista homogénea —una visión basada en el nacionalismo burgués impulsado prominentemente por el PRD—. Pero los Estados Unidos son una sociedad dividida en clases. Las clases obreras y los oprimidos de México y los EE.UU. tienen un interés común en una revolución socialista en “el norte”. Nuestros camaradas estadounidenses luchan por movilizar a la poderosa y multirracial clase obrera estadounidense en oposición a los designios del imperialismo yanqui, oponiéndose tajantemente a la ocupación colonial de Irak, a la presencia de tropas imperialistas en el Medio Oriente y a la amenaza imperialista de EE.UU. sobre los estados obreros deformados chino y norcoreano. Nuestros camaradas en EE.UU. luchan por plenos derechos de ciudadanía para los inmigrantes como una forma concreta de crear vínculos de solidaridad entre ambos proletariados, todo bajo una perspectiva de lucha de clases independiente de los partidos burgueses republicano y demócrata.
En 1991 la Spartacist League/U.S., la Trotskyist League of Canada/Ligue trotskyste du Canada y el Grupo Espartaquista de México, todas secciones de la Liga Comunista Internacional, emitieron una declaración titulada: “Alto al TLC, rapiña de México por el imperialismo [de] EE.UU.” Ésta explica que “la lucha por la revolución obrera en México y Estados Unidos está directamente ligada, entre otras cosas, por el puente humano de millones de trabajadores mexicanos y centroamericanos que se han ido ‘pa’l norte’” y llama “a los trabajadores mexicanos, estadounidenses y canadienses a oponerse conjuntamente a este pacto antiobrero”. ¡Abajo el TLC! ¡Por lucha de clases conjunta en ambos lados de la frontera! ¡Por la revolución socialista en toda América!
¡Por una dirección clasista! ¡Forjar un partido obrero revolucionario, tribuno del pueblo!
Está claro que los obreros mexicanos quieren luchar. Pero sus actuales direcciones los subordinan a la burguesía, ya sea mediante la ideología nacionalista o la represión abierta. Como excusa para no movilizar a sus bases para la manifestación contra la carestía del 31 de enero, un vocero de los sindicatos corporativistas agrupados en la CTM e históricamente afiliados con el PRI argumentó que hay que “darle tiempo” a Calderón para ver si sus medidas económicas “funcionan”. La CTM y el CT se rehusaron a participar una vez confirmado que AMLO iba a marchar, y después propusieron un sistema de “crédito al salario”. Esta medida lo único que haría sería endeudar a los obreros con la patronal. Se requiere elevar el poder adquisitivo de los trabajadores, no encadenarlos de por vida a sus explotadores mediante préstamos chupasangre.
Por su parte, los sindicatos “independientes” de la UNT y el SME, políticamente alineados con el PRD, marcharon el 31 de enero bajo un pliego de nueve demandas codificadas en la “Declaración del Zócalo”, las cuales reflejan claramente el programa populista burgués del PRD. Además de exigir apoyos al campo, aumento salarial de emergencia, así como la creación de empleos formales —demandas que se dirigen a necesidades elementales y que apoyamos—, la declaración llama a “renegociar” y no a acabar con el TLC y apela a crear un “gran acuerdo nacional” sobre la base de la “unidad social”, como si no hubiera divisiones de clase en México. Las burocracias sindicales quieren unir a las masas empobrecidas con la gente que está tratando de matarlas de hambre. Esto es el nacionalismo burgués: ilusiones en la falsa unidad de explotados con explotadores sobre la base de un supuesto interés común en sacar a “la patria” adelante.
Los espartaquistas luchamos por remplazar a las burocracias procapitalistas con una dirección clasista y por transformar a los sindicatos en órganos del movimiento revolucionario proletario. Como León Trotsky explicó en 1940: “La primera consigna de esta lucha es: independencia total e incondicional de los sindicatos con respecto al estado capitalista.”
Esta lucha y la lucha por la democracia sindical no pueden separarse pues de la lucha por una dirección revolucionaria —un partido obrero revolucionario leninista-trotskista, parte de una IV Internacional reforjada, el partido mundial de la revolución socialista—. Un partido bolchevique es el instrumento fundamental para llevar la conciencia política al proletariado, la principal fuerza ofensiva y conductora a través de la cual la clase obrera puede realizar y consolidar la revolución socialista. Como explicó Trotsky: “No puede triunfar la revolución proletaria sin el partido, aparte del partido, al encuentro del partido o por un sucedáneo del partido” (Lecciones de Octubre, 1924).
El socialista utópico francés Fourier señaló que “el grado de emancipación de las mujeres es la medida natural de la emancipación general”. Las revoluciones burguesas, como la Revolución Francesa de 1789, limpiaron de instituciones feudales el camino del desarrollo capitalista, remplazaron las relaciones sociales basadas en obligaciones y privilegios con otras basadas en la igualdad contractual, y de ese modo tuvieron un profundo efecto en la familia. La condición de la mujer en los países capitalistas más avanzados muestra los limites de libertad y progreso social bajo el capitalismo. Por otro lado, el carácter atrasado del desarrollo capitalista en México, su pasado colonial y su subyugación al imperialismo se reflejan en enraizadas manifestaciones de atraso social. Perredistas y representantes de otros partidos en la Asamblea Legislativa del D.F. han presentado una propuesta para despenalizar el aborto hasta doce semanas de embarazo cuando la mujer interesada aduzca pobreza y para que pueda decidir cuántos hijos tener. En respuesta, la archirreaccionaria iglesia católica está convocando movilizaciones para impedir su aprobación. Los espartaquistas estamos a favor de esta reforma parcial y luchamos por el derecho al aborto libre y gratuito, por la liberación de la mujer mediante la revolución socialista y por plenos derechos para los homosexuales.
La ancestral opresión racista antiindígena deriva de la brutalidad colonial, cuando la decadente corona española se mantenía viva con base en los inmensos cargamentos de plata y oro obtenidos mediante la superexplotación de la población nativa. El machismo, la homofobia, el racismo antiindígena y el antisemitismo son ideologías burguesas que sirven para justificar la opresión concreta y dividir a los oprimidos. Un partido revolucionario actuaría, en palabras de Lenin, como “el tribuno del pueblo”. Al combatir toda muestra de opresión y atraso social, el partido proletario encarna el ideal del marxismo revolucionario: la emancipación de la humanidad entera a través de la emancipación del proletariado.
El populismo pequeñoburgués radical del EZLN y la APPO
En el contexto de la horrible miseria y la brutal opresión a la que están sujetos los indígenas del país, el EZLN ha sido muy atractivo para algunos que se oponen a la devastación capitalista. Además, sus críticas al PRD durante el circo electoral fueron un polo de atracción para muchos jóvenes. Así, la Sexta Declaración zapatista habla de que “el problema del país no es un partido, sino el sistema capitalista”, al cual “tenemos que transformar” (La Jornada, 15 de enero de 2006). Pero no hay nada en la Sexta dirigido a derrocar el capitalismo; sus demandas son por reformas democráticas como, principalmente, una nueva constitución “que reconozca los derechos y libertades del pueblo, y defienda al débil frente al poderoso”. Es utópico pensar que mediante nueva legislación se pueda reformar el estado capitalista para ponerlo al servicio de los explotados y oprimidos. Se requiere la revolución obrera que abola la propiedad privada.
Por otro lado, la combatividad de la APPO, surgida como la aliada de los maestros de la Sección 22 del SNTE que estuvieron en huelga por más de seis meses, también galvanizó a quienes quieren luchar contra este vil y corrupto régimen. Sus barricadas —que les daban control de una parte importante de la ciudad de Oaxaca— y sus constantes combates contra la policía eran una fuente de inspiración para muchos jóvenes que quieren algo más que las fraudulentas contiendas electorales y la farsa parlamentaria. Pero su lucha no iba más allá de la demanda por la destitución del gobernador-verdugo Ulises Ruiz. Así, aunque al principio habían llamado por un boicot electoral, los dirigentes de la APPO y de la Sección 22 terminaron por llamar por el voto a AMLO.
El populismo niega la división fundamental de la sociedad de clases entre el proletariado y la burguesía, sustituyéndola por una división simplista entre meros ricos y pobres y negando así el papel central de la clase obrera como el agente fundamental del cambio social. De hecho, los zapatistas surgieron en 1994 en rechazo explícito de la lucha por la revolución proletaria. Consecuentemente, los populistas reducen su programa a reformas democráticas dentro del marco capitalista y la estrechez nacionalista. Así, independientemente de su combatividad e intenciones, los populistas “radicales” como el EZ y la APPO terminan orbitando en torno al PRD burgués y tratando de presionarlo.
La cadena sifilítica del populismo pequeñoburgués
Nuestra perspectiva marxista revolucionaria está contrapuesta no sólo a todas las variantes del populismo, sino también a la de las demás organizaciones que, llamándose marxistas, van a la cola de fuerzas de clases distintas del proletariado y restringen su programa al terreno nacional. Quizás el ejemplo más grotesco lo dé la Tendencia Militante, que es parte integral del PRD burgués. Militante dice enternecedoramente que “AMLO debe luchar contra el capitalismo” (Militante No. 154, 2ª quincena de septiembre de 2006). Esto es equivalente a llamar por que el Papa luche por los derechos de los gays. Militante no hace sino fortalecer ilusiones suicidas en el PRD y su política pavimenta el camino hacia derrotas sangrientas de la clase obrera.
La Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS) lanza todo tipo de consignas contra la carestía de la vida, tales como “empleo para todos”, “aumento general de emergencia” (Estrategia Obrera No. 58, 24 de enero de 2007), etc., pero, sin siquiera una referencia a la lucha por la revolución socialista en su artículo, el programa de la LTS es un programa reformista, enteramente enmarcado en el capitalismo. La LTS escribe: “Lamentablemente, el PRD que se dice ser [sic] un partido ‘democrático’ y estar [sic] en contra de la represión, ha avalado este accionar” (Ibíd.), es decir, los recientes operativos federales masivos en Michoacán. ¡La LTS ni siquiera menciona la participación directa del PRD en el ataque sangriento contra los obreros de Lázaro Cárdenas en abril pasado! En cambio, invita “al conjunto de las organizaciones que se reclaman democráticas (como las que integran la CND)”, a unírsele en la constitución de una “Coordinadora Nacional contra la Represión”; en otras palabras, la LTS llama por un bloque político con el PRD burgués.
El Grupo Internacionalista fue formado hace once años por antiguos miembros desmoralizados de nuestra organización. Incapaces de lidiar con la destrucción contrarrevolucionaria de la URSS y el retroceso en la conciencia de la clase obrera que acompañó esta derrota, desertaron del trotskismo para ir a la cola de fuerzas de clases ajenas, embelleciendo la conciencia existente y adaptándose a ella.
El GI es incapaz de lidiar con las ilusiones masivas en el populismo y recurre a inventar su propia realidad. Así, hace todo tipo de contorsiones para presentar a AMLO como un mero “neoliberal con rostro humano”, minimiza los efectos devastadores del TLC y todas las políticas neoliberales de los últimos cuatro sexenios y le da la espalda a la lucha en defensa de derechos democráticos elementales y las necesidades más apremiantes de la población pobre.
En un artículo reciente (“Contra el tortillazo, ¡Imponer el control obrero! Crisis de la tortilla, producto del capitalismo”, El Internacionalista, enero de 2007), el GI esencialmente se dedica a poner un signo de igual entre el viejo régimen semibonapartista del PRI y las actuales políticas hambreadoras y abiertamente proimperialistas del PAN. Así, mientras hace una referencia de pasada al “desastre” ocasionado por el TLC, argumenta que “ni la pobreza de los pequeños campesinos ni la migración forzada empezaron hace 15 años”, minimizando la horrible miseria y creciente subyugación de México al imperialismo que este tratado de rapiña ha ocasionado. Finalmente, escribe:
“Además, al mantener artificialmente bajos los precios de la tortilla y altos los del maíz, lo que hacían era subsidiar a los industriales mexicanos al aminorar el costo de reproducción de ‘su’ fuerza laboral. En otras palabras, utilizaron su ‘soberanía alimentaria’ para mantener a los trabajadores sumidos en la pobreza por los bajos sueldos.”
¡El GI argumenta que no hay que luchar por comida barata porque significa mantener los salarios bajos! Esta posición es, simple y llanamente, reaccionaria.
El GI reniega de la defensa de conquistas parciales. Con esta lógica, debería oponerse a la defensa de la industria petrolera nacionalizada, y de hecho a toda demanda dirigida a mejorar la situación de los obreros y los oprimidos antes de la revolución socialista. Toda reforma, toda conquista para los obreros y los oprimidos será necesariamente parcial y en cualquier momento reversible mientras siga existiendo el capitalismo. Pero no por ello los revolucionarios renunciamos a la lucha por conquistas parciales; al contrario, nuestro propósito es movilizar a la clase obrera a la cabeza de todos los pobres y oprimidos en la lucha por sus necesidades más apremiantes en preparación para el derrocamiento general de la clase capitalista. Como Lenin explicó:
“Los marxistas, a diferencia de los anarquistas, admiten la lucha por las reformas, es decir, por medidas que mejoren la situación de los trabajadores sin destruir el poder de la clase dominante. Pero a la vez los marxistas sostienen la lucha más decidida contra los reformistas, quienes, directa o indirectamente, limitan los objetivos y las actividades de la clase obrera a la conquista de reformas. El reformismo es un engaño de que la burguesía hace víctimas a los obreros, quienes, pese a algunas mejoras aisladas, seguirán siendo esclavos asalariados mientras exista la dominación del capital.”
—“Marxismo y reformismo” (1913)
Lecciones de la Comuna de París de 1871
La lucha convulsiva de las masas oaxaqueñas ha infatuado a la izquierda supuestamente “trotskista”; este ejemplo muestra su crasa renuncia, en los hechos, a la revolución permanente de Trotsky. La LTS saluda esa lucha como “la comuna de Oaxaca”, equiparándola a la Comuna de París de 1871. Nada podría ser más falso. La Comuna de París fue una revolución social, el primer ejemplo en la historia de la dictadura del proletariado. ¡Pero, para empezar, la clase obrera industrial a duras penas existe en Oaxaca! En realidad, la lucha en Oaxaca se basó totalmente en profesores sindicalizados y las masas pequeñoburguesas depauperadas. Para los genuinos trotskistas, el punto no es pintar la realidad en colores más agradables, sino luchar por la movilización del proletariado urbano industrial a la cabeza de todos los oprimidos en la lucha por la revolución socialista.
Una de las principales lecciones de la Comuna de París —que al final fue aplastada por la reacción burguesa al costo de unas 30 mil vidas obreras— fue que el proletariado no puede tomar el aparato estatal existente y esgrimirlo en interés propio. Como nos enseñaron Marx y Engels, el estado burgués consiste en destacamentos de hombres armados cuya tarea es defender el modo de producción capitalista basado en la propiedad privada y la explotación del trabajo. Su núcleo es el ejército, la policía, los tribunales y las cárceles. La clase obrera debe destruir el estado burgués mediante la revolución socialista y erigir en su lugar un estado obrero para defender al proletariado como la nueva clase dirigente contra la burguesía recalcitrante. Las lecciones de la Comuna de París respecto al entendimiento marxista del estado —codificadas especialmente en El estado y la revolución de Lenin, una obra seminal del marxismo revolucionario— desempeñaron un papel crucial en la Revolución Rusa de 1917, la única revolución proletaria exitosa en la historia.
Sin embargo, la perspectiva entera de la APPO se basaba en ilusiones en la reforma democrática del estado capitalista, con el PRD como el instrumento para llevarla a cabo. La LTS comparte estas ilusiones; una de las demandas más recurrentes en su historia, dirigida al estado burgués mismo, es “por la disolución de las fuerzas represivas del estado”. No es sólo utópico, sino verdaderamente suicida, creer que la burguesía acordará jamás “disolver” su estado —ésta es una posición reformista contrapuesta a la esencia misma del marxismo—.
La renuncia del GI en los hechos a la revolución permanente los conduce por un lado, como hemos visto ya, a abstenerse de la lucha por derechos y necesidades elementales de la población; por el otro, los lleva directamente a glorificar el populismo de izquierda. Un caso ejemplífico es Oaxaca. El año pasado el GI afirmó que los maestros oaxaqueños “saben bien que ‘PRI, PAN y PRD son lo mismo’” (El Internacionalista/Edición México No. 2, agosto de 2006), una posición que tuvo que abandonar apenas unos días después, cuando los maestros y la APPO llamaron por un “voto de castigo” contra el PRI y el PAN, es decir, por el PRD. Más recientemente escribió que las masas de la APPO “carecían, sin embargo, de una perspectiva política explícitamente revolucionaria” (El Internacionalista, enero de 2007), dando a entender que tenían una implícita —¡y sólo el GI sabe qué significa tal cosa!—. Ahora, en un intento desesperado de pintar a la APPO en colores rojos, dice que “el apoyo de la APPO al candidato presidencial del PRD, Andrés Manuel López Obrador, en las elecciones del 2 de julio fue visto por muchos huelguistas en Oaxaca como una jugada ‘táctica’ en contra de Ulises Ruiz: votar por AMLO contra URO. Pero para los dirigentes de la APPO representó su estrategia.” El GI abandona el punto de partida de toda política revolucionaria: el apoyo político a la burguesía no es ninguna “táctica” astuta, sino una ilusión mortal que sólo puede conducir a derrotas.
No muy lejos de la LTS, el GI también abandona el entendimiento marxista del estado. Así, en un artículo reciente citan acríticamente —y de manera tan tierna— el discurso de un estudiante oaxaqueño dirigido a la policía: “‘las condiciones del país los hicieron elegir entre irse de su patria o enrolarse en esa corporación [la PFP] ante la falta de oportunidades’ pero que ‘deberían estar de este lado porque son igual que nosotros. Véanse la tez, las manos, son del mismo color que nosotros, también son huicholes, mixes, tarahumaras’” (El Internacionalista, noviembre de 2006). El GI de hecho aprueba tales afirmaciones, añadiendo que “Apelar a los policías invasores para que no repriman puede ser una táctica correcta en ciertas circunstancias, pero en otras podría ser suicida. Es una ilusión peligrosa pensar que la policía ‘también es pueblo’…”. Presentar tales apelaciones liberales a la policía como, otra vez, alguna especie de “táctica” astuta sólo puede significar precisamente sembrar ilusiones mortales en el estado burgués.
¡Por nuevas revoluciones de Octubre!
Las crisis económicas recurrentes y la represión son características endémicas del sistema capitalista. La única solución para acabar con ambas es el derrocamiento del capitalismo mediante la revolución obrera internacional. La victoria del proletariado a escala mundial pondría una abundancia material inimaginable al servicio de las necesidades humanas, sentaría las bases para la eliminación de las clases sociales y la erradicación de la desigualdad social basada en el sexo, y la abolición misma del significado social de raza, nacionalidad o etnia. Por primera vez, la humanidad tomará las riendas de la historia y controlará su propia creación, la sociedad, llevando a una emancipación jamás imaginada del potencial humano, y a una ola monumental de avance de la civilización. Sólo entonces será posible realizar el desarrollo libre de cada individuo como la condición para el desarrollo libre de todos. ¡Reforjar la IV Internacional de Trotsky, partido mundial de la revolución socialista!
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/27/tortiallazo.html
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2016.05.21 23:15 ShaunaDorothy Los ataques derechistas de Fox y las tareas de la clase obrera: ¡Romper con AMLO y el PRD! ¡Forjar un partido obrero! (2 - 2) (verano de 2005)

https://archive.is/XBIt5
Un proyecto alternativo de subordinación
En su libro Un proyecto alternativo de nación, que en realidad es poco más que una gran colección de lugares comunes y sueños de opio sobre cómo México se convertirá en un paraíso de justicia social una vez que el PRD dirija sus destinos, AMLO presenta una serie de propuestas para resolver uno de los problemas más añejos y candentes del país: la tierra. Pero su programa para “reactivar el campo” es una burda broma. El objetivo es “armonizar y apoyar, al mismo tiempo, la producción de autoconsumo, la producción para el mercado interno y la producción para exportar”. ¿Cómo lograrlo?:
“Habría que promover el fortalecimiento de la economía de autoconsumo en las comunidades. El propósito es que, con pequeños apoyos, se fomenten las actividades productivas tradicionales...
“Hay casos excepcionales en comunidades indígenas donde todavía se produce casi todo lo que se consume. Está también, por ejemplo, lo que históricamente ha sucedido en pueblos como los de Tlaxcala donde los campesinos, en pequeñas porciones de tierra, cultivan maíz, con buena productividad, y tienen en sus patios borregos, chivos, vacas y el telar dentro de la casa.”
¡A los campesinos tlaxcaltecas les va tan bien que arriesgan su vida para emigrar en masa a EE.UU.! Además, AMLO dice: “La acción gubernamental que proponemos debe orientarse al otorgamiento de créditos a la palabra, para la compra de animales, granos y semillas, materiales de trabajo, insumos y todo aquello destinado a fortalecer las actividades productivas y las tecnologías tradicionales.” ¿Qué significa “tecnologías tradicionales”? ¿Bueyes famélicos para jalar arados? ¿Lodo para construir chinampas?
La agricultura mexicana, en gran parte de autoconsumo, no puede competir con las grandes plantaciones industrializadas estadounidenses, que además abarcan inmensas extensiones de tierra fértil que simplemente no existen en México. Para dar un ejemplo de las enormes diferencias, aquí hay un tractor por cada 100 personas involucradas en la agricultura, mientras que en Estados Unidos hay 1.5 tractores por cada trabajador rural. Hacer productivo al campo mexicano no requiere “tecnología tradicional” sino tecnología moderna: tractores, sistemas de riego, plantas procesadoras, fertilizantes y educación científica para los campesinos. Pero ésta es una meta imposible en el marco del capitalismo subdesarrollado; para hacerla realidad se necesita una revolución obrera apoyada por la guerra campesina, expropiando a la burguesía y a los latifundistas. Esta perspectiva no puede estar separada de la lucha por la extensión de la revolución al coloso del Norte, que haría posible obtener la tecnología necesaria para sacar al campo y sus habitantes del atraso y la miseria.
La emancipación nacional que las masas añoran y AMLO promete supone una economía industrial moderna. Pero el capitalismo mexicano no puede desembarazarse del imperialismo. En cuanto a la industria maquiladora, AMLO sostiene:
“Proponemos un trato directo con empresarios para detener la emigración de las maquiladoras. Es cierto que en China o en otras partes del mundo hay más ventajas comparativas, sobre todo por el bajo costo que representa la mano de obra, pero es posible ofrecer otros incentivos y revalorar la importancia que reviste la cercanía de nuestro país con el mercado más grande del mundo.”
La única forma de hacer competitiva la industria maquiladora es abaratar aún más la mano de obra, ofrecer mayores ventajas fiscales a los inversionistas chupasangre y continuar el régimen laboral draconiano establecido por los llamados “contratos de protección”.
¡Por la revolución obrera!
Las políticas reaccionarias del PRD no son el resultado de una traición encubierta ni de la corrupción de tal o cual dirigente, sino la consecuencia lógica e ineludible de su carácter de clase. En un país capitalista atrasado y dependiente como México —en el que la clase dominante nacional depende abrumadoramente de los créditos y la inversión de sus amos en Estados Unidos— toda alternativa política que, como el PRD, plantee la conservación del capitalismo mexicano, es decir, que defienda en última instancia el dominio y los intereses de algún ala de la burguesía nacional, se verá obligada a rechazar en los hechos las reivindicaciones democráticas que promete. Así, enfrentando en su propio territorio un proletariado moderno y socialmente poderoso y un vasto campesinado descontento, en última instancia la burguesía nacional es mucho más hostil a “sus propias” masas que a sus amos estadounidenses. Independientemente de su retórica, no existe un ala antiimperialista de la burguesía. Lo único que pueden plantear los nacionalistas burgueses es negociar de mejor manera los términos de su propia subordinación al imperialismo y de la consecuente cancelación de los derechos democráticos de su población. El PRD ni siquiera se opone al TLCAN, que por naturaleza es un “tratado” para la rapiña unilateral de la economía mexicana por los imperialistas, sino que sólo lo quiere “renegociar”.
La vinculación inseparable de las amplias reivindicaciones democráticas no resueltas con la lucha internacional y socialista del proletariado está en el centro de la teoría de la revolución permanente de León Trotsky. En una de sus “Tesis Fundamentales” de la revolución permanente, explicó:
“Con respecto a los países de desarrollo burgués retrasado, y en particular de los coloniales y semicoloniales, la teoría de la revolución permanente significa que la resolución íntegra y efectiva de sus fines democráticos y de su emancipación nacional tan sólo puede concebirse por medio de la dictadura del proletariado, empuñando éste el Poder, como caudillo de la nación oprimida y, ante todo, de sus masas campesinas.”
El campesinado, sumido en las regiones más remotas y atrasadas, es parte de la heterogénea capa que los marxistas llamamos pequeña burguesía. Los campesinos sin tierras se encuentran reducidos, en el mejor de los casos, a la producción de autoconsumo y carecen de poder social. Los minifundistas compiten entre sí por colocar sus productos en el mercado. Su interés se encuentra en la propiedad privada de la tierra. Por ello, el campesinado es incapaz de reorganizar la sociedad, de desempeñar un papel revolucionario independiente. El campesinado actual es producto del rezago inherente al capitalismo tercermundista; lucha contra las grandes plantaciones mecanizadas, cuyo avance convierte a muchos campesinos en proletarios rurales. Los comunistas tomamos lado con los campesinos en sus luchas contra los latifundistas y el gobierno y buscamos ganar su apoyo a la revolución socialista, pero entendemos que, en tanto que lucha por mantener su existencia contra el capitalismo industrial moderno, el campesinado pretende echar atrás la rueda de la historia. El campesinado pobre, todavía compuesto por millones de personas, puede desempeñar un papel importante en la revolución, pero éste estará necesariamente subordinado a la dirección del proletariado industrial urbano.
La clase obrera o proletariado es la encargada de echar a andar, colectivamente, todos los engranajes de la economía industrial moderna —las fábricas, las comunicaciones, los transportes—. Al no poseer más que su propia fuerza de trabajo, la clase obrera no tiene interés en la continuidad del régimen de la propiedad privada; su interés histórico está en la abolición de la propiedad privada de los medios de producción, la cual pondría la economía entera al servicio de las necesidades humanas y sentaría la base fundamental para erradicar la explotación, la opresión y la miseria. Por ello, la clase obrera es la única clase genuinamente revolucionaria de nuestra época capaz de dirigir a los campesinos, las masas urbanas empobrecidas y todos los oprimidos en la lucha por su emancipación.
La Revolución Rusa señala el camino hacia adelante en México. En efecto, la perspectiva trotskista fue confirmada en la práctica por la Revolución Bolchevique de Octubre de 1917. En esa fecha la clase obrera rusa tomó en sus manos las tareas de la revolución democrática que el régimen burgués no había podido resolver: liberó a su país del yugo imperialista al desconocer la deuda externa contraída por el zar y la burguesía, sentó las bases para la emancipación de la mujer y dictó leyes prohibiendo todo tipo de discriminación contra homosexuales y minorías étnicas. También abolió la propiedad privada sobre la tierra y llamó al campesino pobre a emprender una revolución agraria que destruyera el latifundio y los restos del peonaje feudal. Pero para hacer esto realidad fue necesario emprender la expropiación de los medios de producción y establecer una economía colectivizada y planificada, así como el monopolio estatal del comercio exterior. En lugar del parlamentarismo burgués, la Revolución Rusa instauró la democracia obrera a través de los soviets, consejos de diputados obreros y soldados encargados de dirigir la economía y la sociedad entera. Esto es lo que significó un gobierno obrero: el gobierno basado en el proletariado y apoyado por el campesinado. Estas medidas sentaron las primeras bases para la reorganización socialista de la sociedad. Ciertamente, con el grado de interpenetración de la economía moderna, y como lo mostró el ejemplo de la Unión Soviética, ningún país puede crecer aislado del intercambio mundial. Así, desde su nacimiento mismo, un partido revolucionario victorioso en un país atrasado —y más en uno que comparte una frontera con EE.UU.— tendría que luchar, como parte de un solo partido internacional, por la revolución proletaria dentro del monstruo imperialista estadounidense y a escala internacional. De hecho, sólo el triunfo de la revolución obrera en EE.UU. podría asegurar la genuina emancipación nacional de México. La clase obrera multirracial estadounidense, en particular su estratégico componente negro, es potencialmente el aliado más poderoso de los obreros mexicanos. Como escribieron recientemente nuestros camaradas estadounidenses en un artículo denunciando las atrocidades racistas de los paramilitares “Minutemen” y exigiendo plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes:
“Una defensa efectiva de la clase obrera requiere un programa internacionalista que exprese los intereses de clase comunes en ambos lados de la frontera trazada cuando EE.UU. robó de México en 1848 gran parte del actual suroeste estadounidense. La lucha por los derechos de los inmigrantes debe verse como parte de la lucha contra todas las formas de opresión. En EE.UU. esto significa una lucha contra la opresión de los negros, la piedra angular del capitalismo estadounidense. Los obreros deben luchar contra los intentos de los gobernantes capitalistas de enfrentar a un grupo oprimido contra otro, como la reciente declaración grotesca del presidente derechista mexicano Vicente Fox de que los trabajadores mexicanos ‘hacen el trabajo que ni siquiera los negros quieren hacer en EE.UU.’”
Los millones de obreros y campesinos mexicanos y centroamericanos que emigran “ilegalmente” a EE.UU., sorteando toda clase de peligros, carecen de derechos y se ven obligados a tomar los trabajos más arduos y peor pagados. Pero al racista e hipócrita Fox no podrían importarle menos los trabajadores mexicanos y los negros. ¡Por lucha de clases conjunta en México y EE.UU. contra los gobernantes capitalistas!
La LTS: Reformismo “Libre y Soberano”
Dentro de los que se reclaman “trotskistas”, la Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS) se opuso a los ataques antidemocráticos del PAN y el PRI sin dejar de enfatizar correctamente su denuncia tanto del PRD como partido burgués como de los grupos “socialistas” que colaboran con éste (Estrategia Obrera No. 43, 16 de abril de 2005). Sin embargo, el fin estratégico al que la LTS vincula su posición sobre el desafuero es explícitamente reformista y no revolucionario: que las masas mexicanas se movilicen para “imponer una Asamblea Constituyente Libre y Soberana en la que se discutan las grandes demandas de las mayorías obreras y campesinas del país”. Esta asamblea constituyente estaría abierta “no sólo al PRD y a AMLO sino también al conjunto de las organizaciones sociales, sindicales y de izquierda”, y “discutiría” cuestiones democráticas candentes como la “reforma agraria radical”, “empleo y salarios dignos”, el dejar de pagar la deuda externa y la cancelación de “todos los tratados, como el TLC, que nos subordinan al imperialismo norteamericano” (Ibíd.). La LTS asigna a una asamblea constituyente, es decir, un cuerpo parlamentario burgués —¡prometiendo de antemano que incluiría al PRD!—, la tarea de resolver las justas aspiraciones de las masas. Echando por la borda la revolución permanente, el plan de la LTS no menciona ni de pasada que la solución de estas cuestiones requiere la revolución socialista: la implantación de una economía colectivizada y planificada y la lucha por extender el poder obrero a nivel internacional.
Para los comunistas, el llamado por una asamblea constituyente —es decir, una asamblea legislativa dentro del marco de la democracia burguesa— se justifica en situaciones en las que las leyes vigentes no formalizan ni siquiera las libertades democráticas más básicas (como es el caso de las dictaduras militares o bajo gobiernos democrático-burgueses no consolidados como el “Gobierno Provisional” ruso de febrero de 1917). En esos casos, este llamado puede usarse para vincular las aspiraciones concretas e inmediatas de la gente con la necesidad de la lucha por la revolución socialista: es, pues, una “consigna de transición” de la conciencia espontánea de las masas a la conciencia revolucionaria. Sin embargo, si este llamado se usa, como lo hace la LTS, como un medio para simplemente “mejorar” la democracia capitalista existente en un país atrasado, funciona exactamente como lo opuesto, consolidando la ilusión de que la democracia capitalista es susceptible a mejorías cualitativas. Vincular las aspiraciones de las masas a una democracia más plena no con la lucha por la revolución socialista sino con una “Asamblea Constituyente Libre y Soberana” implica un programa “de transición” de la lucha espontánea de las masas...al reformismo consciente.
El GI: De la ruptura con el trotskismo a la ruptura con la realidad
Pero sin duda el más pintoresco de los grupos seudotrotskistas es el (mal) llamado Grupo Internacionalista (GI), cuyo núcleo dirigente está formado por antiguos miembros de nuestra organización. Durante años nos han acusado estridentemente de “abstencionismo” y “propagandismo abstracto”, mientras que ellos prometen encontrar el camino hacia las masas. Habiendo roto, en los hechos, con el marxismo revolucionario, para justificar su existencia el GI se deshizo primero de la honestidad básica, pero ahora también ha tenido que romper con la realidad.
En su más reciente publicación en español (El Internacionalista No. 5, mayo de 2005) este grupúsculo se jacta de la más absoluta indiferencia frente a la campaña jurídica contra López Obrador. Lo extraordinario del caso es que, en el mismo artículo, el propio GI asegura que defiende “el elemental derecho democrático de que cualquier partido político se presente en las elecciones con los candidatos que decida” y reconoce que:
“Lo que [el gobierno de Fox y el PRI] quieren es que, una vez que esté sujeto a proceso penal, según Artículo [sic] 111 de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos, ‘AMLO’ carezca del derecho a participar en las elecciones.”
¿Cómo explican esa contradicción evidente? Pues con este absurdo argumento, que dan inmediatamente después:
“Pero pasarán meses hasta que esto se concrete. En este momento, [López Obrador] ni siquiera es candidato del PRD (hay otros, incluyendo el sempiterno candidato perredista Cuauhtémoc Cárdenas, que disputan la candidatura), y ningún partido ha presentado, ni mucho menos inscrito, a su abanderado... En caso de que Fox y el PRI se atrevan a realizar su locura...entonces defenderíamos el derecho de López Obrador a presentarse como candidato presidencial...
“...hasta ahora no se ha negado el derecho de AMLO de presentar su candidatura. Pretender lo contrario es entrar de plano en la jugada electorera del PRD...”
¿O sea que el GI sólo defendería los derechos democráticos de un candidato oficial del PRD? ¡Vaya criterio marxista! En realidad, la “locura” de Fox y el PRI que el artículo del GI situaba en un futuro hipotético (“en caso de que se atrevan...”) ya llevaba más de quince días de haber llegado a su punto culminante (el desafuero) para cuando el GI fechó este artículo (25 de abril de 2005). No deja de ser cómico que apenas dos días después de la fecha de este artículo, y tres días antes de la fecha del periódico en que aparece por primera vez, el propio Fox reconoció implícitamente que sí estaba atentando contra los derechos políticos de López Obrador, y dio marcha atrás. Al negar que el ataque a los derechos democráticos era ya una realidad vigente, los charlatanes del GI hubieran entrado en un bloque de facto con el gobierno foxista...de no ser porque llegaron demasiado tarde. Pero tal vez el depuesto procurador, el general Macedo de la Concha, todavía aprecie sus argumentos.
El GI nos regaña también por oponernos al desafuero de AMLO porque el fuero de funcionarios del poder ejecutivo, sostiene, es una “medida antidemocrática”. Para justificar su negativa a defender un derecho democrático elemental en lo concreto, el GI recurre a abstracciones democráticas. Nosotros tomamos posición contra el desafuero de López Obrador con base en los intereses de la clase obrera en el caso concreto, no en generalizaciones sobre formalidades de la ley burguesa tales como si debería o no la cámara de diputados votar para que se procese a un funcionario cualquiera con base en cualquier acusación. La cuestión es bastante simple: 1) expropiar un predio para construir un acceso a un hospital no es ningún crimen contra el proletariado; 2) la acusación no era más que una patraña antidemocrática del clerical Fox y cía. para deshacerse del nacionalista burgués AMLO como contendiente a la presidencia.
Entendiblemente, muchos jóvenes izquierdistas que están hartos del lodazal de la política capitalista sienten que los revolucionarios nunca deben tomar lado en rencillas “interburguesas” ni oponerse a las injusticias estatales cuando sus víctimas sean políticos capitalistas, ya que, desde el punto de vista moral, estos tipos “se lo merecen”. Estos son los sentimientos a los que el GI apela. Sin embargo, este criterio no ha sido nunca el del marxismo. La labor de los comunistas no es adaptarse a la conciencia existente, sino elevarla, diciendo la verdad con toda su complejidad. La polarización en la sociedad a raíz de la maniobra foxista planteó a quemarropa la aplicación concreta de la revolución permanente. El GI podrá citar al derecho y al revés los escritos de Trotsky pero, al rehusarse a oponerse al ataque de Fox, renuncia a la esencia de la perspectiva trotskista: la lucha por las demandas democráticas de la población en los países subdesarrollados es una fuerza motriz de la revolución socialista. En los hechos, este grupo le da la espalda a los millones de obreros que luchan por sus derechos democráticos.
El GI afirma: “Lejos de que la embestida contra AMLO sea resultado de un complot entre Fox y los imperialistas norteamericanos (como afirman falsamente los seudomarxistas de Militante), en su visita a principios de marzo la mismísima secretaria de estado de EE.UU., la halcona Condoleezza Rice, afirmó que el gobierno de EE.UU. aceptaría con beneplácito un gobierno de izquierda en México. Según reportó Reforma (10 de marzo), ‘Rice descartó que a Estados Unidos le generen preocupación los triunfos electorales y los gobiernos encabezados por políticos de izquierda.’” ¡Que fe tan conmovedora muestra el GI en las promesas del gobierno de Bush! No sabemos qué negociaciones secretas sucedieron entre Fox y sus amos imperialistas. Si por ahora los imperialistas estadounidenses encuentran expedito restringir a Fox por preocupación de que su campaña por el desafuero podría desestabilizar México, sólo alguien muy inocente concluiría que los imperialistas han renunciado a su práctica de muchas décadas de usar a la CIA y otras fuerzas para fomentar las intervenciones militares en América Latina contra regímenes que les displacen.
La poca importancia que el GI da a los muy reales peligros planteados por las provocaciones del gobierno derechista de Fox recuerdan el gentil trato que este grupo dio a los dirigentes de la federación sindical venezolana CTV, quienes están estrechamente ligados a la CIA y han desempeñado un papel activo en los fallidos golpes de estado patrocinados por los imperialistas contra el populista-bonapartista Hugo Chávez. En un artículo de noviembre de 2000, el GI minimizó los peligros de la intervención imperialista en Venezuela y las conexiones entre la CTV y los imperialistas. Su doble discurso es evidente en el hecho de que el GI considera que la corporativista CTV es una federación sindical genuina, mientras que afirma que la igualmente corporativista CTM mexicana (que en ocasiones lleva a cabo huelgas contra los patrones) “representa al enemigo de clase” (El Internacionalista/Edición México, mayo de 2001). Según las concepciones del GI, los únicos sindicatos verdaderos en México son los “independientes”, dirigidos por burócratas afines al PRD. (Ver “El Grupo Internacionalista sobre Venezuela: El oportunismo une las parejas más extrañas”, Espartaco No. 19, otoño-invierno de 2002.) Al tropezar a menudo con la línea de clases y oscilar entre la conciliación de nacionalistas burgueses de izquierda del PRD y la ceguera ante provocaciones derechistas, el GI es incapaz de defender la independencia de clase del proletariado.
El GI también nos acusa de repetir “la propaganda electoral del PRD y unirse a su campaña” por haber escrito en Workers Vanguard (No. 846, 15 de abril), en la introducción a una traducción de nuestro volante del 7 de abril, que Fox es un “añejo aliado de Bush y un favorito de los imperialistas estadounidenses”. El que el GI arremeta contra una afirmación tan obvia es un testimonio de su alejamiento de la realidad. No hace falta ser un marxista para darse cuenta de que Fox es un lamebotas del imperialismo estadounidense, y sus políticas económicas derechistas y atraso religioso oscurantista se identifican con los de la actual administración republicana. El PRD denuncia estos hechos demagógicamente para apuntalar su propia popularidad al tiempo que deja claro a sus amos en el norte que AMLO no es un “Chávez mexicano”, como sostienen sus oponentes en la derecha.
Polemizando contra nosotros, el GI también escribe:
“Tomar partido por López Obrador en contra del ataque de Fox, no importan las salvedades que añaden aparte, es darle apoyo político. Pensamos en casos paralelos: ‘¡Abajo con el ataque de los republicanos contra el presidente Clinton!’ durante el impeachment, por ejemplo. O, ‘¡Abajo con el ataque de Bush contra Gore!’ luego de las elecciones de 2000 cuando la presidencia de EE.UU. fue decidida por un derechista Tribunal Supremo. No importaría cuántas veces se dijera ‘Romper con el Partido Demócrata!’ [sic] esto habría implicado indiscutiblemente dar apoyo político a un sector de la burguesía.”
El GI implica, en retrospectiva, que fue indiferente al ataque derechista de los republicanos contra Clinton. En 1998 los republicanos sometieron a Clinton a un impeachment, similar a un juicio político, por haber mentido sobre sus relaciones sexuales con Monica Lewinsky. Este juicio fue parte de una cruzada moralista reaccionaria —que Clinton mismo había promovido ampliamente— para apuntalar los “valores familiares”. Como escribieron nuestros camaradas estadounidenses entonces en un artículo titulado “La campaña del impeachment amenaza el derecho de todos a la privacía”:
“La campaña para destituir a Bill Clinton de la presidencia por su relación sexual consensual con la antigua empleada de la Casa Blanca, Monica Lewinsky, plantea una amenaza para cada uno de nosotros. Lo que está en entredicho es uno de los más elementales derechos democráticos, el derecho a la privacía, que en la práctica se reduce al derecho a tener una vida sexual privada sin que las autoridades estatales y eclesiásticas se entrometan o espíen. Los políticos y medios de comunicación están persiguiendo a Clinton por la única cosa que ha hecho que no es un crimen desde el punto de vista de la clase obrera.”
—Workers Vanguard No. 697, 25 de septiembre de 1998
En general, una de las marcas más distintivas y únicas del comunismo es la capacidad de distinguir entre la oposición a ataques reaccionarios y el apoyo político a las víctimas de estos ataques. Pero el GI encuentra muy difícil hacer esta distinción.
Norden vs. Norden
El GI tiene en verdad mucho que explicar para justificar su línea. En julio de 1988, ante el evidente fraude electoral que llevó a Salinas a la presidencia por encima de Cuauhtémoc Cárdenas, incluso antes de que se diera a conocer el resultado de las elecciones escribimos en Workers Vanguard, cuyo editor era nada menos que Jan Norden, hoy el principal dirigente internacional del GI:
“Si Cárdenas fue elegido presidente, los marxistas defendemos su derecho a asumir el cargo. Pero no sumamos nuestras fuerzas al bloque político cardenista burgués, sino que defendemos los derechos democráticos de los obreros por medios proletarios.”
—“México: Erupción sobre elecciones”, Spartacist No. 21, octubre de 1988
Ésta fue una posición genuinamente trotskista en contradicción con la actual indiferencia del GI a los mismos derechos democráticos. Los pretextos absurdos que el GI presenta hoy para justificar su posición agnóstica respecto a la intentona de fraude foxista sólo sirven para ocultar deshonestamente su ruptura con esta tradición.
En un caso similar, en 1984 ofrecimos contribuir con un equipo de seguridad compuesto de sindicalistas y partidarios de la Spartacist League para defender la Convención Nacional Demócrata contra crecientes amenazas de ataques por parte de los republicanos del beligerante lunático Reagan. Entonces escribimos: “La profunda diferencia política y de clase entre la Spartacist League y el Partido Demócrata en ninguna manera contradice nuestra posición de que el Partido Demócrata tiene el derecho de reunirse y nominar a sus candidatos” (ver Workers Vanguard No. 358, 6 de julio de 1984). ¿Norden ha cambiado de parecer? Irónicamente, nuestros oponentes seudotrotskistas en aquel entonces nos acusaron de capitular a los demócratas al inventar una “amenaza ficticia” a la Convención Demócrata, como hoy el GI declara inexistente el ataque bonapartista de Fox.
Si bien el caso de AMLO se trata de un ataque jurídico y no un golpe militar, nuestra posición en defensa de derechos democráticos bajo un ataque derechista tiene un precedente fundamental en la lucha de los bolcheviques contra Kornílov en agosto-septiembre de 1917, en la víspera de la Revolución Rusa. En ese entonces Rusia era aún gobernada por el Gobierno Provisional burgués encabezado por Aleksandr Kerensky. El gobierno de Kerensky, carente de una base social, trataba de balancearse entre el proletariado y la burguesía autocrática. El descontento creciente entre los obreros y la oposición de los soviets obreros maniataba al Gobierno Provisional. La burguesía y los monarquistas estaban también hartos de la “inestabilidad” social y la debilidad del gobierno, incapaz de aplastar a los obreros. Bajo estas circunstancias, el general Kornílov —un Pinochet antiguo— se aventuró en un intento de golpe de estado para derrocar al gobierno de Kerensky y aplastar a los soviets. Lenin argumentó por un cambio de táctica: había que luchar con las tropas de Kerensky contra Kornílov, sin dar ningún apoyo político al primero y sin dejar de denunciar el carácter burgués de su gobierno, pues el ataque de Kornílov estaba dirigido, a fin de cuentas, contra las masas. Lenin escribió:
“¿En qué consiste, pues, nuestro cambio de táctica después de la rebelión de Kornílov?
“En que cambiamos la forma de nuestra lucha contra Kerenski. Sin aflojar un ápice nuestra hostilidad hacia él, sin renunciar a la tarea de derrocar a Kerenski, decimos: hay que tener en cuenta la situación actual. No vamos a derrocar a Kerenski ahora. Encararemos de otra manera la tarea de luchar contra él, o más precisamente, señalaremos al pueblo (que lucha contra Kornílov) la debilidad y las vacilaciones de Kerenski. Eso también se hacía antes. Pero ahora pasa a ser lo fundamental; en esto consiste el cambio.”
Según la nueva línea del GI, Lenin estaba dándole apoyo político a Kerensky, “no importa las salvedades que añaden aparte”.
¡Por un partido obrero revolucionario!
Como lo demuestra toda la historia del movimiento obrero, ninguna generación aislada de militantes obreros puede, por sí sola, acumular en carne propia la experiencia suficiente para construir una política propia plenamente desarrollada, y por muy combativa que sea su conciencia espontánea no cuestionará el dominio social de la burguesía y necesariamente tenderá a buscar su complemento político en uno u otro partido capitalista.
Es urgentemente necesario que los obreros más avanzados y los intelectuales radicalizados dispuestos a tomar el lado del proletariado sobre la base de un programa marxista se organicen como tendencia independiente y disciplinada, es decir, como partido. Sólo así podrán combatir al colaboracionismo de clases, al nacionalismo y a todos los demás medios ideológicos con los que la clase dominante encadena y desarma al proletariado. Sólo el marxismo, que encarna la combinación de la más alta cultura de la humanidad con la experiencia de más de un siglo de lucha en el movimiento obrero, puede armar al proletariado con la capacidad de defender sus intereses históricos en el plano político. Por eso, hablar de independencia política de la clase obrera implica necesariamente hablar de forjar un partido obrero revolucionario.
Por ahora, las ilusiones en el burgués López Obrador son dominantes en las conciencias de las masas en lucha, incluyendo a la clase obrera, y mientras eso siga así, por masiva que sea su movilización, estarán condenadas a mantenerse dentro de los marcos estériles de una gigantesca campaña electoral. Sabemos que hoy en día nuestra política revolucionaria no será la más popular en el movimiento de masas, pero cuando en un futuro no tan lejano las masas obreras mexicanas, en lucha por sus propios intereses, encuentren frente a ellas la oposición clasista del PRD burgués y empiecen a considerar alternativas de izquierda, los obreros más conscientes recordarán quiénes defendieron sus derechos democráticos básicos cuando la derecha los tenía bajo ataque en 2005, pero también y sobre todo quiénes se atrevieron a denunciar la naturaleza reaccionaria de López Obrador cuando éste estaba en la cima de su popularidad. Por eso hoy invitamos a los jóvenes y a los trabajadores izquierdistas más conscientes a que consideren seriamente estos argumentos y a que se unan a la lucha del Grupo Espartaquista por construir un partido obrero y revolucionario.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/24/amlo.html
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2016.05.21 16:25 ShaunaDorothy Declaración de la LCI para las protestas de Praga contra el FMI y el Banco Mundial ¡Aplastar la explotación imperialista mediante la revolución socialista mundial! (noviembre de 2000)

https://archive.is/feRdA
A continuación publicamos una declaración de la Liga Comunista Internacional, emitida el 16 de septiembre pasado, dirigida a las protestas planeadas contra el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) en Praga ese mismo mes. Las protestas contra la "globalización" se han convertido en un foco de actividad internacionalmente, y han sido objeto de viciosos ataques y terror policiacos, incluyendo arrestos masivos. Exigimos la inmediata liberación de todos los arrestados y el levantamiento de todos los cargos.
Los jóvenes radicalizados atraídos a estas protestas quieren superar el odioso empobrecimiento de las masas en el "Sur Global" que se justifica y forza en nombre del capitalismo del "libre mercado". Sin embargo, los organizadores de la campaña contra la "globalización" buscan encauzar estas preocupaciones y la lucha por la justicia social hacia apelaciones nacional-chovinistas a su propia burguesía.
La demanda principal de la protesta de Seattle fue que la Casa Blanca de Clinton presionara a la OMC para que adoptara y forzara una ley de normas internacionales para el trabajo y el medio ambiente. Además, la protesta estuvo dominada políticamente por la burocracia sindical de la AFL-CIO, que puso en escena una orgía anticomunista contra China y de proteccionismo chovinista. Las manifestaciones en Washington unos meses después se enfocaron en apelaciones liberales a los dirigentes del Banco Mundial para que cancelaran la deuda de los países del "Tercer Mundo".
Los organizadores de estas movilizaciones denuncian molestos al FMI, la OMC y el Banco Mundial por ser antidemocráticos y estar bajo el control de grandes corporaciones "trasnacionales". Al mismo tiempo, apelan a los gobiernos "democráticos" de América del Norte y Europa Occidental. En realidad, el estado capitalista estado u ni dense es el instrumento político fundamental de los bancos de Wall Street, General Motors, Boeing y otros; el estado capitalista alemán cumple el mismo propósito para los bancos de Frankfurt, Daimler-Benz y Siemens; etc. Las instituciones económicas internacionales como el FMI y la OMC están dominadas políticamente por los estados imperialistas principales, mientras que se convierten cada vez más en una arena de conflictos entre ellos.
En México, entre los principales porristas del "espíritu de Seattle" se encuentran la Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS) y su grupo juvenil Contracorriente. En su periódico Estrategia Obrera núm. 14 (octubre de 2000) ensalzan las manifestaciones como "una nueva vanguardia anticapitalista" sin mencionar una sola palabra sobre sus ilusiones en el imperialismo "democrático" ni sobre la contrarrevolución capitalista que ha dado pie a la embestida burguesa antiproletaria a nivel mundial. La LTS apoyó esos movimientos contrarrevolucionarios en Europa Oriental y la URSS sin cuyo triunfo, para empezar, no se habrían reunido el FMI y el BM en Praga, capital del antiguo estado obrero checoslovaco. Con una verborrea nacionalista tercermundista antiestadounidense, el artículo de la LTS no menciona ni por equivocación al enemigo principal de los obreros y jóvenes radicalizados en México: la burguesía mexicana lacaya de los imperialistas.
En oposición fundamental a los principales impulsores seudoizquierdistas del "imperialismo de los derechos humanos", la Liga Comunista Internacional lucha por la liberación de los obreros, campesinos y otros trabajadores, de la explotación, la pobreza y la degradación social mediante revoluciones proletarias tanto en los centros imperialistas como contra sus lacayos en los países neocoloniales, estableciendo así la base para una economía socialista planificada internacional.
¿"Convertir a Praga en Seattle"? ¡Si no hubiera sido por la contrarrevolución que destruyó Europa Oriental y la antigua Unión Soviética hace una década, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional no se estarían reuniendo en Praga! La "revolución de terciopelo" desmembró a Checoslovaquia y ahora el pueblo trabajador, las mujeres y las minorías nacionales y étnicas sufren la cruda explotación, el empobrecimiento y las depredaciones del mercado capitalista. En cuanto a las ilusiones de "libertad", hoy las fuerzas policiacas especialmente entrenadas por el FBI estadounidense y apoyadas por la OTAN amenazan las manifestaciones obreras e izquierdistas con un reforzamiento brutal de la "ley y el orden" de los banqueros imperialistas.
A pesar de toda la palabrería sobre la preocupación por las masas trabajadoras, el llamado oficial para un "día global de acción" en Praga no dice nada sobre el tratamiento de choque capitalista que llevó a una precipitación en la expectativa de vida y devolvió la hambruna a Rusia, echó hacia atrás el derecho de las mujeres al aborto a lo largo de Europa Oriental y dio pie a la emergencia de una plaga parda de terror fascista dirigida especialmente contra inmigrantes y romaníes (gitanos). La guerra de los Balcanes del año pasado hundió a Serbia en una devastación peor que la de los nazis de Hitler. El resultante desastre económico, social y ecológico tampoco mereció mención en el manifiesto oficial para Praga. ¿Por qué sucede esto? Porque los supuestos izquierdistas que organizaron la protesta "antiglobalización" de este año son principalmente la mismísima gente que apoyó la guerra imperialista contra Serbia a nombre de la preocupación "humanitaria" por los albaneses kosovares. Son también los mismos "izquierdistas" que se unieron a sus propios gobernantes capitalistas para luchar por la destrucción de la Unión Soviética y los estados obreros deformados de Europa Oriental y quienes apoyaron la elección de la sangrienta camarilla de falsos "socialistas", "ex comunistas" y dirigentes "laboristas" que actualmente gobiernan la Europa capitalista.
Nosotros, camaradas de la Liga Comunista Internacional (LCI), estamos orgullosos de luchar por el auténtico comunismo de los bolcheviques de Lenin y Trotsky. Nuestra perspectiva es proletaria, revolucionaria e internacionalista. Reconocemos que el conflicto fundamental en la sociedad es la lucha del trabajo contra el capital. Debido a su papel central en la producción, el proletariado tiene el poder social para tirar a los explotadores capitalistas y a todo su sistema de explotación de clase, la opresión racial, sexual y nacional y la guerra imperialista. El proletariado tiene el poder y el interés de clase para crear una sociedad —inicialmente un estado obrero— sobre la base de la propiedad colectiva y una economía racional e internacionalmente planificada, llevando a una sociedad comunista sin clases y a la extinción del estado. Alcanzar esta meta requiere de la construcción de un partido leninista-trotskista igualitario internacional. Luchamos por convertirnos en el partido capaz de dirigir revoluciones socialistas internacionales.
Sostener las conquistas proletarias ya arrebatadas a la clase capitalista es parte integral de nuestra lucha. Es por eso que nosotros los trotskistas luchábamos por la defensa militar incondicional de la Unión Soviética y de los estados obreros deformados de Europa Oriental contra el ataque imperialista y la restauración capitalista. Con todos los recursos a nuestro alcance, luchamos en 1989-90 en la RDA [Alemania Oriental] por dirigir una revolución política obrera, manteniendo las formas de propiedad colectiva y reemplazando a los falsos dirigentes estalinistas por un gobierno de consejos obreros. Esto pudo haber sido la guía para la resistencia contra la restauración capitalista a lo largo de Europa Oriental y para la revolución socialista proletaria en occidente. La LCI luchó de nuevo por despertar a los obreros soviéticos para preservar y extender las conquistas de la Revolución Rusa de 1917, que había sido asquerosamente traicionada por décadas de falsa dirección estalinista, pero que no fue derrocada hasta 1991-92. Hoy, el destino del estado obrero deformado chino y la vida de miles de millones de trabajadores en China, a lo largo de Asia y alrededor del mundo, penden en la balanza. Luchamos por la defensa militar incondicional del estado obrero chino contra las renovadas maquinaciones militares e intromisiones económicas imperialistas. Las conquistas de la Revolución China de 1949 están amenazadas por las "reformas" económicas de mercado de los estalinistas chinos, pero estos ataques también han engendrado una revuelta proletaria significativa. Es necesario un partido trotskista para dirigir al proletariado a la victoria mediante una revolución política obrera para preservar y extender las conquistas de la Revolución China de 1949.
Las devastadoras consecuencias mundiales de la contrarrevolución capitalista también destruyeron las teorías antimarxistas del "capitalismo de estado", adoptadas por la Tendencia Socialista Internacional del fallecido Tony Cliff y los estrafalarios y siempre cambiantes "ideólogos" de la Liga por una Internacional Comunista Revolucionaria (LICR, o sea Workers Power) y otros renegados del marxismo (ver "La bancarrota de las teorías sobre ‘una nueva clase’", Spartacist [edición en español] núm. 30, primavera de 2000). Según los cliffistas, la contrarrevolución en la antigua URSS fue simplemente un "paso a un lado" de una forma de capitalismo a otra. Su antisovietismo rabioso de la Guerra Fría se expresó en aquel momento: "El comunismo colapsó.... Es un hecho que debe regocijar a todo socialista." (Socialist Worker, [Gran Bretaña], 31 de agosto de 1991).
Hoy, el proletariado fue arrojado hacia atrás en todo el mundo, y los imperialistas de EE.UU., sin el freno del poderío militar soviético, pueden andar sin miramientos por todo el planeta, utilizando algunas veces a la Organización de las Naciones Unidas como hoja de parra, en volviendo intervenciones militares globales en el manto del "humanitarismo". Los imperialismos rivales, especialmente Alemania y Japón, sin la restricción de la unidad antisoviética de la Guerra Fría, buscan aplacar sus propios apetitos por controlar los mercados mundiales y proyectar concomitantemente su poder militar. Estos intereses nacionales en conflicto llevaron a la ruptura de las pláticas de la OMC en Seattle el año pasado. Estas rivalidades interimperialistas demarcan guerras futuras con armas nucleares, lo cual amenaza con extinguir la vida en el planeta.
Así, la tarea de quitar el poder a los explotadores capitalistas es ahora más urgente que nunca. Sin teoría revolucionaria no puede haber movimiento revolucionario. Hoy, las premisas básicas del marxismo auténtico deben ser motivadas contra la falsa identificación prevaleciente del colapso del estalinismo con el fracaso del comunismo. El dominio estalinista no era comunismo, sino su perversión grotesca. La burocracia estalinista, una casta parasitaria empotrada sobre el estado obrero como la burocracia asentada sobre un sindicato, surgió en el estado obrero degenerado soviético bajo condiciones de atraso económico y aislamiento debido al fracaso por extender la revolución a cualquiera de los países capitalistas avanzados. Los estalinistas dijeron que construían el "socialismo en un solo país", algo imposible, como explicó León Trotsky (y Marx y Engels antes que él), ya que el socialismo es necesariamente de extensión internacional. El "socialismo en un solo país" fue una justificación para vender revoluciones internacionalmente para aplacar al imperialismo mundial. Como lo explicó de manera brillante Trotsky en La revolución traicionada (1936), las contradicciones de la sociedad soviética no podían durar por siempre: "¿Devorará el burócrata al estado obrero, o la clase obrera lo limpiará de burócratas?" Esa contradicción se resolvió amargamente por la negativa.
Marxismo contra anarquismo y "globalización"
La gente que se llama a sí misma "anarquista" reúne una gama que va desde los golpeadores pequeñoburgueses derechistas que odian a la clase obrera y atacan a los comunistas, hasta revolucionarios subjetivos que se solidarizan con el proletariado y buscan genuinamente derrocar a la burguesía. En el último caso, el atractivo del anarquismo es un rechazo saludable al reformismo parlamentario de los socialdemócratas, los ex estalinistas y los falsos izquierdistas que promueven y mantienen el orden capitalista. De hecho, por oponerse a los falsificadores reformistas del marxismo, el mismo Lenin fue denunciado como anarquista. Cuando el líder bolchevique llegó a Rusia en abril de 1917 y llamó por una revolución obrera para derrocar al gobierno provisional capitalista, los mencheviques denunciaron a Lenin como "un candidato... ¡al trono de Bakunin!" (Sujánov, The Russian Revolution, 1917: A personal record [La Revolución Rusa, 1917: Un registro personal, 1984]). (Bakunin era el líder anarquista de la I Internacional). Como lo puso Lenin en El estado y la revolución: "Los oportunistas de la socialdemocracia actual tomaron las formas políticas burguesas del estado democrático parlamentario como límite del que no podía pasarse y se rompieron la frente de tanto prosternarse ante este ‘modelo’, considerando como anarquismo toda aspiración a romper estas formas."
No es sorprendente que haya algún resurgimiento de las creencias anarquistas, fertilizadas por el triunfalismo burgués multilateral de que "el comunismo ha muerto". La Revolución Rusa redefinió a la izquierda internacionalmente y su desmantelamiento final tiene un efecto similar a la inversa. Cuando el nuevo estado obrero era en los hechos un faro para la liberación, en el clímax de los levantamientos revolucionarios internacionales fomentados por la Revolución Rusa, los mejores de los militantes anarquistas y sindicalistas (por ejemplo James P. Cannon, Víctor Serge y Alfred Rosmer) se convirtieron en luchadores dedicados y disciplinados por el comunismo de Lenin y Trotsky. Antes de su ruptura final con el marxismo, Serge el anarquista increpó a los socialdemócratas, que llevaron a los obreros a la carnicería imperialista de la Primera Guerra Mundial y viajó a la Rusia soviética a apoyar al nuevo estado obrero. En el curso de la lucha contra los revanchistas contrarrevolucionarios (a quienes algunos anarquistas apoyaron de manera criminal), Serge se unió al Partido Bolchevique y escribió a sus amigos anarquistas franceses para motivar al comunismo contra el anarquismo:
"¿Qué es el Partido Comunista en épocas de revolución? Es la élite revolucionaria, poderosamente organizada, disciplinada, obedeciendo a una dirección congruente, avanzando hacia una sola meta claramente definida por los caminos trazados para ésta, mediante una doctrina científica. Siendo una fuerza tal, el partido es el producto de la necesidad; es decir, son las leyes de la historia misma. Esa élite revolucionaria que en época de violencia permanece desorganizada, indisciplinada, sin una dirección congruente y abierta a impulsos variables o contradictorios, se dirige al suicidio. No es posible ningún punto de vista contrario a esta conclusión."
—La vie ouvrière, 21 de marzo de 1922; reimpreso en The Serge-Trotsky Papers [Los archivos de Serge-Trotsky], Cotterill, ed. (1994)
La difusa popularidad del "anarquismo" entre la juventud actual es por sí misma un reflejo del retroceso en la conciencia política en el nuevo periodo político que comenzó con la derrota colosal que fue la contrarrevolución capitalista en la URSS y en Europa Oriental. En el fondo, el anarquismo es una forma de idealismo democrático radical que apela a la supuesta bondad innata, incluso de los imperialistas más rapaces, para servir a la humanidad. La Liga de los Justos (que cambió de nombre a Liga de los Comunistas alrededor del ingreso de Karl Marx en 1847) tenía como consigna principal "Todos los hombres son hermanos". Observando que había algunos hombres de los que no era ni quería ser hermano, Marx convenció a sus camaradas de cambiar la consigna a "¡Proletarios de todos los países, uníos!"
Históricamente, el anarquismo ha probado ser un obstáculo colaboracionista de clase para la liberación de los oprimidos. Uniéndose a los Ejércitos Blancos contrarrevolucionarios, algunos anarquistas saludaron el levantamiento de Kronstadt contra la Revolución Rusa, y Kronstadt sigue siendo una piedra de toque anticomunista para los anarquistas de hoy. Durante la Guerra Civil española, los anarquistas se convirtieron en ministros del gobierno del frente popular que desarmó y reprimió la lucha armada de los obreros contra el capitalismo, abriendo el camino a las décadas de dictadura franquista.
Hoy, las diferencias fundamentales entre el marxismo revolucionario y el idealismo liberal anarquista también se pueden ver en las protestas contra la "globalización". La noción de que las grandes corporaciones capitalistas trascienden actualmente el sistema de estado-nación y dominan el mundo a través de instituciones como el FMI y la OMC es falsa hasta la médula. La "globalización" es una versión actual de la idea del "ultraimperialismo" propuesta por el socialdemócrata alemán Karl Kautsky, quien arguyó que los capitalistas de diferentes países pueden resolver sus conflictos de intereses con medios pacíficos (incluso democráticos). Como señalamos en nuestro folleto Imperialism, the "Global Economy" and Labor Reformism [El imperialismo, la "economía global" y el reformismo obrero]: "Las firmas llamadas multinacionales o trasnacionales no operan por encima ni independientemente del sistema de estado-nación; más bien, dependen vitalmente de sus estados burgueses nacionales para proteger sus inversiones más allá de sus fronteras de la oposición popular y de los estados capitalistas rivales. De allí que los estados imperialistas deben mantener poderosas fuerzas militares y la correspondiente base industrial doméstica."
Muchas organizaciones que apoyan la movilización de Praga piden un "control democrático" del FMI o del Banco Mundial para mejorar las condiciones de la gente del "Sur Global" (Asia, África y América Latina). El PDS alemán (Partido del Socialismo Democrático) argumenta que el trabajo del FMI y del Banco Mundial debe hacerse más transparente y está por una Organización de las Naciones Unidas genuinamente internacional. Hemos llamado "imperialismo de los derechos humanos" a estas apelaciones a la acción, en nombre de los obreros y de los oprimidos, a los opresores y amos directos imperialistas. No sólo son absurdas, sino que estas apelaciones a que el imperialismo se vuelva de alguna manera más responsable y humanitario, son reaccionarias porque crean ilusiones mortales en que la dictadura de la burguesía en sus adornos "democráticos" pueden de alguna manera ser el agente del cambio social a favor de los obreros y de los oprimidos. Esta mentira ata a los explotados a sus explotadores y traza un callejón sin salida para la lucha social.
La idea de que una Organización de las Naciones Unidas "global" puede actuar a favor de los intereses de la humanidad es una mentira que enmascara los mecanismos económicos del imperialismo capitalista. El imperialismo no es una política basada en "malas ideas", sino que es integral para el funcionamiento del sistema basado en la propiedad privada, la extracción de ganancias y la necesidad del capitalismo de conquistar nuevos mercados. Como explicó Lenin respecto a la antecesora de la ONU, la Liga de las Naciones: "Resultó que la Liga de las Naciones no existe, que la alianza de las potencias capitalistas es puro engaño y que, en realidad, es una alianza de asaltantes, cada uno de los cuales trata de arrebatar algo al otro.... La propiedad privada es un robo, y un Estado basado en la propiedad privada es un Estado de asaltantes que hacen la guerra para el reparto del botín." (Discurso en la conferencia de presidentes de comités ejecutivos de distritos, subdistritos rurales y aldeas de la provincia de Moscú", 15 de octubre de 1920).
La primera intervención de la ONU (1950-53) fue una "acción policiaca" contra los estados obreros deformados norcoreano y chino, masacrando a hasta cuatro millones de corea nos. Una década después, la intervención militar asesina en el antiguo Congo Belga fue dirigida bajo los auspicios de la ONU e incluyó el asesinato del nacionalista de izquierda Patrice Lumumba. En el extremo izquierdo del espectro anarquista aparece un artículo en la "página de internet A-Infos" anarquista, que sobresale entre los constructores de la manifestación de Praga por su aguda oposición a rogarle al enemigo de clase que actúe con moralidad y "cancele la deuda del Tercer Mundo". Llaman a aplastar al FMI y al Banco Mundial, y proponen: "Las demandas directas se colocarán no sobre los apaciguadores y compañía, sino sobre las organizaciones obreras y sus direcciones reformistas para desechar al FMI-Banco Mundial y para cancelar la deuda trillonaria ¡YA!" Pero el mundo no se cambiará mediante consignas lanzadas en una gran manifestación o incluso en una gran huelga, y las direcciones reformistas a las que llaman apoyan al imperialismo capitalista. ¿Cómo llegamos entonces del capitalismo al socialismo? Esa es la pregunta para la cual el anarquismo no tiene respuesta.
La teoría marxista y el modelo de los bolcheviques de Lenin dirigiendo a la clase obrera al poder estatal en la Revolución Rusa de octubre de 1917 es la única solución revolucionaria. Los obreros no pueden tomar la maquinaria del estado capitalista y "reformarla" en el interés de los oprimidos. Deben luchar por el poder, aplastando al estado capitalista y creando un estado obrero –una dictadura del proletariado— que aplastará la resistencia contrarrevolucionaria de los antiguos gobernantes capitalistas. Los bolcheviques de Lenin cancelaron la deuda acumulada por el zar y la burguesía rusa al tomar el poder y negarse a pagarla. Esto fue parte de la perspectiva revolucionaria internacionalista de los bolcheviques; contra el apaciguamiento del imperialismo, lucharon por extender el Octubre ruso a una revolución socialista mundial. Entendieron que no podía construirse el socialismo en un solo país.
Contra los aspectos reaccionarios predicados por los anarquistas tradicionales como Prudhon y de los que hoy hacen eco los "verdes" pequeñoburgueses, de que los trabajadores no deben aspirar al bienestar, sino que deben vivir en una existencia espartana comunal, nosotros los marxistas luchamos por la eliminación de la escasez, por una sociedad donde los trabajadores disfruten los frutos de su trabajo que hoy expropian los capitalistas. Decirle a los trabajadores que "aprieten el cinturón" es, de hecho, el programa del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, mediante las políticas hambreadoras de "austeridad" impuestas a las masas del "Tercer Mundo". En nombre de "defender al medio ambiente", los partidos verdes que están ahora en las coaliciones gobernantes en Alemania y en Francia son aún más agresivos que los socialdemócratas imponiendo la "austeridad" capitalista. Frente a las recientes protestas masivas contra los precios extorsionados del combustible, los verdes franceses se opusieron a la concesión del primer ministro socialista de reducir el impuesto al combustible en un 15 por ciento.
En contraste con el impulso anarquista/verde de detener el avance técnico y reducir el nivel de consumo, nosotros los marxistas tomamos el lado de Big Bill Haywood, un dirigente de los IWW (Obreros Industriales del Mundo, conocidos como los "Wobblies"). Cuando un camarada le reprochó que fumara un buen puro, respondió: "¡Nada es demasiado bueno para el proletariado!" Los marxistas reconocemos que la historia del progreso humano ha sido una lucha por dominar a las fuerzas de la naturaleza. El desarrollo de la agricultura y la domesticación de animales fue una incursión exitosa dentro de la "ecología natural" del planeta, que creó un excedente social, abriendo un camino hacia delante partiendo de la breve y brutal lucha por la subsistencia diaria en la sociedad humana temprana. Para extender a las masas empobrecidas del "Tercer Mundo" todas las cosas de las que gozan los izquierdistas pequeñoburgueses occidentales —electricidad, escuelas, agua limpia potable, medicinas, transporte público, computadoras— se requiere un gigantesco avance en la capacidad industrial y técnica. Ese avance requiere de una revolución internacional victoriosa dirigida por una vanguardia revolucionaria consciente, para hacer consciente a la clase obrera de su misión y para arrebatarla del grillete de los reformistas y seudorrevolucionarios, lacayos del capitalismo.
Es precisamente el servicio leal de los "verdes" nacionalistas burgueses a la clase dominante lo que los lleva a ignorar los más grandes desastres ecológicos del planeta. Así, Joschka Fisher, el ministro verde de asuntos exteriores del IV Reich, apoyó el bombardeo a Serbia de manera vociferante. Los Balcanes están ahora asolados por las cápsulas de uranio residuales y el agua envenenada, y la destrucción de la infraestructura industrial y social moderna significa que la verdadera cuenta de muertos de la guerra de los Balcanes será engrosada por muchos años. Con "verdes" como estos, ¿quién necesita al Doctor Insólito, a I.G. Farben o a la Dow Chemical Company?
De la misma manera, la Guerra del Golfo contra Irak en 1991 destruyó una de las sociedades más avanzadas en la región. Hace diez años, la tasa de mortandad infantil en Irak estaba entre las más bajas del mundo y hoy es la mayor; una sociedad cuya avasalladora mayoría sabía leer y escribir y tenía acceso al servicio médico, ahora muere literalmente de hambre, gracias al bloqueo continuo de la Organización de las Naciones Unidas. Los llamados "izquierdistas" que se opusieron a la guerra devastadora contra Irak contrapusieron las sanciones de la ONU como una alternativa "humanitaria". La LCI se opuso a las sanciones como un acto de guerra que ha matado a más gente que las bombas. El apoyo de la falsa izquierda a los sangrientos crímenes del "imperialismo de los derechos humanos" es la única explicación del estruendoso silencio sobre estas cuestiones en cualquier propaganda oficial para las protestas "anti-globalización" en Seattle, Washington D.C. y Praga. La LCR francesa llamó abiertamente por una intervención militar imperialista en Kosovo bajo el control de la OCSE [Organización para la Cooperación y la Seguridad Europea] o de la ONU (Rouge, 1º de abril de 1999). La LICR (Workers Power) hizo campaña abiertamente por la derrota de las fuerzas serbias ante el ELK, herramienta del imperialismo de la OTAN; compartió una plataforma en Londres con entusiastas del bombardeo de la OTAN y celebró el retiro de las fuerzas serbias, proclamando estúpidamente que "en la secuela de la victoria de la OTAN en Kosovo una situación prerrevolucionaria está madurando" ("La lucha por derrotar a Milosevic en Serbia", 11 de agosto de 1999, declaración de la LICR).
En contraste, la LCI luchó en todas partes por la defensa militar de Serbia contra el imperialismo de EE.UU./ONU/OTAN, sin dar ni un miligramo de apoyo político al chovinista serbio Milosevic, de la misma forma en la que anteriormente luchamos por movilizar al proletariado en la Guerra del Golfo por la derrota del imperialismo y tomamos abiertamente la defensa de Irak (ver la declaración de la LCI sobre la guerra en los Balcanes, abril de 1999 en Spartacist [núm. 30]). Los internacionalistas revolucionarios luchan por la derrota de "su propia" burguesía y por la defensa de las víctimas de la guerra imperialista. La orgía de socialchovinismo de los supuestos izquierdistas es un reflejo directo de su apoyo a los gobiernos europeos que impulsaron la Guerra de los Balcanes. Hace dos años, el SWP británico [el cliffista Socialist Workers Party] hizo una campaña a favor de y se declaró a sí mismo "por encima de la luna" por la elección de Tony Blair, quien era el más grande halcón de la OTAN en Europa. Mientras que posaban a la izquierda en la guerra en los Balcanes contra la cobarde multitud del "pobrecito Kosovo", el SWP mostró su juego en su repugnante apoyo al "Nuevo" Laborismo de Tony Benn, cuya oposición a la guerra estuvo empapada del antiamericanismo chovinista de la "Pequeña Inglaterra". ¡Argüir que los cerdos imperialistas de Europa deben dirigir directamente la guerra en lugar de los estadounidenses difícilmente es un movimiento contra la guerra!
Al extremo derecho de este espectro nacionalista están los fascistas. El año pasado, los nazis alemanes marcharon contra la guerra en los Balcanes con consignas como "¡Ni una gota de sangre alemana por los intereses extranjeros!" El antiamericanismo nacionalista con el que el movimiento europeo contra la "globalización" se empapa profundamente, se transforma en fascismo abierto. Las organizaciones fascistas checas planean montar una provocación para su programa genocida en Praga el 23 de septiembre.
En el crisol de la primera guerra de importancia en Europa en cincuenta años, los falsos "trotskistas" demostraron ser productos en descomposición de la "muerte del comunismo". Hoy compiten por la posición para arrebatar el control del "movimiento antiglobalización". Sólo un tonto puede confiar en que los grupos que ayudaron a llevar a los actuales gobiernos capitalistas europeos al poder puedan ahora luchar contra estos gobiernos, sus bancos e instituciones en el interés de los oprimidos. Lejos de ser una alternativa marxista al anarquismo, los seudotrotskistas son oponentes activos del marxismo revolucionario encarnado en el programa y la prácticas de la LCI.
Las bases materiales del oportunismo y el chovinismo nacional
La ideología burguesa —por ejemplo el nacionalismo, el patriotismo, el racismo y la religión— penetra dentro de la clase obrera centralmente a través de la agencia de los "lugartenientes del capital dentro del movimiento obrero", las burocracias sindicales parasitarias basadas en un estrato superior privilegiado de la clase obrera. Si no son reemplazados por una dirección revolucionaria, estos reformistas dejarán a la clase obrera indefensa frente a los ataques capitalistas y permitirán que se destruya a las organizaciones del proletariado, o las dejarán impotentes al atar crecientemente a los sindicatos al estado capitalista. En su trabajo de 1916, El imperialismo, fase superior del capitalismo, Lenin explicó:
"La obtención de elevadas ganancias monopolistas por los capitalistas de una de las numerosas ramas de la industria, de uno de los numerosos países, etc., da a los mismos la posibilidad económica de sobornar a ciertos sectores obreros, y, temporalmente, a una minoría bastante considerable de los mismos, atrayéndolos al lado de la burguesía de una determinada rama industrial o de una determinada nación contra todas las demás. El antagonismo cada día más intenso de las naciones imperialistas, provocado por el reparto del mundo, refuerza esta tendencia. Es así como se crea el lazo entre el imperialismo y el oportunismo... Lo más peligroso en este sentido son las gentes [como el menchevique Mártov] que no desean comprender que la lucha contra el imperialismo, si no se haya ligada indisolublemente a la lucha contra el oportunismo, es una frase vacía y falsa."
El chovinismo nacional y la cobarde capitulación de los organizadores de un movimiento contra la "globalización" son abundantemente evidentes. Así, los organizadores sindicales de la protesta de Seattle contra la OMC se unieron a las fuerzas anticomunistas de extrema derecha, denunciando el "trabajo esclavizado" en los estados obreros deformados chino y vietnamita. Se arrojó acero chino a la bahía y los letreros proclamaban "Primero la gente, no China". Ilustrando por qué Trotsky describió a la burocracia obrera norteamericana como la herramienta ideal de Wall Street para el dominio imperialista de América Latina, las cúpulas sindicales norteamericanas hicieron una campaña para vetar a los camioneros mexicanos de trabajar en EE.UU. No por nada, en América Latina la AFL-CIO es popularmente conocida como la "AFL-CIA". ¡Increíblemente, la Rifondazzione Comunista italiana y los seudotrotskistas del agrupamiento Proposta sostienen a la "dirección" de la AFL-CIA como un modelo a imitar para los trabajadores europeos (véase Proposta núm. 27, enero de 2000)!
Antes de Praga, el SWP británico trabajó poderosamente en la promoción de una manifestación sindical laborista en defensa de salvar los empleos británicos de la fábrica automotriz Rover. Esta manifestación fue un mar de banderas inglesas y de virulento chovinismo antialemán que pone a los obreros británicos contra los alemanes y ata a los primeros a la clase dominante británica. Consignas como "La Gran Bretaña ganó dos guerras mundiales—ganemos la tercera" dan una probada del veneno. Después de lo sucedido en Rover, el SWP se enterró en una campaña a favor de Ken Livingstone a la alcaldía de Londres; un político laborista que fue un vociferante exponente del terror imperialista contra Serbia y desató a la fuerza policiaca en casa. Cuando los manifestantes anarquistas profanaron irreverentemente los símbolos del imperialismo británico en una protesta del Día del Trabajo en Londres, el SWP se alejó por temor de avergonzar a su candidato a la alcaldía de Londres, el "Rojo" Ken Livingstone. Livingstone endosó la represión policiaca a los manifestantes del Día del Trabajo, muchos de los cuales continúan languideciendo en prisión o enfrentan cargos.
En Francia, José Bové dirige masas en protesta contra McDonald’s y las incursiones de la comida rápida norteamericana dentro del pala dar francés. Nuestro interés es organizar a las fuerzas laborales terriblemente mal pagadas en estas cadenas de comida rápida, sin importar cuál sea su propiedad nacional o su "cuisine". Además, si las preferencias culturales o culinarias son sinónimo de "imperialismo"; entonces, para las pocas luces de Bové, mejor preocupémonos por los italianos, porque la gente adora la pizza y ahora se vende en todas partes desde las Islas Aleutianas hasta el Amazonas. ¡¿O fue "imperialismo" cuando una máquina particular alemana, o sea, la imprenta, conquistó el mundo e hizo posible la alfabetización masiva?!
Hablando más en serio, el chovinismo nacional y el oportunismo de las cúpulas obreras de la falsa izquierda envenenan la conciencia de clase y la solidaridad entre los obreros al fomentar las divisiones religiosas, nacionales y étnicas. En años recientes, esto ha alcanzado un grado febril en el frenesí antiinmigrante. Esto amenaza la unidad y la integridad del proletariado como clase para resistir los ataques de los capitalistas y su estado. Como se señaló en la declaración de principios de la LCI (Spartacist [edición en español] núm. 29, otoño-invierno de 1998):
"El capitalismo moderno, es decir, el imperialismo, que alcanza todas las regiones del planeta, en el curso de la lucha de clases y conforme la necesidad económica lo exige, introduce al proletariado por sus estratos más bajos nuevas fuentes de mano de obra más barata, principalmente inmigrantes de otras regiones del mundo, más pobres y menos desarrolladas; trabajadores con pocos derechos que son considerados más desechables en tiempos de contracción económica. Así, el capitalismo, en forma continua crea estratos diferentes entre los obreros; mientras, simultáneamente, amalgama obreros de muchas tierras diferentes."
En el acuerdo Schengen, las potencias europeas cerraron sus fronteras a los inmigrantes, muchos de los cuales huyeron de la destrucción contrarrevolucionaria de Europa Oriental. Las políticas racistas antiinmigrantes de los socialdemócratas actualmente en el gobierno hacen eco a la demagogia de los nazis de "el barco está lleno" y ciertamente alimentan el terror fascista. Mientras tanto, los gobiernos socialdemócratas de frente popular a lo largo de Europa (gobiernos de coalición que involucran a partidos obreros reformistas y a partidos burgueses) arrullan peligrosamente a los obreros con ilusiones parlamentarias de que los socialdemócratas, cuyas propias políticas han pavimentado el camino a los fascistas, "prohibirán" a los fascistas. Tales prohibiciones han servido históricamente sólo para retocar la imagen de la misma burguesía que recurre al fascismo cuando ve amenazado su dominio. Históricamente, tales prohibiciones contra los "extremistas" se han utilizado contra la izquierda, no contra la derecha. En Alemania, en el periodo inmediato de la posguerra, en 1952, se prohibió un pequeño partido neonazi para retocar cosméticamente las credenciales "democráticas" de los herederos del III Reich, quienes reconstruyeron a la Alemania capitalista bajo los auspicios del imperialismo estadounidense. El verdadero propósito fue "justificar" una prohibición constitucional contra el Partido Comunista Alemán en 1956. Exigimos: ¡Plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes! ¡Ninguna con fianza en el estado burgués! ¡Por movilizaciones obreras y de minorías para detener a los fascistas!
El partido es el instrumento de la revolución socialista
El partido leninista es el instrumento para llevar la conciencia revolucionaria al proletariado, para organizar las luchas proletarias y guiarlas a la consolidación victoriosa en una revolución socialista. Un partido revolucionario debe luchar contra todos los casos de injusticia social y contra todas las manifestaciones de opresión. Es central a nuestra tarea el combatir todos los casos de opresión a las mujeres y "toda la antigua basura" que ha regresado con el oscurantismo religioso, los ataques contra los derechos al aborto y el fanatismo antigay. Soldar la audacia de la juventud al poder social del proletariado es crucial a la lucha por una nueva sociedad socialista.
Nuestro objetivo es una dirección revolucionaria cuyos cuadros deben probarse y entrenarse en la lucha de clases. El camino hacia delante es que las ahora pequeñas fuerzas adheridas al programa de Lenin y Trotsky forjen partidos con la experiencia, la voluntad revolucionaria y la autoridad entre las masas para dirigir revoluciones proletarias exitosas. Nada menos que una IV Internacional trotskista reforjada será suficiente para la tarea de dirigir a los obreros y a los oprimidos a la victoria del socialismo mundial. No tenemos ilusiones en que éste será un camino fácil y reconocemos que la posesión de la tecnología para un holocausto nuclear por una clase dominante irracional y genocida acorta las posibilidades: no queda mucho tiempo.
Nos guiamos por el programa y las prácticas del comunismo auténtico. Como escribió Trotsky en "La agonía del capitalismo y las tareas de la IV Internacional" (1938):
"Mirar la realidad de frente, no ceder a la línea de menor resistencia; llamar al pan pan y al vino vino; decir la verdad a las masas, por amarga que sea; no tener miedo de los obstáculos; ser exacto tanto en las cosas pequeñas como en las grandes; basar el programa propio en la lógica de la lucha de clases; ser audaz cuando llega la hora de la acción: tales son las reglas de la IV Internacional."
¡Únete a la Liga Comunista Internacional!
http://www.icl-fi.org/espanol/oldsite/PRAGUE.HTM
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2016.02.04 13:56 rnq73fk ¿SON las ISLAS CANARIAS ESPAÑOLAS? De ti depende. Y perdérlas es la pérdida más grande que PUEDE PERMITIR LA PATRIA Y LOS PATRIOTAS DE VERDAD. Aritza, no me "elimines" o serás declarado TRAIDOR A ESPAÑA.

La espantosa estrategia que las Islas Canarias han sufrido para ser convertidas en una Colonia Alemana al servicio de los intereses USA en África. Canarias es un portaviones USA para defender, por la fuerza, sus intereses en toda África (ver AFRICON)
Tras La Segunda Guerra Mundial Alemania quedó convertida en una nación bajo el dominio del Sionismo Internacional y financiero que es el dueño de USA. La Segunda Guerra Mundial fue el encontronazo entre los Imperialistas Nazis de Alemania y los Imperialista Internacionales Sionistas. “Sionista” no es sinónimo de judío del mismo modo que alemán no es sinónimo de “nazi”. Yo NO SOY RACISTA, todo lo contrario, el pueblo judeo-israelí y el pueblo alemán fueron víctimas inocentes del nazismo y del sionismo. Como mínimo más de tres millones de judíos inocentes fueron exterminado y no menos de alemanes inocentes también. Teniendo en cuenta que todo el pueblo canario (incluyendo los inmigrantes en Cuba, Venezuela, Montevideo –que fundamos los canarios) no llegamos tres millones eso nos da idea de la terrible matanza. Celebro que haya un Museo del Holocausto Judío, pero también debería haber un museo del Holocausto ruso (¡UNOS VEINTE MILLONES DE RUSOS INOCENTES MUERTOS POR LOS NAZIS!!), un Holocausto de Hiroshima y Nagasaki; un Holocausto de los dos millones y medio de alemanes sudetes asesinados por los checoeslovacos. Un Holocausto, en fin, por los cerca (o más) de 150.000 mil asesinados republicanos españoles DESPUÉS DE LA GUERRA, NO EN LA GUERRA CIVIL, que TODAVÍA, HOY SIGUEN EN POSICIONES indignas tal cual cayeron en la fosa común, en la horrenda Sima volcánica.. y entre ellos mi tío Manuel, Sargento del legítimo Ejercito Republicano de España; porque los republicanos, resulta QUE SOMOS ESPAÑOLES.
Que haya un MUSEO DEL HOLOCAUSTO JUDÍO-ISRAELÍ me parece justo y necesario. Que sea el ÚNICO HOLOCAUSTO POR EXCELENCIA me parece UN INSULTO A LA HUMANIDAD. Por orden del SIONISMO USA y su EJÉRCITO INTERNACIONAL CONOCIDO COMO OTAN (ORGANIZACIÓN DEL TRATADO -DE NUESTRO (de ellos, de los sionistas)- ATLÁNTICO NORTE. Los LAMECULOS SIONISTAS ALEMANES DE MERKEL han convertido a las Islas Canarias (antiguamente españolas), aprovechando UN CLIMA PARADISIÁCO ÚNICO EN EL MUNDO por una coincidencia de mezclas de aguas frías (procedentes del Atlántico Norte) y unas aguas cálidas procedentes de la corriente del Golfo de Méjico, junto con unos VIENTOS ALISIOS ACARICIADORES en EL PARAÍSO TERRENAL CLIMÁTICO. Hasta el extremo que en ningún lugar del mundo tú pasas de bañarte en unas aguas frío-cálidas reconfortantes y un sol maravilloso a la temperatura ideal de 26 grados centígrados a cero grados centígrados a apenas 50 kilómetros de donde disfrutas de este clima magnífico para almorzar, bien abrigado y rodeado de nieve (parador del Padre Teide) Eso sólo ocurre en nuestras Islas Canarias (¿Nuestras o de los alemanes?) Pero, desgraciadamente, para los Sionistas Financieros USA sólo somos UNA PLATAFORMA DE GUERRA a favor de sus intereses. SON TRAIDORES A LA PATRIA TODOS LOS MILITARES ESPAÑOLES QUE ESTÉN DE ACUERDO CON ESTE ESTATUS. Y los verdaderos españoles patriotas COMO YO dicen que el EJÉRCITO ESPAÑOL NO DEBE ESTAR AL SERVICIO MÁS QUE DE LOS INTERESE DE ESPAÑA. Y que su banderita en la pulsera a MÍ NO ME VALE DE NADA.
Para reducir CANARIAS A LA DEPENDENCIA TOTAL estos traidores en común acuerdo con USA y sus asquerosos cabezas cuadradas vencidos alemanes han eliminado de CANARIAS su industria, su identidad (destruyendo todo los yacimientos arqueológicos y yacimientos, no menos importantes, petrográficos) reduciendo a cenizas su agricultura, sus ENERGÍAS ALTERNATIVAS –Canarias es el lugar ideal para que con la energía solar y eólica fuera AUTOSUFICIENTE un maldito Ministro de Industria del PP ha liquidado tal posibilidad evidente- de modo que hay “mil grandes superficies alimentarias por metro cuadrado”. La ECONOMÍA CANARIA ES UNA ECONOMÍA DE MIERDA DE GATO: “mírala pero no la toques”. TODO DEPENDE DEL TURISMO. Y si el Turismo falla: ¡CANARIO: CÓMETE EL CINTO Y EL SOMBRERO!, porque no HAY NADA MÁS: los campos están abandonados para que nuestra FLORA TERCIARIA MACARONÉSICA (Flora fósil viviente) SEA ADMIRADA POR LOS INTELECTUALES ALEMANES que quedan EXTASIADOS. Si una famélica cabra superviviente de una superviviente familia canaria campesina se come lo que ha comido siempre sin que por ello se haya extinguido LA POLICÍA ALEMANA LOS METE EN LA CÁRCEL “ESPAÑOLA”. Y LA CABRA ES SACRIFICADA. ¡VIVA ALEMANIA EN NUESTRA COLONIA CANARIA! Es verdad que los cerdos y las cabras son nocivas para la Flora y la Fauna. Pero evitar eso CORRESPONDE A LOS ESPAÑOLES, no a los alemanes. Hasta la fecha la Flora Canaria no se ha extinguido y tenemos nuestro JARDÍN CANARIO ESPAÑOL PARA EVITAR TAL EVENTUALIDAD. Pero, los campesinos necesitan alimentar su ganado, no “EXTERMINARLO”. Ahora tenemos una FLORA CANARIA EXCESIVA debido a que no hay depredadores naturales. Se ha roto el equilibrio. ¡CUÁNTO DISFRUTAN DE CANARIAS LOS OBREROS ALERMANES! mientras nuestros campesinos se mueren de hambre y buscan refugio en sus familiares en Venezuela o Cuba, o en su Ciudad de MONTEVIDEO, CIUDAD CANARIA Y ESPAÑOLA CON SU ABNDERA BLANCA CON LA CRUZ DE SAN ANDRÉS QUE LOS CARLISTAS CUBRIERON DE MIERDA) que tienen que “reclamarlos” para emigrar. ¡PUES QUE BIEN, ESPAÑOLES, QUÉ BIEN! Y así, los canarios, antiguos españoles, en Venezuela y Cuba SE HACEN INDEPENDENTISTAS Y ENEMIGOS DE ESPAÑA CON TODA LA RAZÓN. Con la misma Razón de los Vascos y los Catalanes. Para qué seguir: NECESITAMOS UN EJÉRCITO ESPAÑOL Y PATRIOTA por lo que hay que expulsar –que es lo más “suave”- a los traidores franquistas pro-alemanes. Salirnos del EJÉRCITO DE LOS SIONISTAS LLAMADO OTAN- CREAR NUESTRO ejército español. RECUPERAR LA MONEDA DE LA PATRIA y buscar OTRAS ALIANZAS que no sean las fatídicas SUONISTAS O NAZIS, que la hay. Puede que todo esto nos cueste, en principio, SANGRE, SUDOR Y LÁGRIMAS. Nuestros hijos y nietos vivirán como nosotros no hemos vivido. “El que quiere azul celeste que le cueste” ¿O ELEGIMOS PERDER LAS ISLAS AFORTUNADAS Y CONVERTIR A NUESTROS NIETOS EN ESCLAVOS C AMAREROS DE ESOS ASQUEROSOS Y SEBOSOS PIERDEGUERRAS –NO HAN GANADO NI UNA SOLA EN SU ASQUEROSA HISTORIA DE SÁDICOS ASESINOS- ANIMALES. La VIDA SIN HONOR no merece vivirla.
Y ahora viene ARITZA y aplica la CENSURA FRANQUISTA QUE SIGUE EN VIGOR. Yo, con lo que digo me juego la vida, tú –tu “compañía”- TAMBIÉN. No lo olvides, amor. ESTÁS EN LA RED.
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2015.09.16 01:56 David_Munch Qué tienes que contestar si te salen con "entre los refugiados pueden entrar terroristas".

1º) Cita las estadísticas: casi todos los atentados islamistas cometidos en EEUU y Europa no han sido cometidos nunca por extranjeros recién llegados, sino por residentes arraigados en la comunidad que se radicalizaron en los países donde vivían, e incluso donde nacieron.
De hecho, algunos de ellos eran cristianos convertidos directamente al yihadismo más descerebrado.
2º) Pide evidencias al respecto. No aceptes respuestas del tipo "es evidente", "sólo un ciego no lo vé", "es que no has visto las fotos", etc. Si hay fotos, vídeos, etc, que te los pasen.
3º) Si te pasan documentos probatorios, analízalos rigurosamente. Por ejemplo, la famosa historia de los "4.000 terroristas infiltrados en Occidente por ISIS", que más de un tertuliano televisivo dio por cierta, parte de una absurda noticia de un periódico sensacionalista británico, que cita como fuentes a un traficante de desplazados que habla de oídas. Parece demencial, pero así funciona en Occidente el periodismo serio. Aquí tenéis una versión en español, con enlace a la fuente original:
http://actualidad.rt.com/actualidad/185196-estado-islamico-europa-refugiados
4º) Si os pasan fotos o vídeos de presuntos inmigrantes en actitud belicosa, amenazante o violenta, o con un pasado presuntamente integrista, exigid más información. Una foto sin nombres, contexto, época o circunstancias no significa nada.
Esta otra noticia se sustenta en fotos y datos cuya autenticidad no queda demostrada por ninguna parte. Sirva también de muestra:
http://actualidad.rt.com/actualidad/185310-hungria-descubrir-terroristas-refugiados
5º) Si te acusan de complacencia con los invasores moros, contraataca recordando el miedo y la repugnancia con que algunos alemanes y polacos recibían a los refugiados rusos judíos que huyeron de la Guerra Civil Rusa: misma actitud, mismos principios.
Y finalmente, restriégales las fotos de los hombres, mujeres y niños, de diversa procedencia, formación, etnia y religión que se acumulan por las carreteras y desafíales a decir que hay que abandonarles a su suerte para evitar un riesgo de atentado que, de todos modos, vamos a correr igual. El verdadero patriota entiende que los recursos no son ilimitados, pero tampoco es un mezquino que niega el socorro a los necesitados mientras se deja robar por oligarcas y sus políticos a sueldo.
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2015.01.30 18:40 LilPenny Can you guys help me determine if I'm b1 or b2 by something I wrote?

Not sure if it works like this but I wrote a paper for my spanish class and only had to search for a couple words on google translate. Pretty proud of it and was hoping that you guys could estimate my level based on it although I'm aware it may not work like that. Anyway here it is:
Creo que el aumento de hispanohablantes en los EEUU es interesante. Este país y su gente siempre está cambiando. Esta tierra tiene muchas tipas de personas, culturas y idiomas. Lo que es una característica muy hermosa de los EEUU. Hay británicos, francés, alemanes, chinos, rusos, japoneses y latinos en este país, pero todos somos estadounidenses. Somos una población que disfruta la libertad, la seguridad del mundo y la prosperidad. La ola de migración desde latinoamérica es la más nueva etapa de la historia de la gente estadounidense. Es interesante porque los norteamericanos y latinoamericanos son más similar que lo que pensamos. Ambos eran las posesiones de imperios europeos y han estado oprimidos hasta que ganaron su libertad. Hubo revoluciones, golpe de estados, guerras y ahora este continente se encuentra en paz. La migración de hispanohablantes empezará una nueva etapa cuando, finalmente, podamos acercarnos a nuestros vecinos a la sur. Las personas que no aprecian a las nuevas inmigrantes no saben sobre la historia de su propio país. Cada grupo de inmigrantes traen nuevas ideas y costumbres que mejora los EEUU. Los EEUU no es un país estático, la sociedad diversa nunca va a quedarse la misma. Las personas que tienen miedo de la lengua y cultura hispanohablantes son ignorantes y dan un mal nombre a los EEUU. La mayoría de las personas tienen mentes abiertos y dan la bienvenida a nuevos estadounidenses. Este país debe hacer dos cosas en el futuro próximo. Debe aceptar a nuevas personas con brazos abiertos y debe fortalecer las conexiones con los gobiernos de latinoamérica. Los países de América necesita ser aliados. Somos americanos y necesitamos el uno al otro en un futuro incierto.
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2014.08.03 23:38 ActualidadRT Tour por los movimientos sociales del proletariado en Europa (I - Rusia)

Inicio con este hilo una serie de artículos referidos a los diferentes movimientos sociales por Europa, que tal y como está haciendo PODEMOS, están socavando los cimientos del sistema neoliberal que nos imponen. Empezamos hoy por el extremo oriental del continente, un lugar donde este tipo de iniciativas son muy fuertes.
Sin duda, el buque insignia del movimiento ciudadano anticapitalista es el Partido Comunista de la Federación Rusa (PCFR) dirigido por el conocido ex-militar Gennady Ziugannov. En las pasadas elecciones legislativas cosechó el 19% de los votos, y probablemente fueron más, de no ser las casi seguras manipulaciones del resultado que el poder empleó a su favor. Su crecimiento nos habla a las claras de que el pueblo ruso está despertando tras la estafa que vivieron en la "democratización" en los años 90, donde los oligarcas patrios; en aquiescencia con los poderes del capital internacional, vendieron los principales recursos del país que hasta entonces pertenecían al pueblo.
http://en.wikipedia.org/wiki/Russian_legislative_election,_2011
Todo aquello fue un desastre para los pueblos de Rusia, como todas las estadísticas indican:
http://upload.wikimedia.org/wikipedia/en/b/b2/Russian_male_life_expectancy.jpg
El gobierno de Putin cada vez se siente más acorralado por las acciones comunistas, que le dejan en evidencia y le obligan a actuar en contra de la oligarquía internacional de Wall Street si no quiere perder el apoyo del pueblo ruso, un pueblo que está recuperando el orgullo y plantándole cara al imperialismo. Lo están haciendo ahora en Ucrania, donde los medios vendidos a los anglo-capitalistas no nos cuentan la verdad sobre las matanzas en contra los ciudadanos en el este del país por parte de una junta FASCISTA y NAZI apoyada por nuestros ignominiosos gobiernos.
Estan son algunas de las propuestas del PCFR (no es mío, traducido por una amiga de la misma web) :
Establecimiento de un sindicato llamado "poder de los trabajadores con las fuerzas patrióticas del pueblo", que combata la oligarquía rusa y extranjera.
Nacionalización de los recursos naturales de Rusia y de los sectores estratégicos para que los ingresos de estas industrias repercutan en beneficio de todos los ciudadanos;
El regreso a Rusia de las reservas financieras de gobiernos extranjeros de los bancos que utilizan su desarrollo económico y social;
Restauración de los beneficios para las familias numerosas, la red de recreación pública de guarderías, la vivienda para las familias jóvenes y evitar la elevación de la edad de jubilación;
Prohibición de la propaganda homosexual degradante que es financiada por el lobby del capital internacional para degradar y desmoralizar al pueblo ruso.
http://noticias.universogay.com/el-partido-comunista-de-rusia-ha-exigido-penas-mas-duras-contra-la-propaganda-homosexual__22122011.html
Adopción de un programa de lucha contra la pobreza, el establecimiento del control estatal de los precios de los productos de primera necesidad; la introducción de una escala progresiva de la fiscalidad.
Fin del fraude durante las elecciones, la creación de "poder judicial independiente real", la mejora de la eficiencia de la administración pública, la reducción del número de funcionarios, la potenciación de los colectivos laborales y los sindicatos ;
Aumentar la financiación de la ciencia, los científicos que proporcionan "salarios decentes y todo lo necesario para las actividades de investigación, de" recuperación "altos estándares de educación secundaria y superior universal y gratuita", lo que garantiza la accesibilidad y la atención médica de alta calidad; proteger a la sociedad de un "vulgar propaganda y cinismo en los medios", la puesta en práctica del acceso a los medios públicos "todas las fuerzas políticas que actúan dentro de la ley", la terminación de la denigración de la historia rusa y soviética.
En moscú, su candidato Ivan Melnikov:
“Lanzaremos un programa de reemplazo de la fuerza de trabajo extranjera por ciudadanos de la Federación Rusa. Son casi 3 millones de ciudadanos de la Federación Rusa, entre ellos muchos moscovitas, que esperan estos trabajos. Se empleará a los inmigrantes sólo en función de los permisos de trabajo. Los seguros laborales para los inmigrantes costarán más caros que para los ciudadanos de la Federación. Reduciremos drásticamente la cantidad de inmigrantes en Moscú”.
Necesitamos estrechar lazos con otras organizaciones extranjeras para hacer que propuestas tan interesantes como éstas lleguen a toda Europa ¡Saludos camaradas!
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